África: vacío y palabras mágicas

Francisco viaja a África por primera vez. Como mensajero de la paz… dice.

Y se hace preceder por un video-mensaje que saluda en lengua francesa e inglesa a los tres países que visitará: Kenia, Uganda y Republica centroafricana. “Deseo llevar a África el amor y el mensaje de la paz y de la reconciliación de Cristo” “Voy como ministro del evangelio para proclamar el amor de Cristo y su mensaje de reconciliación, perdón y paz”. (Video-mensaje de Francisco para África, 23 de noviembre de 2015)

¿Conseguirá esa meta?

Mientras nuestros corazones lo desean vivamente, en nuestras mentes comienza a formarse un espacio de duda al seguir las palabras del mensaje:

“Vivimos un tiempo en que creyentes –religious believers en el original– y personas de buena voluntad en todos lados son llamados a propagar la mutua comprensión y respeto, sosteniéndonos como miembros de una única familia humana. Para todos nosotros son hijos de Dios”. (Video-mensaje de Francisco para África, 23 de noviembre de 2015)

Creyentes y personas de buena voluntad, familia humana, llamado mutuo… Comencemos por ser claros. Existe concretamente un pastor y un redil. Y decirlo no es una declaración de guerra, es por el contrario algo muy fácil de entender. Basta verlo en aquí, en el Denzinger-Bergoglio.

Ser miembros de la familia humana de hecho nos coloca bajo una específica denominación y debería unirnos en una única búsqueda del bien común, pero no a todo precio y sobretodo nunca sacrificando la verdad. Eso también es muy fácil de comprender ¿La “cultura del encuentro” es reconocer que todas las religiones tienen algo bueno para ofrecernos? Ya estudiamos eso también.

Tener un llamado mutuo como seres humanos no significa que para hacer el bien la fe no es un requisito sino un ítem opcional y superfluo para tal fin. ¿Los ateos son hijos de Dios y pueden hacer el bien tal como los católicos? Pues veamos lo que enseña la Iglesia sobre este asunto.

Que todos son hijos de Dios es una frase que necesita ser mejor expresada o, por lo menos, explicada adecuadamente ¿Lo ateos y de otras religiones también son hijos de Dios? ¿Qué nos dice el Magisterio sobre esto? Entra aquí.

Llevar un mensaje de paz que solo vehicule simpatía y nada más profundo nos hace portadores de un mensaje vacío. Las cosas hay buscarlas donde realmente se encuentran, y a pesar de que esa frase es tan obvia que resulta boba y parece inútil, en ella está contenida la respuesta para otra pregunta, que todos se hacen y ninguno sabe responder: ¿por qué todos queremos la paz y no sabemos encontrarla? La respuesta, también esta vez, está al alcance de todos. ¿Se puede alcanzar la paz sin Jesucristo? La respuesta es muy fácil.

Ojalá vuelva la paz, no solo a África sino también a Europa y a todo el mundo. Soltar palomas, plantar árboles, dar abrazos o invocarla con fórmulas mágicas no será suficiente: este fin de año está más claro que nunca que si la queremos, tendremos que luchar por ella. La voz del Pastor es suficiente para traerla y llevarla, pero para eso tiene que ser la misma que usa la voz del Magisterio. Cuánto lamentamos tener que ser nosotros –y tantas otras voces a las que nos unimos fraternamente– quienes tengan que decir esto…

¿Quién nos dice adónde vamos?

La semana que acaba de terminar deja una sensación de inseguridad que lamentablemente no es exclusiva de la ciudad eterna. Aún así, Roma es el lugar donde la gente parece dudar más sobre la capacidad de acierto de quienes con sus palabras deberían transmitir un rumbo claro a aquellos que esperan obtener una interpretación segura de lo que sucede.

