¿La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y los sacerdotes?

Con la venida de Cristo al mundo uno de los cambios más notorios presenciados por la humanidad fue la elevación de la mujer a una nueva y verdadera dignidad. En la casa de Simón es el propio Jesús quien toma la defesa de la adúltera arrepentida. Cuando los Apóstoles intentan apartar las madres que aproximan sus hijos de Nuestro Señor, Él reprocha a ellos y no a las madres. Además de los discípulos, permite Jesús que le acompañen también las santas mujeres. Continue Reading

Francisco apunta hacia una enigmática “conversión del papado”: una nueva concepción de gobierno eclesiástico

La existencia de la Iglesia es una historia que se desarrolla de triunfo en triunfo en medio de un sinfín de ataques, persecuciones y odios provenientes de diferente pelaje, pero con una única cabeza, el enemigo infernal que alberga la fantasía de un día conseguir destruirla. Desde paganos a apóstatas, poderosos y pequeños, ilustrados y analfabetos, e, incluso, aunque duela decirlo, de los mismos hijos que más la debían defender, recibe la Santa Iglesia, injurias y golpes violentos. Ella, sin embargo, permanece como dice San Pablo santa e inmaculada (Ef 5, 26) brillando sobre las cataratas de odio que se le vierten encima.Continue Reading

En el confesionario el sacerdote está en el lugar de Cristo y actúa en su persona

El Evangelio nos muestra claramente que Cristo eligió a doce Apóstoles y les dio poderes especiales en orden a la Eucaristía, al perdón de los pecados y a la administración de los demás sacramentos. Para que estos dones se perpetuasen en la Iglesia hasta el final de los siglos, en la Última Cena con sus Apóstoles Jesucristo instituyó, junto con la Eucaristía, el sacramento del Orden, a través de las palabras: “Haced esto en conmemoración mía”.Continue Reading

Francisco y las nuevas síntesis culturales… ¿abandono de la fe católica?

En estos días en que está tan común hablar de “colaborar con aquellos que piensan diferente”, en acogida e inmigrantes, para muchos oídos suenan duras las palabras del Doctor Angélico: “Las relaciones con los extranjeros pueden ser de paz o de guerra” (I-II, 105, a.3).Continue Reading

Cambiar a Cristo por el interconfessionalismo, ¿es honestidad en el diálogo ecuménico?

Hemos todos acompañado a lo largo de estos últimos tres años el constante empeño de Francisco en tender la mano a los creyentes de todas las religiones para fomentar el diálogo ecuménico en su más sorprendente y novedosa acepción. Esta invariable preocupación de su pontificado, para la cual dedica mucho más tiempo que a otras atenciones pastorales, a que los anteriores Papas nos tenían acostumbrados, lo hace invocando la necesidad de “cooperación con los hombres de buena voluntad” para así abrir “oportunidades para el diálogo que es esencial si queremos conocer, comprender y respetar a los demás”.Continue Reading

¿Cristianos y musulmanes comparten enseñanzas sagradas?

De momento… Sí, de momento, los musulmanes esparcidos por el mundo están como mansos corderos, sin duda muchos de ellos riéndose de los occidentales en su busca por la paz en unión con ellos mismos. No decimos esto mirando a las estrellas, sino con los pies en el suelo, al leer algunas de las exhortaciones del Corán. Todos sabemos que este es el libro sagrado del Islam, la palabra literal y eterna de Alá a su profeta Mahoma, a quién todos los musulmanes deben fidelidad absoluta.Continue Reading

¿Dios no condena, sólo ama y salva? ¿Seguro?

“El misterio de la cruz es la respuesta de Dios al mal del mundo”. Con estas palabras Francisco encerraba su primer Via Crucis en el Coliseo como Obispo de Roma, durante un breve discurso que prenunciaba sus futuras predicaciones centradas en el perdón y la misericordia. El pontífice explicó de manera novedosa el significado de la inmolación del Cordero de Dios, que habría ofrecido su vida en la cruz para decirnos una palabra de amor más fuerte que de justicia.

