95 – Vivir la fe cristiana significa servir al hombre, a todo el hombre y a todos los hombres, a partir de las periferias de la Historia

La fe católica que recibimos el día del bautismo está centrada en la persona de Jesucristo, Unigénito del Padre, Señor de toda creación y Redentor de la humanidad. A primera vista, nadie se atrevería a contestar esta sencilla afirmación tan evidente para quien recita el Credo con devoción. Inundado sinceramente por esta fe, el cristiano vive según los mandamientos y no se asusta con los sufrimientos y dificultades de la vida. Al encontrarse con alguien que necesita ayuda no ahorra esfuerzos para aliviarlo; recordando mientras tanto que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Dt 8, 3).

Vivir la fe en nuestros días exige una actitud permanente de coraje y heroísmo, pues son muchos los que no comprenden, no apoyan y hasta llegan a perseguir a los que se apartan radicalmente del pecado, se confiesan con frecuencia, asisten la misa dominical y buscan conformar su mente y corazón a los de Jesús. A estos héroes de lo cotidiano les sorprenderá que alguien diga que no es necesario entrar en choque con las costumbres del mundo, pues para vivir la fe basta ayudar a los demás, sin distinciones. O sea, más que vivir para Cristo, basta dedicarse al hombre ¿Es así de sencillo? ¿Cómo nos enseña el Magisterio a vivir la fe teniendo en vista la salvación de nuestras almas?

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – La fe está centrada en Cristo, no en el hombre
II – La fe cristiana se vive mediante la práctica de la virtud y de los mandamientos
III – No basta servir a los pobres para vivir la fe cristiana
IV – Servir a los hombres de las periferias no es la única forma de vivir la fe

I – La fe está centrada en Cristo, no en el hombre

Sagradas Escrituras

Cristo resucitado es la razón de nuestra fe

Benedicto XVI

Los Papas del siglo XX proclaman a Jesucristo centro del cosmos, de la Historia y de la fe
En el Corazón traspasado de Cristo depositemos nuestra fe y esperanza

Juan Pablo II

Los jóvenes deben fundamentar su fe sobre la roca que es Cristo
Nuestra fe se consolida viendo el amor con que Cristo asumió nuestra naturaleza
La fe cristiana se mantiene creyendo en la resurrección de Cristo
Un pueblo profundamente cristiano está anclado en Cristo

Catecismo de la Iglesia Católica

El Hijo de Dios vivo siempre fue el centro de la fe

Congregación para el Clero

Sólo con una plena adhesión a la Persona de Jesucristo se vive la fe cristiana

II – La fe cristiana se vive mediante la práctica de la virtud y de los mandamientos

Benedicto XVI

Vivir la fe implica cargar la cruz del sufrimiento

Juan Pablo II

Cumplir los mandamientos y confesar con frecuencia para alcanzar el cielo
La santidad consiste en la heroicidad de la práctica de la virtud

Pío XII

Quien no lucha, no es un cristiano de verdad

Concilio Vaticano II

Se requiere virtud para vivir la vocación cristiana

Congregación para el Clero

La fe transforma la mente y el corazón y da una adhesión a Jesucristo

III – No basta servir a los pobres para vivir la fe cristiana

Sagradas Escrituras

No será recompensado él que da limosna para ser honrado

Concilio Vaticano II

La pureza de intención es requisito para practicar la verdadera caridad

Pío XI

Cuidado con la caridad que no procura la salvación de la almas

Pío XII

Debemos arder en caridad para con nuestros hermanos cegados por el error

León XIII

Los enemigos de la Iglesia alegan constantemente su amor hacia los más humildes

Congregación para la Doctrina de la Fe

Los pastores corren el riesgo de ser desviados hacia empresas tan ruinosas como la miseria que ellas mismas combaten

San Basilio Magno

De la envidia resulta una caridad hipócrita

San Francisco de Sales

No basta practicar la caridad para ser un buen cristiano

IV – Servir a los hombres de las periferias no es la única forma de vivir la fe

Sagradas Escrituras

La contemplación de María es más laudable que la caridad de Marta

Benedicto XVI

Todos los caminos de santidad agradan a Dios
La santidad es un himno a Dios con mil tonalidades diversas
Cada uno recibe del Padre una vocación particular

Juan Pablo II

Todos se benefician de las diversas formas de espiritualidad

Pablo VI

La ilusión del falso bienestar hace considerar solamente la aflicción y la pobreza

Pío XII

El Espíritu Santo inspira en la Iglesia varios caminos para el cielo

Santo Tomás de Aquino

La caridad para con Dios es más meritoria que la caridad para con el prójimo

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