V Concilio de Letrán (XVIII Ecuménico. 1512-1517) …

… juzga la idea de Francisco de que católicos y musulmanes comparten la misma fe

  • Los mahometanos tratan la cruz y la salvación con absoluto desprecio

[…] los turcos y otros infieles […]. Tratan el camino de la verdadera luz y salvación con absoluto desprecio y ceguera totalmente inflexible; atacan la cruz de vida en la que nuestro Salvador quiso aceptar la muerte, para que al morir pudiera destruir la muerte y, por el misterio inefable de su vida santísima, pudiera restituir la vida. Ellos se hacen odiosos enemigos de Dios y los perseguidores más acérrimos de la religión cristiana. Fortalecidos por defensas no sólo espirituales, sino también temporales, podemos ser capaces, bajo la guía y favor de Dios, de oponernos a los amargos y frecuentes embates mediante los cuales, con rabia atroz, se solazan salvajemente en medio de sangre cristiana. (V Concilio de Letrán. Sesión XII, 16 de marzo de 1517)

… juzga la idea de inmortalidad del alma que tiene Francisco

  • El alma es inmortal y afirmar lo contrario es arruinar la fe

Como quiera, pues, que en nuestros días —con dolor lo confesamos— el sembrador de cizaña, aquel antiguo enemigo del género humano, se haya atrevido a sembrar y fomentar por encima del campo del Señor algunos perniciosísimos errores, que fueron siempre desaprobados por los fieles, señaladamente acerca de la naturaleza del alma racional, a saber: que sea mortal o única en todos los hombres; y algunos, filosofando temerariamente, afirmen que ello es verdad por lo menos según la filosofía; deseosos de poner los oportunos remedios contra semejante peste, con aprobación de este sagrado Concilio, condenamos y reprobamos a todos los que afirman que el alma intelectiva es mortal o única en todos los hombres, y a los que estas cosas pongan en duda, pues ella no sólo es verdaderamente por sí y esencialmente la forma del cuerpo humano como se contiene en el canon del Papa Clemente V, de feliz recordación, predecesor nuestro, promulgado en el Concilio (general) de Vienne [n. 481], sino también inmortal y además es multiplicable, se halla multiplicada y tiene que multiplicarse individualmente, conforme a la muchedumbre de los cuerpos en que se infunde… Y como quiera que lo verdadero en modo alguno puede estar en contradicción con lo verdadero, definimos como absolutamente falsa toda aserción contraria a la verdad de la fe iluminada [n. 1797]; y con todo rigor prohibimos que sea lícito dogmatizar en otro sentido; y decretamos quetodos los que se adhieren a los asertos de tal error, ya que se dedican a sembrar por todas partes las más reprobadas herejías, como detestables y abominables herejes o infieles que tratan de arruinar la fe, deben ser evitados y castigados. (Denzinger-Hünermann, 1440-1441. V Concilio de Letrán – XVIII ecuménico. Pontificado de León X. 8ª. sesión, 19 de diciembre de 1513: Bula Apostolici regiminis. Doctrina sobre el alma humana, en contra de los Neo-Aristotélicos)