¿Sin Jesucristo puede existir la verdadera paz?

Esperábamos paz, y nada va bien; tiempo de curación, y llega el terror” (Jer 8, 15). ¿Quién no quiere la paz? Pero… ¿cómo alcanzarla en un mundo agitado por numerosas e intricados problemas? Siglos antes de su nacimiento, el Señor fue profetizado por Isaías como ‘Príncipe de la Paz’ (Is 9,6). Siguiendo su Maestro, los apóstoles – sobretodo san Pablo – siempre ofrecían la paz a sus oyentes y a los destinatarios de sus cartas. Y la Santa Madre Iglesia, tutelada por el Espíritu Santo, supo orientar a los pueblos que se acogieron bajo su manto en las sendas de la paz, según la definición clásica del gran san Agustín: pax tranquillitas ordinis — la paz es la tranquilidad del orden (De Civ. Dei, XIX, 13). Sí, “tranquilidad del orden”, porque el orden es la recta disposición de las cosas según su fin, y el fin de toda criatura humana es volver a Dios, del cual salió. Por lo tanto, cualquier esfuerzo por la paz que se olvide de Dios… vano será, y como decía el profeta, sólo servirá para que nada continúe yendo bien y aumente el terror… Mientras no paran de levantarse voces –¡y qué voces!– a favor de una paz que olvida el lugar que le corresponde a Dios, nos será de enorme provecho saborear la enseñanza perenne de la Iglesia sobre la verdadera paz.  (Ver más→)

¿Caridad exclusiva y excluyente?

Por más que algunos se empeñen en presentarlo así, el amor hacia los pobres no es una novedad nacida de la Iglesia de Cristo durante los últimos años. Fue el Divino Redentor quien dio el ejemplo y dejó esa sorprendente ley de la caridad, que hace que sus seguidores encuentren en los que sufren la imagen del mismo Jesús que los inspiró a socorrerlos.

Sin embargo, el llamado divino a la conversión fue dirigido a todos, pobres o ricos, y la pobreza que mereció el título de bienaventuranza fue la del espíritu: el desapego de las cosas de este mundo y la humildad. Por eso, delante de algunas visualizaciones sesgadas, cabe preguntarse, ¿habrá pobres que son ricos en espíritu y ricos que son desapegados? ¿Es la “opción por los pobres” exclusiva y excluyente?

Si la idea de “carne de Cristo” tiene relación con la de Cuerpo Místico, ¿es la pobreza de las periferias lo que hace el hombre parte de este Cuerpo? El Magisterio nos enseña qué es el Cuerpo Místico de Cristo y cuáles son sus verdaderos miembros. Ver más…→

¿Cuáles son las ovejas que Jesús recibe en su redil?

Ante el mandato divino de evangelizar todas las naciones y bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la Santa Iglesia siempre traspasó fronteras para llevar a todos, sin excluir a nadie, el anuncio de la buena noticia. Sin embargo, ya desde los tiempos apostólicos, todo evangelizador se vio obligado a aliar la audacia con la prudencia, para no dejarse contaminar, en su debilidad, por aquellos que rechazan la universal invitación a la conversión realizada por el Redentor.

En nuestros días, frente a la creciente pérdida de identidad de los católicos, muchos entienden que este anuncio debe hacerse reconociendo los diferentes credos, entre los cuales el nuestro es considerado uno más, y sin ningún tipo de cuidado por la preservación de la propia fe y de las buenas costumbres.

Los sucesores de San Pedro dejaron a lo largo de los siglos orientaciones muy precisas que indican como conciliar la intrepidez apostólica con la vigilancia. Es oportuno recordarlos para aclarar conceptos y valorar debidamente la fe que profesamos, la única que puede llevar los hombres a la eterna bienaventuranza. Leer más →

¿Puede un hijo de la Iglesia poner en cuestión aquello que dictó la misma sabiduría divina?

