¿Las buenas voluntades de todos los hombres remplazan las investigaciones teológicas?

“La verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas.” Sabias palabras de la Declaración Dignitatis Humanae, del Concilio Vaticano II. ¿Y qué es la teología sino la búsqueda y la explicitación de la verdad divina? En efecto, la reflexión teológica reaviva la fe, pues aquella verdad que es ofrecida por la Revelación sobrepasa las capacidades de conocimiento del hombre, pero no se opone a su razón. Una teología que no se funde en la especulación y en los estudios no existe. Por eso la vocación del teólogo es suscitada por el Espíritu Santo y su función es lograr, en comunión con el Magisterio, una comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura, inspirada y transmitida por la Tradición viva de la Iglesia. No pueden los teólogos presentar una reflexión teológica que contradiga estos elementos. Por esta razón, su discurso acerca de la unidad de los cristianos y del ecumenismo no debe ser distinto de lo que enseña la Santa Iglesia, como ya hemos visto en otras materias y ahora recordaremos. Tampoco el Papa, cabeza visible del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, puede ser “uno más” entre los pastores de sectas protestantes… Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre→

Si la familia es la familia, ¿se puede decir también que es una realidad social, de cultura?

Esta página, cuya finalidad no es otra que la de aclarar un poco las ideas tan confusas de estos días que corren, ya tiene un cierto tiempo de existencia y, según se había previsto, ha recibido, recibe y recibirá palos por todos los lados. Entre las acusaciones que nos lanzan se encuentra la de que, en la mayor parte de nuestros estudios, le buscamos tres pies el gato, o sea, que queremos forzar en las palabras de Francisco un sentido que él no quiso darles. Quien así piensa, parece no haber entendido la finalidad de este trabajo, ni el funcionamiento de cada entrada.

Antes de nada, a un maestro se le exige claridad… mucho más a un Sumo Pontífice en una época donde cualquier lapso es aprovechado por los enemigos de la Iglesia para sus pésimos objetivos. Si tantas veces declaraciones de Juan Pablo II o de Benedicto XVI fueron retorcidas por aquéllos para confundir a la opinión pública, sería de ingenuos pensar que no vaya a ser hecho lo mismo con ciertas palabras de Francisco que ponen en bandeja un uso malintencionado. Unas veces porque en ellas hay que adivinar con la mejor de las voluntades su sentido ortodoxo, cerrando los oídos al choque que producen. Otras porque obligan a hacer un malabarismo intelectual para armonizar enunciados que, a primera vista, parecen contradecir algo que se dice pocas líneas abajo. Y así, tantas otras circunstancias. No hay más que ver los constantes desmentidos y aclaraciones que la Sala de Prensa de la Santa Sede tiene que emitir a propósito de dichos y hechos de Francisco. Si esto no es fácil para quien tiene buena voluntad, parece un poco difícil exigírselo a quienes tienen por curiosa afición rebuscar carroña para usarla de arma arrojadiza contra la Iglesia. Esta es la razón por la que, en muchas de nuestras entradas queremos, sobretodo, mostrar objetivamente la doctrina católica en su palmaria claridad a fin de que nadie pueda justificarse en las palabras del Obispo de Roma para atacar la verdad. Es el caso que nos ocupa en este estudio.

En las palabras de Francisco que serán analizadas vemos en pocas líneas las siguientes afirmaciones:

  • La familia es una realidad antropológica.

  • En consecuencia, una realidad social, de cultura.

  • No podemos calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica.

  • La familia es familia.

Después de leer y releer estas palabras, confesamos que no conseguimos entender el sentido más profundo y mucho menos la intención que tuvo Francisco al pronunciarlas, pues, a primera vista, parecen contener una enorme contradicción. Si la familia, por ser una realidad antropológica, es una realidad social, de cultura –se entiende, por lo tanto, que la sociedad y la cultura de su tiempo pueden modelarla–, ¿cómo no se la puede calificar con conceptos ideológicos? Pero, una línea después, nueva contradicción, “la familia es familia” y ya está. Perfecto, pero, ¿como puede ser entonces una realidad de cultura? En fin… que seguimos sin entender y, por eso, nos parece oportuno recordar la doctrina mucho más clara sobre la célula mater de la sociedad que la Iglesia viene enseñando hace 2000 años, tan actual y necesaria para un mundo donde estilos de vida abiertamente inmorales –¡realidades sociales y de cultura!– se implantan por todas las partes. Realmente, la familia no es progresista o conservadora, es familia conforme al plan de Dios, o simplemente no es familia. Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre →

