¿Los herejes nos van a enseñar la fidelidad al Evangelio?

Acababa la última cena y ya el traidor se había retirado para ejecutar su crimen. Jesús, en la sola compañía de sus Apóstoles, elevó al Padre celestial la conocida oración sacerdotal, en la que pide por sus discípulos y en ellos por todos los que formarían parte de su rebaño, o sea, de su única Iglesia, la católica. Los apóstoles, para poder transmitir la doctrina y la fe verdadera, tuvieron que pasar tres años de intensa convivencia con el Divino Maestro. Prueba de ello es que en el colegio apostólico no había discrepancias religiosas: todos poseían la misma fe, la misma doctrina, las mismas enseñanzas.Continue Reading

¿La Iglesia debe valorar parcialmente las uniones ilegítimas?

Quien lee La ciudad de Dios de San Agustín se pregunta si el santo no estaba describiendo los días actuales. No en lo que se refiere a la ciudad de Dios –tan lejos de lo que nuestros ojos contemplan–, sino más bien a la ciudad del maligno.Continue Reading

¿El Ramadán puede dar frutos espirituales?

Todos los años la Iglesia se une al misterio de Jesús en el desierto al celebrar la Cuaresma. Así como Él quiso ayunar y vencer los asaltos del demonio durante cuarenta días, los católicos tienen en el tiempo de Cuaresma un periodo particularmente favorable para los ejercicios espirituales y las obras de piedad y caridad. Todo esto es orientado hacia la Pascua y nos hace revivir los momentos dolorosos de la Pasión del Señor y al mismo tiempo fortalece nuestra esperanza con la perspectiva de la Resurrección. Continue Reading

¿El católico debe creer con integridad en la verdad de la Iglesia? ¿O debe dudar como Pilato al exclamar: “¿Qué es la verdad?”?

Cuando Pilato, con temor reverencial, pregunta a Cristo, en el pretorio, a respecto de su realeza, este proclama: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. (Jn 18, 37) ¿Sería Nuestro Señor Jesucristo un fundamentalista al afirmar esto con tanta convicción y propiedad? Continue Reading

Los sacramentos, ¿cuestión de interpretación?

Después de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz un soldado perforó su lado con una lanza y de allí salió sangre y agua, símbolo de los sacramentos que serían instituidos por Él para edificación de su Iglesia, la única verdadera.

¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Católica y las demás sectas y religiones? ¿Es correcto afirmar que los que profesan otra religión reciben la virtud de la fe? ¿Participamos, de verdad, en la misma fe porque recibimos el mismo bautismo? ¿Puede una persona que no forma parte de la verdadera Iglesia recibir la Cena del Señor?

Frente a “nuevas doctrinas” que emanan del Magisterio y afrontan gravemente nuestra fe y los sacramentos, levantemos nuestra mirada a la Virgen de los Cielos, rezando aquella bella antífona: “Gaude, Maria Virgo, cunctas haereses sola interemisti in universo mundo – Alegraos, Virgen María, porque sólo Vos destruisteis las herejías en el mundo entero”. Veamos lo que nos dice el Denzinger-Bergoglio.

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¿Las buenas voluntades de todos los hombres remplazan las investigaciones teológicas?

“La verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas.” Sabias palabras de la Declaración Dignitatis Humanae, del Concilio Vaticano II. ¿Y qué es la teología sino la búsqueda y la explicitación de la verdad divina? En efecto, la reflexión teológica reaviva la fe, pues aquella verdad que es ofrecida por la Revelación sobrepasa las capacidades de conocimiento del hombre, pero no se opone a su razón. Una teología que no se funde en la especulación y en los estudios no existe. Por eso la vocación del teólogo es suscitada por el Espíritu Santo y su función es lograr, en comunión con el Magisterio, una comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura, inspirada y transmitida por la Tradición viva de la Iglesia. No pueden los teólogos presentar una reflexión teológica que contradiga estos elementos. Por esta razón, su discurso acerca de la unidad de los cristianos y del ecumenismo no debe ser distinto de lo que enseña la Santa Iglesia, como ya hemos visto en otras materias y ahora recordaremos. Tampoco el Papa, cabeza visible del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, puede ser “uno más” entre los pastores de sectas protestantes… Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre→

La obligación de predicar la verdad contraría al mundo

El bien espiritual del pueblo de Dios depende del anuncio del Evangelio confiado por el mismo Jesucristo a San Pedro y los Apóstoles. Los verdaderos fieles esperan de sus pastores la transmisión íntegra de las verdades eternas, incluso cuando estas chocan con el mundo. Otros, muy al contrario, desearían que esto cambiase para vivir con la conciencia más tranquila. De este modo, la fidelidad de la Jerarquía a su misión implica proclamar “con ocasión o sin ella” la palabra de salvación y enfrentar no pocas enemistades entre los que viven apartados de la verdad.  Leer más aquí →.