Más novedades cristológicas: ¿Jesús vino al mundo para aprender a ser hombre o para salvar los hombres?

Después de la desobediencia de Adán y Eva en el Paraíso, solamente el mismo Dios podía reparar el ultraje que fuera infringido por el pecado del hombre. Esa ofensa Dios la quiso reparar con la venida al mundo de su Hijo Unigénito, hecho Hombre en el seno de María. La Encarnación del Hijo de Dios es uno de los más grandes misterios de nuestra fe, misterio de la sabiduría divina que se esconde bajo la humanidad.

El Creador quiso encarnarse para manifestar junto a los hombres la gloria del Padre e indicar el verdadero camino de santidad hacia Él. Por eso no dudó en humillarse a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz (cf. Flp 2, 8). Veamos qué nos dice la Iglesia acerca de este trecho de la epístola a los Filipenses contrastadas con las enseñanzas novedosas del innovador predicador de Santa Marta. Entra aquí

¿El Divino Cordero se rebeló contra el Padre en la Cruz?

¿Por qué existe el sufrimiento? ¿Qué hice yo para sufrir? Estas son algunas de las preguntas que el ser humano se hace a si mismo desde que el mundo es mundo. Pero uno no obtiene la respuesta si no se centra en Cristo porque solo Jesús la enseñó con el ejemplo de su propia vida. Sin embargo, si es verdad que Cristo fue ejemplo en el sufrimiento, ¿se puede decir que en algún momento se rebeló contra el Padre? En la desolación que siente el alma en la “noche oscura” de la vida, ¿es lícito blasfemar contra Dios? ¿O rebelarse? ¿Impacientarse? Veamos lo que nos enseña el Magisterio →