¿Los herejes nos van a enseñar la fidelidad al Evangelio?

Acababa la última cena y ya el traidor se había retirado para ejecutar su crimen. Jesús, en la sola compañía de sus Apóstoles, elevó al Padre celestial la conocida oración sacerdotal, en la que pide por sus discípulos y en ellos por todos los que formarían parte de su rebaño, o sea, de su única Iglesia, la católica. Los apóstoles, para poder transmitir la doctrina y la fe verdadera, tuvieron que pasar tres años de intensa convivencia con el Divino Maestro. Prueba de ello es que en el colegio apostólico no había discrepancias religiosas: todos poseían la misma fe, la misma doctrina, las mismas enseñanzas.Continue Reading

¿La unión entre los fieles se hace a través del cuidado de los marginados?

En el mismo día en que se dio la espectacular venida del Espíritu Santo en Pentecostés, los Apóstoles se quedaron tan llenos de fuerza y coraje, que en el mismo día Pedro, el primer Papa, convirtió con su predicación tres mil personas. De estas conversiones tenemos el primer testimonio eclesial: “Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. […] Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común” (Hch 2, 42-44). Está claro cuál era el fundamento de la comunión entre los fieles: la fe transmitida por los Apóstoles, la caridad, la Eucaristía y las oraciones. Se perpetuó en la Iglesia este paradigma hasta los tiempos modernos, siendo ahora amenazado de cambios con nuevos modelos que ponen los pobres en el centro.

Veamos lo que nos dice Francisco y recordemos cómo se logra la verdadera comunión en cualquier porción de la Iglesia, en qué consisten las prácticas religiosas y, finalmente, donde se encuentra la verdadera liberación del hombre. Entra en el Denzinger-Bergolio→

¿Qué es la Iglesia para Francisco? ¿Una institución divina o una organización filantrópica defensora de los derechos humanos?

“La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo” (Jn 14, 7), dice Jesucristo. Por eso la Iglesia Católica nunca quiso ser considerada una institución filantrópica que agrada a los hombres de todas las épocas, independientemente de las costumbres y prácticas morales de los pueblos.Continue Reading

¿La educación católica ya no es la base para la familia?

No cabe duda que la Exhortación apostólica Amoris laetitia sorprende sobre todo en el campo de la moral matrimonial, en velada contradicción a los principios hasta ahora defendidos por la Iglesia. Pero el lector tiene en este documento muchos otros puntos de preocupante reflexión, en la apariencia tal vez inofensivos, pero que en realidad son muy decidores.Continue Reading

¿La unidad de doctrina y de praxis en la Iglesia permite desobedecer a la ley eterna?

En los primeros párrafos de Amoris laetitia encontramos una afirmación que delinea el espíritu de todo lo que Francisco quiere transmitir en este documento: es hora de desarrollar “diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina”  con vistas a “buscar soluciones más inculturadas” en la pastoral familiar.Continue Reading

¿Las reglas de la Iglesia en relación al matrimonio son demasiado rígidas? ¿O son normas dadas por Cristo?

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: ‘Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla […]’. Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne’” (Gn 1, 27-28 2, 24). Desde la creación, Dios bendijo la unión entre el hombre y la mujer, de manera que una vez unidos ya no son dos, sino uno. Por esta necesidad ―casi diríamos ontológica―, desde la Antigüedad el matrimonio es siempre cercado por algún compromiso ritual dentro de reglas éticas y morales, sea entre paganos o entre judíos.Continue Reading

Cuando la sabiduría de la Iglesia es considerada mundanidad…

Nos gustaría hacer aquí una breve observación a Francisco. Muchas veces él hace mención a la Iglesia como si fuera simplemente una organización socio-económica (es lo que indican sus múltiples pronunciamientos) y no una institución divina. Casi no hay posición o aspecto de la Iglesia que él no haya criticado. Alegó la necesidad de una “descentralización del papado”, demostró ser contrario a la jerarquía diciendo que “las mujeres son más que los obispos”, insultó a la Curia Romana al llamarla “la lepra del papado”, y un largo etcétera que no detallamos porque sería un no acabar. ¡Y cree hacer todas estas críticas con la intención de “ayudar al pueblo de Dios”! Es notorio que él incluso ha quitado a Cristo del Evangelio, al afirmar que “los pobres son el corazón del Evangelio”.Continue Reading