Si el Papa es igual que todos, ¿quién gobierna la Iglesia?

La veneración de los fieles hacia el Santo Padre ha sido una constante del catolicismo a lo largo de su historia dos veces milenaria; nada más comprensible si se considera su dignidad de Vicario de Cristo en la tierra y sucesor de Pedro, que “preside la Iglesia en la caridad” con el poder de atar y desatar entregado en sus manos por el mismo Redentor.

Sin embargo, en nuestros días, algunas ovejas del rebaño pretenden tener con el pastor una extraña relación, ya no fundada en el respeto admirativo y la devoción que su elevada figura inspira, sino en un trato de igual a igual en el que la persona del Sumo Pontífice sería rebajada a la de un líder popular, simultánea y paradójicamente una especie de portavoz y esclavo de las masas de nuestro tiempo. A primera vista, se diría que este cambio radical de “imagen” no tiene cabida sin alterar profundamente algunos de los fundamentos doctrinales de nuestra santa religión, pues ¿acaso esta novedad tiene antecedentes en la tradición cristiana? Conozcamos un poco de nuestra historia. Entra aquí →

Las comunidades contemplativas, ¿explosión de vitalidad o enfermedad eclesial?

Desde el principio del Cristianismo hubo hombres y mujeres que, deseosos de mayor entrega a Dios, se apartaron del mundo y dedicaron sus vidas a la oración, el ayuno y la penitencia en intimidad con el Señor. Muchos alcanzaron tal fama de santidad que acabaron por atraer muchedumbres a su alrededor y el ejemplo de sus vidas despertó en muchos el deseo de imitarlos en las vías de la perfección. Surgieron de esta manera pequeñas comunidades que fueron el germen de las órdenes religiosas.

Desgraciadamente, no es raro encontrar quien, afectado por una visión despojada de todo cariz sobrenatural, tenga este santo aislamiento por cobardía egoísta. Ignoran éstos el valor que tiene la oblación de las almas contemplativas para la acción evangelizadora de la Santa Iglesia. Ella sabe muy bien que la inacción del misionero sería tan culposa como el abandono de la contemplación por parte de aquellos que fueron llamados a esa vocación. En vista de estos presupuestos, ¿tienen cabida ciertas generalizaciones? Veamos aquí…→

Enseñanza fundamental de Pablo VI

Un lector nos manda este texto de Pablo VI. Muy oportuno y nos aclara las ideas de un auténtico proselitismo.

El arte del apostolado es arriesgado. La solicitud por acercarse a los hermanos no debe traducirse en una atenuación o en una disminución de la verdad. Nuestro diálogo no puede ser una debilidad frente al deber con nuestra fe. El apostolado no puede transigir con una especie de compromiso ambiguo respecto a los principios de pensamiento y de acción que han de señalar nuestra cristiana profesión. El irenismo y el sincretismo son en el fondo formas de escepticismo respecto a la fuerza y al contenido de la palabra de Dios que queremos predicar. Sólo el que es totalmente fiel a la doctrina de Cristo puede ser eficazmente apóstol. Y sólo el que vive con plenitud la vocación cristiana puede estar inmunizado contra el contagio de los errores con los que se pone en contacto. (Pablo VI, Encíclica Ecclesiam Suam, n. 33, 6 de agosto de 1964).

¿Evangelio a la sombra de la cultura moderna o cultura moderna a la luz del Evangelio?

Uno de los documentos centrales del Concilio Vaticano II enseña que “la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio”. Francisco, a su vez, insinúa que el evangelio ha de ser releído a la luz de la cultura moderna ¿Debe la Iglesia someterse a los principios de la civilización moderna o, más bien, iluminarla con su enseñanza? Entra aquí y verifica los que nos dice el Magisterio sobre este importante asunto →

El valor de las buenas intenciones en una conciencia libre

Incluso en el fondo del alma del hombre más perverso brilla una centella inextinguible que le recuerda a cada momento la obligación de hacer el bien y evitar el mal. Por eso, nadie consigue cometer tropelías sin antes disculparlas delante de su conciencia. Francisco abre nuevos horizontes dentro de la Teología Moral al enseñar que Dios mira con agrado este procedimiento tan tristemente común en la naturaleza humana decaída. Leer más →

Quiénes somos y qué pretendemos hacer

¿Quién es Francisco? ¿Hombre profético para nuestros días? ¿Instrumento de Dios para renovar la Iglesia? ¿Iniciador de una nueva primavera de la Fe? Una antología de sus principales enseñanzas confrontadas con el Magisterio de la Iglesia puede ser un auxilio para emitir un juicio acertado sobre estas cuestiones.

Somos un conjunto de sacerdotes diocesanos, amigos de comunes inquietudes, que han querido realizar esta iniciativa en busca de respuestas seguras a los interrogantes más apremiantes del tiempo presente para los hijos de la Iglesia. Y hacemos nuestras las palabras del beato Paulo VI, en la Audiencia General del 19 de enero de 1972«La Iglesia maestra no inventa su doctrina; ella es testigo, es custodia, es intérprete, es medio; y, para cuanto se refiere a las verdades propias del mensaje cristiano, ella se puede decir conservadora, intransigente; y a quien le solicita que vuelva su fe más fácil, más relativa a los gustos de la cambiante mentalidad de los tiempos, responde con los Apóstoles: Non possumus, no podemos (Act. 4,20).”

Quien teme al Señor no tiene miedo de nada, dice el Eclesiástico (34,14). Pero para poder llevar a cabo esta labor y preservar a nuestros obispos de posibles presiones hemos decidido mantenernos en una relativa discreción, si bien nuestros más próximos nos conocen por este trabajo.

Todos tenemos responsabilidad por la Iglesia del Señor. Te invitamos a dejar tus observaciones y eventuales aportes documentales en los buzones de comentarios.