Jesús lo puede todo, ¿incluso fingir? Los dardos de una nueva cristología

Después de la Encarnación del Verbo y la Redención del género humano la Persona de Nuestro Señor Jesucristo se convirtió en el centro de la Historia. Rendirle culto, servirle y propagar su nombre pasó a ser la más alta finalidad de los bautizados, que nunca se cansaran de conocerlo cada vez más en esta vida mientras esperan el encuentro definitivo con Él en la venidera.

En esta búsqueda estimulada por la fe encuentra su origen la ciencia cristológica que en todos los siglos obtuvo notables avances, particularmente cuando debió vencer tremendos obstáculos como fueron las herejías. El Espíritu Santo nunca dejó de asistir la Iglesia para que conservara la verdad íntegra en lo tocante a la doctrina relativa a su Fundador, pues si las enseñanzas de Cristo son de máxima importancia, las que dicen respecto a su Persona lo son todavía más.

En diversas ocasiones el Papa Francisco ha demostrado interpretaciones muy personales en el campo de la cristología, dignas de atención. Sutiles, enroscadas en bellos discursos, a veces en dichos cortos, expresan ideas que hacen pensar y provocan cierta inquietud.

La afirmación que originó esta entrada, aunque breve, es reveladora de una visión sobre Cristo que necesita aclaraciones. ¡Jesús es la misericordia infinita! No cabe duda cuán agradable es meditar los pasajes evangélicos que demuestran su divina bondad en relación a los pecadores, su disposición de enseñar a todos que a Él se acercaban, curarlos tanto en el alma como en el cuerpo. Pero Jesús también condenó los malos, atacó a los que permanecían obstinadamente en el error, tejió un látigo y con él dispersó palomas, bueyes y ovejas y acarició la espalda de los que habían transformado la casa de Dios en una cueva de ladrones… y eso algunos no lo comprenden o no quieren comprenderlo.

¿Puede ser verdad que Jesús fingió en esas ocasiones una ira que no anidaba en su corazón? ¿Qué es fingir? El diccionario de la Real Academia Española nos ofrece una definición muy clara: “Dar a entender lo que no es cierto // Dar existencia real a lo que realmente no la tiene // Simular, aparentar”. Jesús es Dios y no puede obrar algo imperfecto. Por eso, no puede mentir y engañar. Veamos lo que dice la doctrina católica sobre eso. Entra aquí.

¿Qué testimonio los religiosos deben dar al mundo? ¿De virtud o de pecado?

Imaginemos una persona que se pone gravemente enferma y después de muchas tentativas de curarse encuentra por fin un médico que le receta un medicamento eficaz. Después de algunos días de tratamiento, está curada. Naturalmente, la gratitud le hará dar a conocer a tantos cuantos pueda la competencia del facultativo y la eficacia de la fórmula que éste le prescribió, resaltando lo grave que era la enfermedad de la cual la han salvado. Su testimonio, además de ensalzar al médico, servirá para experiencias ulteriores sobre esa molestia y animará a cuantos la padezcan a esperar la curación. ¡Evidentemente, nadie pensará que esta propaganda acarrea una apología de la triste condición de enfermo…

Algo parecido pasa en el plano espiritual. Todos los hombres estamos contagiados de una misma enfermedad ―el pecado― y tenemos necesidad de ejemplos vivos que nos incentiven a alcanzar la perfección, pues aunque parezca difícil, basta con que recurramos al Divino Médico y nos beneficiemos de su gracia que esto será posible. El mismo Dios cuidó de designar a algunos hombres y mujeres con la especial vocación de servir como testimonio de santidad para los demás. Son aquellos que abrazan los consejos evangélicos como medio de conquistar la perfección de la caridad. Su vida debe ser una continua manifestación del poder del Dios amoroso, que se hizo hombre como nosotros para librarnos del pecado. ¿Qué pensar, pues, de un religioso que no refleja en su vida ese poder divino, contentándose en enorgullecerse de que es pecador como los demás? Veamos lo que nos dice el Magisterio →