ataque-palomas-de-la-paz-papa-franciscoEn la memoria de los  asistentes todavía se conservan las imágenes de una paloma que en enero del año pasado debía volar alto representando el anhelo de la paz mundial y fue atrapada en el aire por un ave de mal agüero. Casi dos años después ¿qué vemos? Este domingo el acceso a la plaza San Pedro ha sido precedido por una amplia coreografiá de detectores de metal y revisión de bolsos y mochilas, en un lugar normalmente abierto a un público que ahora parece confiar más en los dispositivos de seguridad que en dejar a todos las puertas abiertas. ¿Muros en vez de puentes? Refuerzan-Vaticano-Agentes-Pedro-EFE_CLAIMA20151118_0132_28Pues realmente, creo que a nadie pensaba en puentes hoy y se agradecieron todos los muros. Acabados los trámites de la vigilancia, se escucha a Francisco encomendando a los mártires españoles del último siglo a aquellos que en nuestros días sufren persecución por causa de la fe, mientras nos invita a hacer presente el reino de Cristo “con gestos de ternura, comprensión y misericordia” (Angelus 22 de noviembre de 2015). ¿Cómo se paró hace ocho décadas esa persecución que Francisco quiere comparar a la de hoy? ¡Qué mundos tan diferentes! Refuerzan-Vaticano-Agentes-Pedro-EFE_CLAIMA20151118_0130_39De cualquier modo, parece aflorar por encima de todas las cabezas un suspiro de alivio y un rápido agradecimiento a Dios por haber dotado a las fuerzas del orden de los medios suficientes para evitar que saltemos por los aires y no nos unamos así al apenas mencionado coro de mártires, que justamente, nos deben defender de tal eventualidad. Sí, sabernos rodeados de agentes armados nos produce sensación de seguridad, no más miedo.

564fdccdc5c4dEl domingo cierra una semana en la cual Francisco criticó los fabricantes de armas mientras nosotros pensamos que por lo menos las que se ven en las calles de Roma, París y Bruselas son ostentadas para la salvaguarda de una población indefensa que no quiere morir ni en un restaurante, ni en una sala de conciertos, ni en un estadio deportivo. Ni en la plaza San Pedro. Quién sabe si no hubiera sido mejor un lenguaje más claro al condenar la fabricación de armas. ¿No sería más eficaz en esta hora condenar los fabricantes de chalecos explosivos, kalashnikovs y cimitarras? Los periódicos de hoy en Roma asocian en sus titulares tres palabras: terrorismo, Jubileo y seguridad. ¡Ojalá la humanidad entera entrara por la puerta santa, se confesara y ganara la indulgencia plenaria! Pero aún así siempre será mejor revisar a todos los peregrinos cuyas intenciones nadie puede garantizar totalmente.

Los atentados del día 13 mudaron las agendas de París y el Vaticano, donde se esperaba recibir al presidente iraniano Hasan Rohani, en un momento que ahora resultaba, más que inútil, inoportuno. Al mismo tiempo que el tsunami de inmigrantes sirios parece haber traído entre sus aguas potenciales terroristas que inexplicablemente desaparecen nada más llegar a sus países de destino.

0013715208En todo caso, la pregunta importante sigue siendo si la visibilidad desde la ventana papal coincide con las sospechas de todos los que llenamos la Plaza… o si debemos concluir que estamos sin rumbo con la repetición de los mismos latiguillos de siempre…

¿Jubileo abierto a los musulmanes?

Después que un periodista de La Croix entrevistara al Cardenal Parolin el domingo pasado, 15 de noviembre, preguntando qué sentido adquiere el Jubileo de la misericordia en el “actual contexto de guerra”, el secretario de Estado afirmó que los musulmanes «pueden asociarse a este año santo, como desea el Papa» (La Croix). Diversos noticieros salientaron esa frase vehiculando dicha información bajo títulos afirmando que el jubileo también está abierto a los musulmanes.

Una dimensión ecuménica del Jubileo no podría subestimar una verdadera noción de lo que un año de indulgencia significa como ocasión propicia para encontrar la misericordia… bien entendida. A este respecto parece oportuno aclarar posibles confusiones, mostrando la doctrina de la Iglesia a ese respecto.