El sentido de esta frase de acuerdo con la doctrina católica es que en el Madero Sagrado el Hijo de Dios sacrificó su vida por el género humano privado de la vida de la gracia e impedido de gozar la eterna bienaventuranza a causa de sus culpas. Su ofrenda reparó junto al Padre el abismo insuperable que nos separaba de Él, abriéndonos las puertas del cielo. Por lo tanto, fue un acto de suma justicia.

Entre la justificación del hombre y su salvación eterna hay un largo camino de perseverancia que debe ser recorrido, y que consiste en el abandono del pecado con la ayuda divina. Enseña San Hilario que “El mismo Padre que preparó para los justos el reino al que su Hijo hace entrar a quienes son dignos, así también preparó el horno de fuego para quienes por mandato del Señor serán arrojados en él por los ángeles que enviará el Hijo del Hombre”. Todo dependerá de las disposiciones de cada cual y de su correspondencia a los designios de Dios. Lo cierto es que la problemática del juicio, de la gravedad del pecado y de la condenación eterna persiste después del sacrificio del Calvario, por mucho que se quiera quitarle importancia.

Sin embargo, cuando escuchamos que “El misterio de la cruz es la respuesta de Dios al mal del mundo” y la interpretación que se siguió a este bello enunciado, ¿podemos estar seguros de la ortodoxia de lo que nos es transmitido? ¿No serían más bien palabras que preparaban un pontificado que “no responde al mal” y que prefiere “permanecer en silencio” cuanto a este tema? ¿Cómo entender esta confusión en medio de un Jubileo de la Misericordia cuyo sentido no le ha quedado claro a casi nadie? Veamos lo que nos dice el Denzinger-Bergoglio →

Los sacramentos, ¿cuestión de interpretación?

Después de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz un soldado perforó su lado con una lanza y de allí salió sangre y agua, símbolo de los sacramentos que serían instituidos por Él para edificación de su Iglesia, la única verdadera.

¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Católica y las demás sectas y religiones? ¿Es correcto afirmar que los que profesan otra religión reciben la virtud de la fe? ¿Participamos, de verdad, en la misma fe porque recibimos el mismo bautismo? ¿Puede una persona que no forma parte de la verdadera Iglesia recibir la Cena del Señor?

Frente a “nuevas doctrinas” que emanan del Magisterio y afrontan gravemente nuestra fe y los sacramentos, levantemos nuestra mirada a la Virgen de los Cielos, rezando aquella bella antífona: “Gaude, Maria Virgo, cunctas haereses sola interemisti in universo mundo – Alegraos, Virgen María, porque sólo Vos destruisteis las herejías en el mundo entero”. Veamos lo que nos dice el Denzinger-Bergoglio.

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¿Qué pastores quiere Francisco?

Perdonar y tener misericordia son prácticas característica de todo buen cristiano. Sin embargo, lo que pasa es que no siempre sabemos qué perdonar, ni a quién perdonar. Mirando a Jesucristo encontramos el más extraordinario ejemplo: misericordia en relación a los que estaban en el camino del mal, los pecadores arrepentidos. Sin embargo, otros que eran tenidos por santos, por ejemplo los fariseos, recibieron muchas veces la más severa condenación de Jesús. Entonces, ¿cómo defender que quien reprocha un error no vive según las sabias enseñanzas de Jesús si está siguiendo su ejemplo? Además, el buen pastor debe ir detrás de las ovejas descarriadas. Pero, ¿para salvarlas, debe “ensuciarse” las manos? ¿Qué significa esto? Una vez más expresiones incompletas que suscitan dudas. Sin duda, el pastor debe estar dispuesto a enfrentar sufrimientos y dificultades por el bien de su rebaño, pero esto no significa que deba poner en peligro su salvación o la de otras por causa de eso. En ese sentido, ¿es lícito a los eclesiásticos arriesgar la fama y su vocación con la supuesta de salvar almas? Una vez más, enunciados de incierto sentido llenan de perplejidad, pues según la letra, cada uno puede aplicarlos como mejor entiende… nada mejor que agarrarse en la firmeza de las enseñanzas que siempre nos dio la Iglesia. Entra aquí…

Francisco y el discurso del “Pan de vida”. Graves omisiones y novedosas interpretaciones.