Ciertas afirmaciones de Francisco a respecto de la Eucaristía han sido aprovechadas por los de siempre para fines perversos, sembrando el desconcierto entre los fieles más sencillos. Urge precisar términos más allá de las discusiones de alto nivel que se desarrollan en estos días y para eso, abundan las enseñanzas inmortales del Magisterio de la Iglesia, de una claridad meridiana… accesibles a cualquiera. “No temas, pequeño rebaño” (Lc 12, 32); la doctrina católica está sólidamente establecida a partir de la enseñanza de Jesucristo, ¿acaso se comprendería que en nuestros días esta doctrina fuera cambiada o reinterpretada por quienquiera que sea si fue dictada por el mismo Hijo de Dios? Veamos…

Evangelio o mundo contemporáneo, ¿quién debe iluminar?

Otra afirmación reciente de Francisco vuelve a levantar  un problema que ya analizamos. ¿Debe el Evangelio amoldarse al mundo o es el mundo que debe ser iluminado a la luz del Evangelio?

«La celebración de los 100 años de la Facultad de Teología de la Universidad Católica es un momento importante para la Iglesia en Argentina. El aniversario coincide con el de los cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II, que ha sido una puesta al día, una relectura del Evangelio en la perspectiva de la cultura contemporánea.» (Lettera del Santo Padre al Gran Cancelliere della «Pontificia Universidad Católica Argentina» nel centesimo anniversario della Facoltà di Teologia, 09 de marzo de 2015)

¿Qué nos dice el Magisterio sobre este profundo problema? Veamos…

¿Evangelio a la sombra de la cultura moderna o cultura moderna a la luz del Evangelio?

Uno de los documentos centrales del Concilio Vaticano II enseña que “la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio”. Francisco, a su vez, insinúa que el evangelio ha de ser releído a la luz de la cultura moderna ¿Debe la Iglesia someterse a los principios de la civilización moderna o, más bien, iluminarla con su enseñanza? Entra aquí y verifica los que nos dice el Magisterio sobre este importante asunto →

¿Proselitismo? No… ¡Hagan lío!

Según el Diccionario de la Real Academia Española, «proselitismo» es «celo de ganar prosélitos». A su vez, «prosélito» es «persona incorporada a una religión». Desde los tiempos de Jesús, la Iglesia tuvo como primordial preocupación atraer a su seno todos los hombres para, como custodia de la plena verdad, conducirlos a la salvación. O sea, un proselitismo para el bien, en toda regla. Pero… otros métodos quizá agraden más a Dios. Veamos →

¿Qué es la verdad?

En este mundo traidor/ nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”. ¡Qué bien expresan los geniales versos de Ramón de Campoamor la cínica desvergüenza del relativismo de nuestro tiempo, el subjetivismo y la mutabilidad de los valores de un mundo que, apartado de Aquel que es Camino, Verdad y Vida, pregunta desorientado como Pilato: “¿Qué es la verdad?” (Jn 18, 38). ¿Será una señal de los tiempos que el Sucesor de Pedro no quiera hablar de una verdad absoluta? Entra aquí →

¿Qué Dios es Dios?

“Dios es el mismo”, se suele escuchar con desenfadada imprecisión teológica cuando dos personas de diferentes religiones charlan en indolente afán ecuménico. Pero, siendo un poco más riguroso ¿cómo el Dios Uno y Trino católico puede ser el mismo dios enseñado, por ejemplo, por el Islam? Si no existe un Dios católico, ¿a quién adoramos los católicos? Entra en el Denzinger-Bergoglio →

El valor de las buenas intenciones en una conciencia libre

Incluso en el fondo del alma del hombre más perverso brilla una centella inextinguible que le recuerda a cada momento la obligación de hacer el bien y evitar el mal. Por eso, nadie consigue cometer tropelías sin antes disculparlas delante de su conciencia. Francisco abre nuevos horizontes dentro de la Teología Moral al enseñar que Dios mira con agrado este procedimiento tan tristemente común en la naturaleza humana decaída. Leer más →