Juan pablo II en su Bula de Convocación del Gran Jubileo del Año 2000 (N° 5) remonta al año 1300, “cuando el Papa Bonifacio VIII, acogiendo el deseo de todo el pueblo de Roma, inauguró solemnemente el primer Jubileo de la historia. Recuperando una antigua tradición que otorgaba ‘abundantes perdones e indulgencias de los pecados’ a cuantos visitaban en la Ciudad eterna la Basílica de San Pedro, quiso conceder en aquella ocasión ‘una indulgencia de todos los pecados no sólo más abundante, sino más plena’”. (Bula «Incarnationis mysterium», 29 de noviembre de 1998)

El mismo documento, en su numeral 9 señala que “signo característico, muy conocido entre los fieles, es la indulgencia, que es uno de los elementos constitutivos del Jubileo. En ella se manifiesta la plenitud de la misericordia del Padre, que sale al encuentro de todos con su amor, manifestado en primer lugar con el perdón de las culpas. Ordinariamente Dios Padre concede su perdón mediante el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación. […] Precisamente a través del ministerio de su Iglesia, Dios extiende en el mundo su misericordia mediante aquel precioso don que, con nombre antiguo, se llama «indulgencia ».

La mencionada bula, también recuerda en el numeral 11 que el “Año Santo es por su naturaleza un momento de llamada a la conversión”.

El catecismo de la Iglesia católica (Capitulo II, Artículo 4, X.) explica a respecto de las indulgencias que

1471 La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la Penitencia”.

Y poco antes, al tratar de dicho sacramento (II, 4, VI), el catecismo recuerda:

1445 Las palabras atar y desatar significan: aquel a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunión con Dios; aquel a quien que recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá también en la suya. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios”.

La Iglesia, efectivamente, confiere especial importancia a las indulgencias, inclusive establece una legislación a su respecto. El «Código de derecho canónico» (c. 992) las define con precisión:

«La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos».

Y recuerda (c.996), sobretodo, que “para ser capaz de lucrar indulgencias es necesario estar bautizado”.

Al cruzar la puerta santa, recordemos a católicos y no católicos cómo debemos aprovechar los abundantísimos frutos de la divina misericordia, que no podremos coger mientras dejemos de lado aquello que verdaderamente es sustancial en este año de gracia.

¿Qué quiere decir el Cardenal Parolin, y por ende Francisco, con esa extraña apertura del año jubilar a los musulmanes? ¿Es una invitación a su conversión a la Iglesia Católica? Quizá no… pues recordemos, como ya fue estudiado en el Denzinger-Bergoglio, que para Francisco cristianos y musulmanes tenemos una fé que es la misma…

Palabras y más palabras, confusión y más confusión…

Algo no cuadra…

Uno de los miembros del Denzinger-Bergoglio, después de asistir a la audiencia de hoy (18 de noviembre), nos escribe lo siguiente: «¿Será la virtud de la vigilancia un mero estado transitorio, menos valioso que una superior actitud acogedora?». Su inquietud se comprende. Veamos:

La Plaza de San Pedro está menos llena de lo habitual, y no es de extrañar: es la primera audiencia de los miércoles después de los bárbaros atentados de París. Apenas acaba, los medios de comunicación eligen y transmiten frases como estas para resumir las palabras de Francisco:

“Nada de puertas blindadas en la Iglesia, nada, todo abierto”.
“…sería horrible una Iglesia inhospitalaria…”
“…una familia encerrada en sí misma…”
“…custodiar pero nunca rechazar…”
“…la Iglesia es la portera de la casa del Señor. ¡No la dueña!”
“La puerta no debe ser forzada, se pide permiso porque la hospitalidad resplandece en la libertad de la acogida y se oscurece en la prepotencia de la invasión”.

Al oír estas palabras es difícil comparar esa peculiar línea de acción –que ni siquiera los gobernantes laicistas de Francia se atreven a defender delante de la evidencia de los hechos–, con la actitud, por ejemplo, de San Pablo, quien “desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Efeso” para dar este consejo:

“Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo. Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño” (Hechos, 20, 28-29).

El último tweet de la cuenta de Francisco, justo en la víspera de los mencionados atentados, el jueves 12 de noviembre, reza:

¿Habrá que esperar que las heridas sean hechas para después ocuparse de ellas?

El proprio Jesus, pastor insuperable, parece tener una propuesta diferente: “Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!” (Mc 13, 33-37).