Francisco apunta hacia una enigmática “conversión del papado”: una nueva concepción de gobierno eclesiástico

La existencia de la Iglesia es una historia que se desarrolla de triunfo en triunfo en medio de un sinfín de ataques, persecuciones y odios provenientes de diferente pelaje, pero con una única cabeza, el enemigo infernal que alberga la fantasía de un día conseguir destruirla. Desde paganos a apóstatas, poderosos y pequeños, ilustrados y analfabetos, e, incluso, aunque duela decirlo, de los mismos hijos que más la debían defender, recibe la Santa Iglesia, injurias y golpes violentos. Ella, sin embargo, permanece como dice San Pablo santa e inmaculada (Ef 5, 26) brillando sobre las cataratas de odio que se le vierten encima.Continue Reading

Si el Papa es igual que todos, ¿quién gobierna la Iglesia?

La veneración de los fieles hacia el Santo Padre ha sido una constante del catolicismo a lo largo de su historia dos veces milenaria; nada más comprensible si se considera su dignidad de Vicario de Cristo en la tierra y sucesor de Pedro, que “preside la Iglesia en la caridad” con el poder de atar y desatar entregado en sus manos por el mismo Redentor.

Sin embargo, en nuestros días, algunas ovejas del rebaño pretenden tener con el pastor una extraña relación, ya no fundada en el respeto admirativo y la devoción que su elevada figura inspira, sino en un trato de igual a igual en el que la persona del Sumo Pontífice sería rebajada a la de un líder popular, simultánea y paradójicamente una especie de portavoz y esclavo de las masas de nuestro tiempo. A primera vista, se diría que este cambio radical de “imagen” no tiene cabida sin alterar profundamente algunos de los fundamentos doctrinales de nuestra santa religión, pues ¿acaso esta novedad tiene antecedentes en la tradición cristiana? Conozcamos un poco de nuestra historia. Entra aquí →