¿Nos están dando gato por liebre?: Francisco y la Doctrina Social de la Iglesia

Se cuenta que, en épocas pasadas, la frecuente mala calidad de las comidas que se ofrecían en posadas y mesones llegó a un tal colmo que los comensales antes de sentarse a la mesa decían: “Si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta del plato”. Este gracioso “conjuro”, claro está, nunca surtió efecto, sin embargo con el correr del tiempo originó el popular dicho: “dar gato por liebre”, usado desde entonces por el pueblo para expresar el artificio malévolo de aquellos comerciantes que ofrecían productos y servicios de dudosa calidad, no obstante con el aura de lo verdadero y bajo la apariencia de la más estricta legalidad.

Esta situación que se constata en el ámbito económico ¿tiene su aplicación en el campo de las ideas y las doctrinas? Es un interrogante que nos asalta con fuerza –y que cada vez causa más perplejidad– cuando se analiza con atención el conjunto de enseñanzas de Francisco con respecto a la Propiedad Privada y el Libre Mercado, los pobres y la Doctrina Social de la Iglesia.

Juzgue cada cual si las inquietudes que nos han acometido tienen fundamento; pues lejos de nuestra intención está el querer ofrecer a los lectores que nos acompañan, un… “gato por liebre…”


—“Millones mueren de hambre”—

La solución: ¿una reforma agraria socialista?


Francisco durante su intervención en el I Encuentro Mundial de Movimientos Populares, 28 de octubre de 2014, dio un inusitado apoyo a los promotores de la Reforma Agraria socialista que asistían a su discurso:

“La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, ‘la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral’ (CDSI, 300). No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra”. (I EMMP, 28 de octubre de 2014)

Dos importantes puntualizaciones a ser destacadas

Sobre estas relevantes palabras, hay que hacer algunas puntualizaciones.


I – “El hambre es criminal”, “la alimentación es un derecho inalienable”


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Tarjeta de racionamiento venezolana

En primer lugar, Francisco no especifica cuáles son los países donde son millones los que sufren y mueren de hambre. ¿Se refiere a los 30 millones de venezolanos que son víctimas de la dictadura Chávez-Maduro, sumidos actualmente en la peor crisis de desabastecimiento de su historia, y ya notificados por Maduro que deberán cambiar sus tarjetas de racionamiento por un nuevo sistema digitalizado para la compra de alimentos? (Infobae, 8 de mayo de 2015). Sin duda esta digitalización es un gran progreso… progreso en el férreo control y fiscalización de los organismos de seguridad del régimen socialista bolivariano.

(Fuente: Univisión, 21 de agosto de 2014)

¿Francisco se estará refiriendo a los desdichados 10 millones de cubanos que realmente sufren hambre y extrema pobreza como declaró Mons. Bruno Musaró cuando fue Nuncio Apostólico en la Habana hasta los primeros meses del año 2015?

(Fuente: martinoticias.com, 26 de agosto de 2014)

Confirmando las declaraciones de Mons. Bruno Musaró, la ONU a través del Programa Mundial de Alimentos ha presentado para Cuba un plan de lucha contra el hambre –eufemísticamente llamado “apoyo a la seguridad alimentaria” (sic)– del que se beneficiarán siete provincias de la Isla: Pinar del Río, Matanzas, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. Se trata del llamado “Programa de País”, que se aplicará en el periodo 2015-2018. (Diario de Cuba, 25 de agosto de 2015)

Si el hambre, en palabras de Francisco, es “criminal” y “la alimentación un derecho inalienable”, ¿por qué motivo durante su viaje a Cuba (19-22 de septiembre de 2015) no hizo ninguna alusión a este “crimen” al que diariamente y por cincuenta años han sido sometidos los cubanos?


