¡La fe católica no es la fe del Islam!

A finales del siglo XVI Valencia conoció un Arzobispo que marcó su historia y la de la Iglesia, siendo elevado a los altares en 1960 por Juan XXIII. San Juan de Ribera fue un verdadero buen Pastor que no se contentaba con cuidar de los fieles que vivían en su diócesis sino que iba en busca de nuevas ovejas. Uno de sus más grandes preocupaciones fue convertir a los seguidores de Mahoma a la fe católica, y después de convertidos, que fueran bien instruidos. Continue Reading

«Quién soy yo para juzgar». El Sumo Pontífice y la suprema potestad de juzgar bajo el yugo de la dictadura del relativismo

Desde la Antigüedad, al constituirse el hombre en sociedad, la potestad de juicio ha sido atribuida a personas o grupos cualificados para juzgar las cuestiones o delitos que suele haber en la convivencia humana. En el Antiguo Testamento Moisés manda que sean elegidos hombres sabios, prudentes y expertos de entre el pueblo para guiar y juzgar las tribus en sus asuntos y pleitos, pues él solo ya no podía más (cf. Dt 1,12-17). Desgraciadamente, la miseria humana fue corrompiendo muchos de los que tenían tal encargo y, ya en su tiempo, Jesús fue muy severo con los que, en su hipocresía, apuntaban la “mota del ojo” de sus hermanos para juzgarlos y no arrancaban la “viga” del suyo (cf. Mt 7, 3). Por eso advirtió en el Sermón de la Montaña: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros” (Mt 7, 1-2).Continue Reading