En el pasado mes de agosto Francisco comentó el famoso discurso del “Pan de vida” relatado en el sexto capítulo del Evangelio de San Juan.

La rica sustancia teológica de este pasaje siempre alimentó la fe de los adoradores eucarísticos e inspiró en las almas un mayor reconocimiento hacia el grande don que Cristo nos dejó en el sacramento del Altar. Y no sólo, la profundidad de sus palabras fue el punto de partida para importantísimas consideraciones doctrinales sobre la Eucaristía. La unánime consideración de este anuncio como figura del sacramento del altar propició un tesoro de comentarios de papas, santos y doctores que se fundamentan en las palabras claras y arrebatadoras de Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”.

Del lado de los protestantes, sin embargo… al analizar este pasaje se hace todo tipo de esfuerzo para interpretar las palabras pronunciadas por nuestro Redentor en la sinagoga de Cafarnaún como una “metáfora” que alude a su muerte próxima. ¿Será porque no quieren alimentarse y adorar a Jesús realmente presente en el augusto Sacramento? A nosotros no nos cabe profundizar tal problema en este estudio, aunque mucho habría que decir sobre la infelicidad de los que cierran los ojos para no reconocer que Cristo está realmente presente en la hostia consagrada.

En esta entrada la pregunta es todavía más inquietante. ¿Por qué Francisco, el hombre que debe instruir la grey del Señor, omite cualquier referencia a la Eucaristía cuando comenta este discurso? ¿Será posible desarrollar un tema más necesario para el bien de los fieles que el de la presencia real en las Sagradas Especies, sobre todo en el contexto del evangelista San Juan?

¿Por qué rompe la tradición de la Iglesia Católica cuando, como veremos, hace suyas las interpretaciones de los protestantes? ¿Será porque a su juicio faltan argumentos sólidos en la innumerable extensión de autores católicos que expliquen la verdadera doctrina de estos versículos? Sin embargo éstos existen, son muy claros y nuestros lectores los pueden apreciar aquí para mejor juzgar esta importante cuestión. Entrar aquí→

El Islam según Francisco: ¿una religión de paz?… “Matadles dondequiera que los encontréis”

Si alguien se encuentra durmiendo, en perfectas condiciones físicas y mentales, posee una tranquilidad que es fruto del orden que reina en su interior. En cambio, una persona desmayada puede aparentar tranquilidad, pero su letargo es consecuencia de un desorden orgánico o psíquico y, por eso, no puede ser considerado un estado de paz. Tampoco el silencio de la tumba es paz, pues allí reina la corrupción del ser.Continue Reading

¿Quiénes son los guías auténticos que los fieles deben seguir?

Un estudiante universitario serio se prepara con diligencia para los exámenes finales. Del buen éxito de los mismos dependerá su futuro profesional. Además de asistir a las aulas, consultará varias fuentes, pedirá consejo a personas que ya han estudiado las mismas asignaturas, recogerá opiniones de gente capacitada, pero… de todas formas su atención principal se centrará en las enseñanzas recibidas de los maestros. Nadie estudia para los exámenes poniendo su seguridad en los consejos que recibió de los compañeros. La seguridad le viene cuando sigue las orientaciones que recibió de quienes tenían el encargo de enseñar.

Del mismo modo, nuestra vida espiritual es una continua preparación para el examen final que es el juicio del que dependerá nuestra vida eterna. Aunque recibimos con alegría y gratitud, incluso como una verdadera necesidad, los consejos de nuestros amigos, es imprescindible apoyarse esencialmente en la dirección de los auténticos maestros que el proprio Redentor designó con la misión de enseñar, guiar y santificar a su grey. Nuestro destino eterno es demasiado serio para que nos apoyemos solamente en los hermanos o hermanas mayores. Veamos lo que nos enseña el Denzinger-Bergoglio→