Datos más precisos sobre el hambre en el mundo


Volviendo al discurso que Francisco dirigió a los miembros de los Movimientos Populares, creemos que nadie consideraría superfluo que el obispo de Roma, hablando de un problema que envuelve cuestiones técnicas, presentase al menos un informe o un estudio especializado sobre los problemas alimentarios que afectan al mundo. En efecto, su categórica afirmación: “millones de personas sufren y mueren de hambre”, proferida en una intervención pública que debería pretender aportar algo al magisterio, merecería una demostración apropiada. ¿Existen países con déficit alimentario? ¿Cuáles son esos países? ¿Qué motivos generan ese déficit? ¿Cuántos millones son estos seres humanos que padecen hambre? ¿Cuántos son los que mueren por falta de alimento? ¿Estos millones de muertos fueron calculados con base en estadísticas diarias, mensuales o anuales? Como se puede observar pocas cuestiones, una vez formuladas, suscitan tanto interés exigiendo respuestas cabales y satisfactorias. Pese a que Francisco no aportó ningún estudio o trabajo especializado sobre la materia que abordó, no deja de ser significativo que a este propósito, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su último informe publicado precisamente en Roma, 2015, responde en parte a estas interrogantes.

Decimos “responde en parte” pues el informe de la FAO: “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015”, al analizar los países y las zonas afectadas por las crisis prolongadas de alimentación, no presenta datos, ni tampoco estadísticas a propósito de los “millones” de seres humanos que “mueren de hambre”. (FAO)


Algunos hambrientos olvidados…


Ahora bien, frente a este informe técnico y especializado, ¿qué debemos pensar a propósito del juicio emitido por Francisco sobre el hambre? Con respecto a su primera aserción: “millones de personas sufren hambre”, ella no admite dudas. Siendo la población de Cuba y Venezuela de 11,2 y 30,4 millones respectivamente, descontando a todos los funcionarios confiables de los aparatos gubernamentales que sustentan estos regímenes dictatoriales, ya tenemos 40 millones de hermanos que padecen hambre.

Pero con respecto a la segunda afirmación, grave por causa de las repercusiones morales que acarrea: “Millones mueren de hambre” ¿Qué pensar del informe de la FAO que no alude a tal número de víctimas?

¿Será que les faltó rigor científico y académico a los estadísticos sociales y a los economistas que elaboraron este informe de la FAO? ¿Quién se atrevería a emitir un juicio tan crítico y categórico, sin pruebas que lo avalen? Por lo tanto, la pregunta clave que se debe formular es: ¿existen o no estudios demográficos analizando el fenómeno del hambre como causante de “millones de muertos”? Si estos estudios existen ¿qué organismo o centro de estudios los realizó? ¿Estos estudios son confiables desde el punto de vista técnico y científico? ¿Cuáles son los datos que han recolectado para determinar las causas que provocan ese mal de la humanidad? Mientras estos estudios no sean presentados, desgraciadamente sobre la tajante afirmación de Francisco, siempre penderán las incógnitas. ¿Dónde mueren esos millones? ¿Cuántos millones son? ¿Cuándo murieron? ¿Cuál es la causa del hambre que les provoca la muerte?


La triste realidad del hambre: sus verdaderas causas


Ahora bien, no obstante, los especialistas de la FAO, en su referido informe, no hablen de “millones de muertos por causa del hambre”, sí mencionan un acontecimiento triste y objetivo: la muerte de 250.000 personas por una grave hambruna sufrida en Somalia entre el 2010 y 2012. ¿Su causa? Los conflictos armados y las sequías (pág. 41). Sobre este particular es importante tener presente que los especialistas de la FAO indican como las causas principales de esta inseguridad alimentaria que afecta a determinados países, dos importantes factores. De un lado, los conflictos violentos, los desórdenes sociales y la inestabilidad política (Págs. 41-42). De otro, las catástrofes climáticas (Págs. 43-44).

Entre los países identificados en el 2012 con crisis prolongadas de alimentación figuran: Afganistán, Burundi, el Chad, el Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, Iraq, Kenya, Liberia, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la República Popular Democrática de Corea, Sierra Leona, Somalia, el Sudan, Uganda y Zimbabwe (nota 58).

Por consiguiente, estos dos factores indicados por el informe de la FAO, causantes de la inseguridad alimentaria, cuyos efectos nocivos sobre la población ocasiona que ella se torne “vulnerable a la muerte, la enfermedad y la perturbación de los medios de vida durante un período de tiempo prolongado” (Pág 40); no coinciden con el único factor de muerte apuntado por Francisco en su discurso a los Movimientos Populares. ¿Cuál? Recordemos que en su opinión, es simplemente el “mercado financiero”: “Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre.”

