El pecado ¿una ofensa contra el mundo?

En la epístola a los romanos, San Pablo deja muy claro no sólo a sus destinatarios de aquel tiempo, sino también a todos los que la leerían a lo largo de la historia de la Iglesia, la íntima relación de la Creación, obra de las manos de Dios, con la moral eterna. El Apóstol predicaba que la ira de Dios se revela contra la impiedad y la injusticia de los hombres, los cuales podían conocerle mediante la Creación y glorificarle por su obra, pero “se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad. Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles” (cf. Rom 1, 21-23).Continue Reading

¿Los herejes nos van a enseñar la fidelidad al Evangelio?

Acababa la última cena y ya el traidor se había retirado para ejecutar su crimen. Jesús, en la sola compañía de sus Apóstoles, elevó al Padre celestial la conocida oración sacerdotal, en la que pide por sus discípulos y en ellos por todos los que formarían parte de su rebaño, o sea, de su única Iglesia, la católica. Los apóstoles, para poder transmitir la doctrina y la fe verdadera, tuvieron que pasar tres años de intensa convivencia con el Divino Maestro. Prueba de ello es que en el colegio apostólico no había discrepancias religiosas: todos poseían la misma fe, la misma doctrina, las mismas enseñanzas.Continue Reading

Amoris Laetitia versus Magisterio de la Iglesia

En vista de la confusión causada por la Exhortación apostólica Amoris Laetitia, y después de mostrar en dos recientes estudios algunas de las lamentables incoherencias y deshonestidades del documento, el Denzinger-Bergoglio quiere recordar a sus lectores las enseñanzas que la Iglesia siempre ha dado para los casos de los “divorciados recasados”  y los pecadores en general, que no por más frecuentes son novedad de nuestro tiempo.Continue Reading

¿La promoción de la cultura católica es fervor religioso o fanatismo?

Entre los famosos dichos de Cicerón está su definición de la Historia como “testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria y maestra de la vida, mensajera de la antigüedad” (De Oratore II, 9, 36).  Y esa peculiar testigo nos muestra como vivían los antiguos, en sus culturas de idolatría, esclavitud y hasta de sacrificios humanos. Cristo, trayendo al mundo la luz de la verdad y la ley del Evangelio, cambió todo eso, dejando a sus discípulos el mandato de evangelizar a todos los pueblos, para cambiar la faz de la tierra, llevando todos a vivir según los preceptos divinos, dentro de la gracia y de la caridad fraterna. Continue Reading

¿La Iglesia debe valorar parcialmente las uniones ilegítimas?

Quien lee La ciudad de Dios de San Agustín se pregunta si el santo no estaba describiendo los días actuales. No en lo que se refiere a la ciudad de Dios –tan lejos de lo que nuestros ojos contemplan–, sino más bien a la ciudad del maligno.Continue Reading

Continuando con la virginidad… ¿Simpatiza Francisco con la herejía de Joviniano?

“Igualar el matrimonio con la virginidad consagrada a Dios, es cosa no del cristiano, sino de Joviniano…” (Santo Tomás)

En un estudio anterior analizamos una referencia que Francisco presentó en el numeral 159 de la Amoris Laetitia. Dicha referencia, obtenida desde una catequesis del Papa Juan Pablo II de 14 de julio de 1982, fue simplemente truncada en su parte teológica esencial. Francisco, de este modo, habiendo silenciado que el Papa Juan Pablo II recordó que la virginidad y el celibato se fundamentan en una opción por amor al “Reino de los Cielos” (Mt 19,12), induce a una interpretación unilateral.Continue Reading

¿Las reglas de la Iglesia en relación al matrimonio son demasiado rígidas? ¿O son normas dadas por Cristo?

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: ‘Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla […]’. Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne’” (Gn 1, 27-28 2, 24). Desde la creación, Dios bendijo la unión entre el hombre y la mujer, de manera que una vez unidos ya no son dos, sino uno. Por esta necesidad ―casi diríamos ontológica―, desde la Antigüedad el matrimonio es siempre cercado por algún compromiso ritual dentro de reglas éticas y morales, sea entre paganos o entre judíos.Continue Reading