¿El anuncio del Evangelio ya no conlleva acentos doctrinales y morales?

Los preceptos negativos tienen gran papel en la formación moral del hombre. Sirven para recordarle que es finito, contingente y pecador, hecho para obedecer amorosamente a un Ser absoluto que lo creó y gobierna según designios insondables. El humilde reconocimiento de esta condición evita al hombre cualquier sobresalto cuando una autoridad religiosa o aquellos que le son superiores le indican en nombre de Dios normas que deben ser cumplidas, lo cual es natural para quien comprende esta verdad y se sabe necesitado de auxilio para no caer en errores.Continue Reading

A vuelta con la “Amoris Lætitia”, ¿qué trato merecen los pecadores públicos?

El pasado 27 de febrero, durante una rápida audiencia que no duró ni siquiera treinta minutos, Francisco recibió al actual Presidente de Argentina Mauricio Macri, acompañado de su concubina, Juliana Awada, y otros políticos de su partido. Ya tuvimos oportunidad de comentar varios aspectos colaterales sobre esta visita (aquí), pero en la audiencia sucedió algo de mucha más gravedad y que despertó preocupación en numerosos católicos. Continue Reading

Francisco apunta hacia una enigmática “conversión del papado”: una nueva concepción de gobierno eclesiástico

La existencia de la Iglesia es una historia que se desarrolla de triunfo en triunfo en medio de un sinfín de ataques, persecuciones y odios provenientes de diferente pelaje, pero con una única cabeza, el enemigo infernal que alberga la fantasía de un día conseguir destruirla. Desde paganos a apóstatas, poderosos y pequeños, ilustrados y analfabetos, e, incluso, aunque duela decirlo, de los mismos hijos que más la debían defender, recibe la Santa Iglesia, injurias y golpes violentos. Ella, sin embargo, permanece como dice San Pablo santa e inmaculada (Ef 5, 26) brillando sobre las cataratas de odio que se le vierten encima.Continue Reading

La reforma de la Iglesia según Francisco: ¿la verdad de la fe será tenida en cuenta?

Imaginemos un navío de la era de los descubrimientos que partió para una noble misión: llevar a tierras lejanas e inhóspitas el tesoro de la fe y de la civilización por las manos de hombres valientes que se cubrirán de gloria terrena con esa gesta, pero que, sobre todo, serán premiados en el Cielo por abrir a innumerables almas las puertas de la Redención.Continue Reading

Seguir la moral católica ¿cosa de fariseos?

En esta vida terrenal todo pasa, porque está sujeto al tiempo. Desde las criaturas minerales, pasando por los vegetales y los animales, todo pasa inevitablemente. Sin embargo, el hombre ―cuya parte material también pasa, para después volver―, cuando cruza los umbrales del fin del tiempo, ya no pasará, sea para vivir en la felicidad o en la perdición eterna. Continue Reading

La división entre católicos y anglicanos, ¿escándalo o necesidad?

Catalina de Aragón, princesa española desposada con el rey inglés Enrique VIII, después de ser repudiada por este monarca bien podría exclamar: “¡Nuestra división es un escándalo!” Y el mundo católico, al enterarse del concubinato del rey con Ana Bolena podría también afirmar: “¡Vuestra unión es un escándalo!” La historia de la “Iglesia Anglicana” es una mezcla de uniones y divisiones escandalosas. En el momento actual sigue habiendo escándalo… Escándalo de división, pues muchos de ellos no quieren reconocer sus errores y volver a la plena comunión con la Iglesia, retorno que tanto propiciaron por todos los medios los pontífices romanos a lo largo de una Historia de casi cinco siglos.Continue Reading

Evangelio y mundo: ¿quién tiene la última palabra?

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Jn 10, 27). Nadie deja de encantarse al depararse con un rebaño guiado por el pastor; sobre todo, nos sorprende la obediencia con que las ovejas le siguen. Podemos creer con toda seguridad que Dios propició el surgimiento del pastoreo para ser imagen de una realidad más alta: la Santa Iglesia Católica, constituida por Cristo en dos órdenes de fieles: los Pastores —que representan al Buen Pastor— y las ovejas. Los Pastores de la Santa Iglesia son los luceros puestos por Cristo en el mundo, para guiar los fieles por el camino del bien, de la virtud y de la santidad, hasta las moradas eternas.

¿Qué ocurre cuando los Pastores dejan de ser la luz y la guía de los pueblos, y se adaptan a sus ovejas, no según el Evangelio, sino según los estilos del mundo? Entra aquí→

¿El Ramadán puede dar frutos espirituales?