Considerando que Francisco, por un lado, guardó silencio a propósito de las penurias que sufren los cubanos por más de cinco décadas, fruto del socialismo ¿el hambre es o no es un “crimen” y “la alimentación es o no es un derecho inalienable”? Y que por otro lado, una vez que no demostró de modo indiscutible su dictamen sobre la causa que origina “millones de muertos de hambre”, juzgue cada cual. ¿Es válido preguntarse por el célebre refrán que titula este estudio?


II – La reforma agraria que exige Francisco versus la reforma agraria que propicia el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI)


Un segundo punto a ser destacado dice respecto a los personajes “conocidos” de Francisco. Recordemos que en este discurso que estamos analizando, Francisco declaró:

“Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas”, [es decir, los] “millones de personas que sufren y mueren de hambre”.


Nota: ¿Quiénes son estos personajes cercanos a Francisco? Considerando el conjunto de 86 organizaciones que participaron en el I Encuentro de Movimientos Populares, sin duda, el grupo presente con más “garra, entrega y sed de justicia” era el «Movimiento de los sin Tierra» del Brasil. Sus conquistas revolucionarias que constan en su “curriculum vitae” así lo atestiguan: 2.500 ocupaciones de tierras; 7,5 millones de hectáreas de tierra ocupadas y 900 campamentos. (Fuente: movimientospopulares.org). Son éxitos que enorgullecerían tanto a Marx, Lenin, Stalin Mao, como al Ché Guevara, Chávez, los hermanos Castro, Maduro, Evo, etc.

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El líder de este movimiento, Joao Pedro Stedile, miembro del comité de organización del II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, podía estar satisfecho por esa mención pontificia que apoyaba tan claramente a su facción, aquella que mueve a las masas en diversas áreas rurales de Brasil. La ideología marxista que inspira Stédile y su lucha por la realización de una reforma agraria socialista fue demostrada ampliamente en un anterior estudio que presentamos (ver aquí). A modo de actualización, veamos este otro documento del año 2012:

(Fuente: Youtube, marzo de 2015)


A continuación, Francisco agregó:

“y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, ‘la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral’ (CDSI, 300)”.


¿Habrá leído Francisco todo el CDSI?


compendio-doctrina-social-de-la-iglesia-1-728No deja de ser sugerente constatar que una vez más estamos ante una afirmación que exige algunas precisiones. Más aún, como podremos comprobar, la propia referencia que ha citado Francisco, se vuelve contra su propio discurso. El n. 300 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, citado por Francisco, efectivamente se refiere a la Reforma Agraria. No obstante, la lectura del documento que es citado por el Compendio, y que probablemente Francisco no leyó o no quiso leer en su integridad, apunta hacia dos importantes tópicos. Estos dos tópicos, se apartan y contradicen los principios ideológicos que fundamentan la clásica Reforma Agraria socialista defendida por los movimientos populares y de modo específico por los miembros de MST-Brasil que asistían muy contentos al discurso de Francisco y que ahora deben de sentirse especialmente estimulados para proseguir sus actividades delictivas… ¡con apoyo del Papa!


1) El CDSI promueve la propiedad privada


El n.300 del CDSI cita el documento “Para una mejor distribución de la tierra. El reto de la reforma agraria”, n.13, de 23 de noviembre de 1997, del Pontificio Consejo «Justicia y Paz». En este numeral se indica que en los países en desarrollo, la concentración de la tierra hace frente a algunos nudos estructurales que es necesario resolver.

  • Carencia y retraso a nivel legislativo para el reconocimiento del título de propiedad de la tierra y sobre el mercado de crédito.
  • Falta de interés por la investigación y la capacitación agrícola
  • Negligencia por los servicios sociales y por la creación de infraestructuras en las áreas rurales.

2) El CDSI promueve la abertura hacia el mercado y las ventajas que ofrece la globalización


El mismo n.300 del CSDI citando esta vez el n.35 del documento arriba referido, concluye que “la Reforma Agraria constituye –como citó Francisco– “una necesidad política y una obligación moral” sin embargo el documento concluye: “ya que el no llevarla a cabo constituye, en estos países, un obstáculo para los efectos benéficos que derivan de la apertura de los mercados y, en general, de las ventajosas ocasiones de crecimiento que la globalización actual puede ofrecer”.

