¿La Iglesia debe valorar parcialmente las uniones ilegítimas?

Quien lee La ciudad de Dios de San Agustín se pregunta si el santo no estaba describiendo los días actuales. No en lo que se refiere a la ciudad de Dios –tan lejos de lo que nuestros ojos contemplan–, sino más bien a la ciudad del maligno.Continue Reading

Evangelio y mundo: ¿quién tiene la última palabra?

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Jn 10, 27). Nadie deja de encantarse al depararse con un rebaño guiado por el pastor; sobre todo, nos sorprende la obediencia con que las ovejas le siguen. Podemos creer con toda seguridad que Dios propició el surgimiento del pastoreo para ser imagen de una realidad más alta: la Santa Iglesia Católica, constituida por Cristo en dos órdenes de fieles: los Pastores —que representan al Buen Pastor— y las ovejas. Los Pastores de la Santa Iglesia son los luceros puestos por Cristo en el mundo, para guiar los fieles por el camino del bien, de la virtud y de la santidad, hasta las moradas eternas.

¿Qué ocurre cuando los Pastores dejan de ser la luz y la guía de los pueblos, y se adaptan a sus ovejas, no según el Evangelio, sino según los estilos del mundo? Entra aquí→

Francisco, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si viene a perder su alma?

“La caridad comienza por la propia casa”. Este dicho popular expresa de forma sencilla y clara la actitud que debe tener un apóstol del Evangelio. De hecho, nadie puede dar lo que no tiene por lo que, en primer lugar, a un misionero le es necesario llenar su alma de la gracia para, sólo después, poder transmitir de forma efectiva la luz de Cristo y el perfume de las virtudes cristianas. Sí, para evangelizar no se puede mezclar el agua cristalina de la santidad con el barro del pecado, es decir, se debe buscar, ante todo la salvación de los demás, pero siempre evitando que, bajo el pretexto del apostolado, adecuemos nuestras almas a las malas influencias del mundo, poniendo en grave riesgo nuestro destino eterno. ¿De qué servirán obras y más obras si quien las hace se termina condenando por haber adoptado una estrategia apostólica imprudente? La Iglesia pone por delante de todo la eterna salvación de sus hijos, y por eso siempre fue vigilante a la hora de indicar el verdadero camino de la evangelización.  Leer más ⇒

Los curiosos criterios para elegir a un pastor

“Y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz” (Jn 10, 4). La sugerente imagen del pastor al frente de su rebaño es casi un sinónimo del ministerio episcopal en la Iglesia. Los fieles que escuchan la voz de su obispo y le obedecen son las ovejas buenas, dóciles a la acción de Dios que se hace presente en medio de ellas en la persona del prelado. En espantoso contrapunto, las ovejas rebeldes simbolizan aquellos que prefieren seguir sus propios caprichos antes que someterse a la autoridad eclesiástica. Al pastor, por su parte, le cabe la responsabilidad de conducir el rebaño a los buenos prados, defenderlo de los lobos voraces y protegerlo contra los salteadores. Así debe proceder el obispo con su rebaño, enseñando, gobernando, santificando y, muy especialmente, siendo el perfecto ejemplo de virtud.

Pues bien, quien fuera un propietario de numerosos rebaños de ovejas y necesitara elegir diversos pastores para cuidarlos, sin duda contrataría los más experimentados y celosos… Sólo un loco preferiría a los que no tienen más que unas nociones básicas del oficio o ni eso, y no tienen ganas de aprender más, sino que consideran suficiente estar despreocupados al lado del rebaño sin precaverse contra los peligros que lo amenazan. Y en el gran redil de Cristo que es la Iglesia, ¿cuáles son los criterios para elegir los pastores, máxime en este tiempo en que la demagogia y el populismo campan a sus anchas en tantos lugares? Entra y verás →

100 millones de muertos… ¿en favor de los pobres?

Hace un siglo el mundo se vio sumergido en el más terrible caos. Todas las batallas vividas hasta entonces por la humanidad parecían de juguete en comparación con la dinámica bélica del siglo XX. Y no apenas por el aparato militar, sino también por la saña doctrinal utilizada para oprimir la humanidad.Continue Reading