Todos los años la Iglesia se une al misterio de Jesús en el desierto al celebrar la Cuaresma. Así como Él quiso ayunar y vencer los asaltos del demonio durante cuarenta días, los católicos tienen en el tiempo de Cuaresma un periodo particularmente favorable para los ejercicios espirituales y las obras de piedad y caridad. Todo esto es orientado hacia la Pascua y nos hace revivir los momentos dolorosos de la Pasión del Señor y al mismo tiempo fortalece nuestra esperanza con la perspectiva de la Resurrección. Continue Reading

¿El católico debe creer con integridad en la verdad de la Iglesia? ¿O debe dudar como Pilato al exclamar: “¿Qué es la verdad?”?

Cuando Pilato, con temor reverencial, pregunta a Cristo, en el pretorio, a respecto de su realeza, este proclama: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. (Jn 18, 37) ¿Sería Nuestro Señor Jesucristo un fundamentalista al afirmar esto con tanta convicción y propiedad? Continue Reading

Los sacramentos, ¿cuestión de interpretación?

Después de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz un soldado perforó su lado con una lanza y de allí salió sangre y agua, símbolo de los sacramentos que serían instituidos por Él para edificación de su Iglesia, la única verdadera.

¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Católica y las demás sectas y religiones? ¿Es correcto afirmar que los que profesan otra religión reciben la virtud de la fe? ¿Participamos, de verdad, en la misma fe porque recibimos el mismo bautismo? ¿Puede una persona que no forma parte de la verdadera Iglesia recibir la Cena del Señor?

Frente a “nuevas doctrinas” que emanan del Magisterio y afrontan gravemente nuestra fe y los sacramentos, levantemos nuestra mirada a la Virgen de los Cielos, rezando aquella bella antífona: “Gaude, Maria Virgo, cunctas haereses sola interemisti in universo mundo – Alegraos, Virgen María, porque sólo Vos destruisteis las herejías en el mundo entero”. Veamos lo que nos dice el Denzinger-Bergoglio.

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«Dios ama los malos y blasfemos»… ¿hasta cuándo? El buen y el mal ladrón…

El Evangelio de San Lucas relata que fueron crucificados dos ladrones con Jesús: uno a su derecha y otro a su izquierda. Uno de ellos estaba empedernido en sus pecados y blasfemaba mientras el otro, arrepentido, rogaba: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino” (Lc 23, 42). Uno recibió el perdón y el Paraíso; el otro recibió el rechazo de Jesús y el infierno. Dios manifiesta en estos dos ladrones los límites de su amor y misericordia por los hombres.

¿Es exacto decir que Dios ama siempre al pecador, incluso si es obstinado y blasfemo? ¿Que necesita el pecador para recibir el amor y la misericordia divinas? Maticemos…→

¿El Evangelio debe ser anunciado con dulzura o con verdad?

“Quien no usa la vara odia a su hijo, quien lo ama lo corrige a tiempo” (Prov 13, 24).

A nadie se le oculta el amor natural de los padres por sus hijos y como están dispuestos a sacrificar la vida por su bien. Por causa de este mismo amor nace la preocupación cuando los pequeños amagan tomar el mal camino… Y como no, la necesidad de enseñarles, reprenderlos y amonestarlos, recurriendo cuando es necesario a un arma más severa: el castigo. Quien es educado así, cuando crece demuestra ser una persona de carácter y virtud que da muchos frutos en sus buenas obras. Por lo tanto es falsa la ternura que omite la verdad con la ilusión de suprimir una supuesta angustia causada por la severidad, pues el que así obra entrega los hijos a sus pasiones y éstos, desconociendo el camino verdadero, se precipitan en el infierno.

La Iglesia que es nuestra Santa Madre asume como deber esencial manifestar la verdad, utilizando también su autoridad al anunciar el Evangelio. Para eso, nunca ha puesto de lado medios eficaces de salvación como son la severidad, la reprensión o hasta la punición cuando se hacen necesarios, siguiendo el ejemplo del Divino Maestro que no dudó en expulsar látigo en ristre a los mercaderes del templo o amenazar con severidad a los fariseos.

Finalmente, sólo nos sobra una duda: ¿La Iglesia hace realmente el bien cuando evangeliza exclusivamente con dulzura, con fraternidad, con amor? O más bien, ¿qué mal hace la Iglesia cuando no predica la verdad a favor de la dulzura, de la fraternidad, del amor? Veamos lo que nos dicen las Escrituras, Papas, Doctores y Santos.