Por consiguiente, el CDSI en los nn. 13 y 35 promueve así, la propiedad privada y al mismo tiempo una reforma agraria que tiene por objetivo aprovechar los beneficios que derivan de “la apertura de los mercados”, es decir, de las transacciones comerciales de bienes o servicios, como además las favorables oportunidades de crecimiento que el proceso de la globalización puede ofrecer. ¿Será posible? El mercado… la bestia negra de Francisco.

¿En qué quedamos? ¿No era según las enseñanzas de Francisco, la “especulación financiera”, es decir, la compra y venta de productos (en este caso alimentos) con el objetivo de revenderlos para obtener beneficios económicos conforme a la fluctuación de los precios, la causa de “millones de hambrientos que sufren y mueren de hambre?


El CDSI: No es un manual de guerra ideológica, sino que defiende el libre mercado…


En otras palabras, el n. 300 del CDSI leído en su integridad, promueve una reforma agraria con fundamento en la iniciativa privada, instando para que se favorezca al propietario rural desde el punto vista jurídico y económico. Al mismo tiempo desea que este propietario obtenga ganancias y crezca económicamente… (¡tragedia para los movimientos populares!) ¡Y lo peor! Conforme a las “demoniacas” estructuras del capitalismo privado, o sea, el libre mercado y la globalización.

En efecto, la Reforma Agraria socialista promovida por los movimientos populares, de modo específico por MST-Brasil, siendo éste último un grupo de ideología marxista, promueve el comunitarismo, que niega cualquier enriquecimiento privado. Siguiendo el modelo cubano, el Estado socialista es el único latifundista y el único propietario de los bienes de producción, o sea, el manido Capitalismo de Estado. ¿Es esto lo que enseñó León XIII en su Encíclica “Rerum novarum” cuando dio origen a la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Es esta economía socialista la que postularon todos los Papas posteriores? ¿Es el comunismo lo que enseña el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia?

Frente a esta diferencia de “reformas agrarias” qué pensamientos nos vienen a la mente cuando leemos que Francisco agregó:

No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.

Con todo respeto y sin ánimo de ofender, pedimos que Francisco lea el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia porque lo que allí está escrito no coincide con sus enseñanzas, por más que insista, como en la reciente entrevista en el avión, rumbo a Estados Unidos. ¿O nos están dando gato por liebre?… Veamos aquí →

Quién es el centro de la fe cristiana, ¿Jesús o el hombre?

La fe católica que recibimos el día del bautismo está centrada en la persona de Jesucristo, Unigénito del Padre, Señor de toda creación y Redentor de la humanidad. A primera vista, nadie se atrevería a contestar esta sencilla afirmación tan evidente para quien recita el Credo con devoción. Inundado sinceramente por esta fe, el cristiano vive según los mandamientos y no se asusta con los sufrimientos y dificultades de la vida. Al encontrarse con alguien que necesita ayuda no ahorra esfuerzos para aliviarlo; recordando mientras tanto que “no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Dt 8, 3).

Vivir la fe en nuestros días exige una actitud permanente de coraje y heroísmo, pues son muchos los que no comprenden, no apoyan y hasta llegan a perseguir a los que se apartan radicalmente del pecado, se confiesan con frecuencia, asisten la misa dominical y buscan conformar su mente y corazón a los de Jesús. A estos héroes de lo cotidiano les sorprenderá que alguien diga que no es necesario entrar en choque con las costumbres del mundo, pues para vivir la fe basta ayudar a los demás, sin distinciones. O sea, más que vivir para Cristo, basta dedicarse al hombre ¿Es así de sencillo? ¿Cómo nos enseña el Magisterio a vivir la fe teniendo en vista la salvación de nuestras almas? Entra aquí para descubrirlo

¿Dime con quién andas y te diré quién eres? (II)

La sabiduría popular creo el famoso dicho: “Allá donde fueres, haz lo que vieres”, refiriéndose, como todos habrán entendido, a que debemos tener una cierta capacidad de adaptación a las costumbres de los lugares donde nos movemos, acaso para encontrarnos más a gusto y ser aceptados con más facilidad. Esta norma se aplica, obviamente, para aquellas prácticas que no agredan las buenas costumbres, pues también es verdad que, como católicos, nunca deberíamos frecuentar lugares donde esto ocurra. Mucho más, desde luego, si con ello ponemos en riesgo nuestra fe.Continue Reading

Pobreza, ¡cuántos errores se propagan en tu nombre!

“¡Libertad, libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”, fueron las últimas palabras pronunciadas por Madame Roland, destacada partidaria de la Revolución Francesa, antes de colocar su cabeza en el cepo para ser guillotinada. La frase se hizo célebre por expresar con suma claridad las manipulaciones a que están sujetos determinados conceptos, pues esta mujer era condenada en nombre de los mismos falsos ideales de libertad, igualdad y fraternidad que antes había defendido.Continue Reading

Francisco, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si viene a perder su alma?

“La caridad comienza por la propia casa”. Este dicho popular expresa de forma sencilla y clara la actitud que debe tener un apóstol del Evangelio. De hecho, nadie puede dar lo que no tiene por lo que, en primer lugar, a un misionero le es necesario llenar su alma de la gracia para, sólo después, poder transmitir de forma efectiva la luz de Cristo y el perfume de las virtudes cristianas. Sí, para evangelizar no se puede mezclar el agua cristalina de la santidad con el barro del pecado, es decir, se debe buscar, ante todo la salvación de los demás, pero siempre evitando que, bajo el pretexto del apostolado, adecuemos nuestras almas a las malas influencias del mundo, poniendo en grave riesgo nuestro destino eterno. ¿De qué servirán obras y más obras si quien las hace se termina condenando por haber adoptado una estrategia apostólica imprudente? La Iglesia pone por delante de todo la eterna salvación de sus hijos, y por eso siempre fue vigilante a la hora de indicar el verdadero camino de la evangelización.  Leer más ⇒

Dos mil años de Redención… ¡puestos de lado!

“¡Señor Dios todopoderoso, Padre de tu amado y bienaventurado Hijo, Jesucristo, por quien hemos venido en conocimiento de ti, Dios de los ángeles, de todas las fuerzas de la creación y de toda la familia de los justos que viven en tu presencia! ¡Yo te bendigo porque te has complacido en hacerme vivir estos momentos en que voy a ocupar un sitio entre tus mártires y a participar del cáliz de tu Cristo, antes de resucitar en alma y cuerpo para siempre en la inmortalidad del Espíritu Santo! ¡Concédeme que sea yo recibido hoy entre tus mártires, y que el sacrificio que me has preparado Tú, Dios fiel y verdadero, te sea laudable! ¡Yo te alabo y te bendigo y te glorifico por todo ello, por medio del Sacerdote eterno, Jesucristo, tu amado Hijo, con quien a ti y al Espíritu sea dada toda gloria ahora y siempre! Amén.”

Esta conmovedora oración hecha por San Policarpo ante un estadio repleto de paganos fue su último acto antes de que los verdugos prendieran las llamas que lo llevarían a la muerte. Terminadas esas palabras que dejaba como testimonio de fidelidad a Cristo para los fieles de Esmirna, el fuego lo consumió milagrosamente como una hostia pura. El avance suave de las llamas, que como que los respetaban, fue comprobado por la multitud asombrada. Su sacrificio ocupa un lugar de honor en el martirologio.

Hecha en el siglo II en un contexto dramático, esta oración muestra la principal característica de cómo debemos nos dirigir a Dios Todopoderoso: presentada al Padre por medio de su Hijo Jesucristo en la unidad del Espíritu Santo. Toda la Iglesia reza de esta manera desde los primeros siglos y así seguirá haciéndolo hasta el juicio final.

No cabe duda que hoy incontables cristianos son martirizados por profesar públicamente la fe, o que el deber de cada bautizado es declarar ante las multitudes, si es el caso, su adhesión a Jesucristo. Mutatis mutandis la situación de ese Padre Apostólico se repite en la Iglesia del siglo XXI, máxime si el Obispo de Roma es invitado a rezar públicamente. Sin embargo, el Papa Francisco prefiere omitir el nombre de Cristo para unirse más a los miembros de otras confesiones religiosas que, parece ser su juicio, adoran el mismo y único Dios. Pero surgen algunas preguntas: ¿Adoramos realmente el mismo Dios? ¿Judíos, musulmanes y cristianos podemos invocarlo en igualdad de términos e intenciones, esperando obtener idénticos frutos? Entra y verás… ⇒

¿El clericalismo es una postura ajena al cristianismo?

Al instituir ministros ordenados en su Iglesia Nuestro Señor Jesucristo inauguraba “la más elevada dignidad entre todas las jerarquías de la tierra”, una nueva categoría de hombres llamados a actuar in persona de Él mismo y a dispensar los tesoros de la redención a la humanidad pecadora, como auténticos mediadores entre el cielo y este mundo. Estos varones elegidos por el mismo Cristo son participantes de la autoridad con que Él forma, santifica y rige su Cuerpo Místico, y su dignidad es incluso mayor que la de los ángeles.

El pueblo cristiano dedica desde siempre al presbítero una admiración entrañada por el simple hecho de ser quién es, por presentar a Dios sus intenciones y obtener de Él el auxilio que necesita. Nadie ignora que el sacerdote como todo mortal tiene también sus defectos, pero este religioso reconocimiento no puede estar ausente de los cristianos bien intencionados.

Los términos “clericalismo” y “anticlericalismo” utilizados por el Papa Francisco para externar su aprecio por la clase sacerdotal no son recientes. Fueron normalmente empleados por partidarios de diferentes corrientes, en su mayoría enemigos convencidos de la religión. Aquí los utilizamos del modo más genuino posible, sin las manchas que les añadieron los antiguos políticos conservadores o liberales, estos últimos siempre dispuestos a burlarse de la clase sacerdotal y posicionarse públicamente en contra ella. Mucho más importante que esto es entender el sacerdocio en conformidad a la enseñanza de la Santa Madre Iglesia, que no puede aprobar las teorías que minimizan la grandeza del ministerio ordenado, una de las mayores glorias del catolicismo y verdadero honor del género humano.

En lo que se refiere a las intenciones del Papa Francisco al declarase anticlerical y etiquetar de la misma forma el Apóstol Pablo ―¡imaginemos su sorpresa al enterarse de eso desde lo más alto de los cielos!― es difícil descubrirlas con exactitud y, más todavía, interpretar sus palabras como amablemente clericales. Lo que es seguro es que es un poco optimista querer que quien escucha pueda encontrarles fácilmente un sentido benévolo. Si realmente lo tuviera, se agradecería más claridad.

Para ayudar nuestros lectores ofrecemos a continuación un estudio que puede arrojar luz sobre la inquietud provocadas por estas declaraciones en las personas de fe sincera: la doctrina católica más autorizada en la que podemos creer sin temor ni dudas y que nos llevará a reafirmar nuestro clericalismo, como seguidores fieles que queremos ser de Cristo, el verdadero y sumo Sacerdote.

Entra en nuestro estudio ⇒

Quien vive pública e impenitentemente en pecado no puede custodiar la fe de nadie

Desde el principio Dios estableció el matrimonio como una alianza indisoluble y le concedió “la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio”. Jesucristo, elevando el matrimonio a la dignidad de sacramento no solamente hizo con que esta unión fuera más indisoluble y santa, como también quiso que se convirtiera en el reflejo de su misma fidelidad a la Iglesia.

Si analizamos las páginas de la Historia, constatamos que en diversas épocas el divorcio y el repudio fueron actitudes reconocidas y vigentes. La Iglesia, no obstante, desde siempre tuvo el divorcio como un pecado grave y los Papas nunca se cansaron de amonestar a los cristianos para que no se dejaran contaminar con estas costumbres paganas.

Es tradición en la Iglesia que el neófito tenga un padrino. Este encargo lejos de ser apenas un compromiso social —como tristemente muchos creen hoy día—, conlleva graves obligaciones como la de educar en la fe o ser ejemplo en la observancia de los mandamientos y en la virtud. “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí —dijo Jesús—, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!” (Mt 18, 6-7). Por eso la Iglesia con la sabiduría que la caracteriza —sabiduría esta conferida por su Divino Esposo—, desde tiempos inmemoriales decretó que solamente pueden ser admitidos como padrinos de bautismo personas católicas y que lleven una vida congruente con la fe. Por lo tanto, aquellos que viven pública e impenitentemente en pecado grave no pueden ser admitidos a la especial misión de custodiar la fe de nadie. Leer más ⇒