El pecado ¿una ofensa contra el mundo?

En la epístola a los romanos, San Pablo deja muy claro no sólo a sus destinatarios de aquel tiempo, sino también a todos los que la leerían a lo largo de la historia de la Iglesia, la íntima relación de la Creación, obra de las manos de Dios, con la moral eterna. El Apóstol predicaba que la ira de Dios se revela contra la impiedad y la injusticia de los hombres, los cuales podían conocerle mediante la Creación y glorificarle por su obra, pero “se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad. Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles” (cf. Rom 1, 21-23).Continue Reading

¿Qué es la Iglesia para Francisco? ¿Una institución divina o una organización filantrópica defensora de los derechos humanos?

“La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo” (Jn 14, 7), dice Jesucristo. Por eso la Iglesia Católica nunca quiso ser considerada una institución filantrópica que agrada a los hombres de todas las épocas, independientemente de las costumbres y prácticas morales de los pueblos.Continue Reading

Seguir la moral católica ¿cosa de fariseos?

En esta vida terrenal todo pasa, porque está sujeto al tiempo. Desde las criaturas minerales, pasando por los vegetales y los animales, todo pasa inevitablemente. Sin embargo, el hombre ―cuya parte material también pasa, para después volver―, cuando cruza los umbrales del fin del tiempo, ya no pasará, sea para vivir en la felicidad o en la perdición eterna. Continue Reading

El Islam según Francisco: ¿una religión de paz?… “Matadles dondequiera que los encontréis”

Si alguien se encuentra durmiendo, en perfectas condiciones físicas y mentales, posee una tranquilidad que es fruto del orden que reina en su interior. En cambio, una persona desmayada puede aparentar tranquilidad, pero su letargo es consecuencia de un desorden orgánico o psíquico y, por eso, no puede ser considerado un estado de paz. Tampoco el silencio de la tumba es paz, pues allí reina la corrupción del ser.Continue Reading

Si la familia es la familia, ¿se puede decir también que es una realidad social, de cultura?

Esta página, cuya finalidad no es otra que la de aclarar un poco las ideas tan confusas de estos días que corren, ya tiene un cierto tiempo de existencia y, según se había previsto, ha recibido, recibe y recibirá palos por todos los lados. Entre las acusaciones que nos lanzan se encuentra la de que, en la mayor parte de nuestros estudios, le buscamos tres pies el gato, o sea, que queremos forzar en las palabras de Francisco un sentido que él no quiso darles. Quien así piensa, parece no haber entendido la finalidad de este trabajo, ni el funcionamiento de cada entrada.

Antes de nada, a un maestro se le exige claridad… mucho más a un Sumo Pontífice en una época donde cualquier lapso es aprovechado por los enemigos de la Iglesia para sus pésimos objetivos. Si tantas veces declaraciones de Juan Pablo II o de Benedicto XVI fueron retorcidas por aquéllos para confundir a la opinión pública, sería de ingenuos pensar que no vaya a ser hecho lo mismo con ciertas palabras de Francisco que ponen en bandeja un uso malintencionado. Unas veces porque en ellas hay que adivinar con la mejor de las voluntades su sentido ortodoxo, cerrando los oídos al choque que producen. Otras porque obligan a hacer un malabarismo intelectual para armonizar enunciados que, a primera vista, parecen contradecir algo que se dice pocas líneas abajo. Y así, tantas otras circunstancias. No hay más que ver los constantes desmentidos y aclaraciones que la Sala de Prensa de la Santa Sede tiene que emitir a propósito de dichos y hechos de Francisco. Si esto no es fácil para quien tiene buena voluntad, parece un poco difícil exigírselo a quienes tienen por curiosa afición rebuscar carroña para usarla de arma arrojadiza contra la Iglesia. Esta es la razón por la que, en muchas de nuestras entradas queremos, sobretodo, mostrar objetivamente la doctrina católica en su palmaria claridad a fin de que nadie pueda justificarse en las palabras del Obispo de Roma para atacar la verdad. Es el caso que nos ocupa en este estudio.

En las palabras de Francisco que serán analizadas vemos en pocas líneas las siguientes afirmaciones:

  • La familia es una realidad antropológica.

  • En consecuencia, una realidad social, de cultura.

  • No podemos calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica.

  • La familia es familia.

Después de leer y releer estas palabras, confesamos que no conseguimos entender el sentido más profundo y mucho menos la intención que tuvo Francisco al pronunciarlas, pues, a primera vista, parecen contener una enorme contradicción. Si la familia, por ser una realidad antropológica, es una realidad social, de cultura –se entiende, por lo tanto, que la sociedad y la cultura de su tiempo pueden modelarla–, ¿cómo no se la puede calificar con conceptos ideológicos? Pero, una línea después, nueva contradicción, “la familia es familia” y ya está. Perfecto, pero, ¿como puede ser entonces una realidad de cultura? En fin… que seguimos sin entender y, por eso, nos parece oportuno recordar la doctrina mucho más clara sobre la célula mater de la sociedad que la Iglesia viene enseñando hace 2000 años, tan actual y necesaria para un mundo donde estilos de vida abiertamente inmorales –¡realidades sociales y de cultura!– se implantan por todas las partes. Realmente, la familia no es progresista o conservadora, es familia conforme al plan de Dios, o simplemente no es familia. Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre →

¿Nos están dando gato por liebre?: Francisco y la Doctrina Social de la Iglesia

Se cuenta que, en épocas pasadas, la frecuente mala calidad de las comidas que se ofrecían en posadas y mesones llegó a un tal colmo que los comensales antes de sentarse a la mesa decían: “Si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta del plato”. Este gracioso “conjuro”, claro está, nunca surtió efecto, sin embargo con el correr del tiempo originó el popular dicho: “dar gato por liebre”, usado desde entonces por el pueblo para expresar el artificio malévolo de aquellos comerciantes que ofrecían productos y servicios de dudosa calidad, no obstante con el aura de lo verdadero y bajo la apariencia de la más estricta legalidad.

Esta situación que se constata en el ámbito económico ¿tiene su aplicación en el campo de las ideas y las doctrinas? Es un interrogante que nos asalta con fuerza –y que cada vez causa más perplejidad– cuando se analiza con atención el conjunto de enseñanzas de Francisco con respecto a la Propiedad Privada y el Libre Mercado, los pobres y la Doctrina Social de la Iglesia.

Juzgue cada cual si las inquietudes que nos han acometido tienen fundamento; pues lejos de nuestra intención está el querer ofrecer a los lectores que nos acompañan, un… “gato por liebre…”


—“Millones mueren de hambre”—

La solución: ¿una reforma agraria socialista?


Francisco durante su intervención en el I Encuentro Mundial de Movimientos Populares, 28 de octubre de 2014, dio un inusitado apoyo a los promotores de la Reforma Agraria socialista que asistían a su discurso:

“La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, ‘la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral’ (CDSI, 300). No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra”. (I EMMP, 28 de octubre de 2014)

Dos importantes puntualizaciones a ser destacadas

Sobre estas relevantes palabras, hay que hacer algunas puntualizaciones.


I – “El hambre es criminal”, “la alimentación es un derecho inalienable”


libreta

Tarjeta de racionamiento venezolana

En primer lugar, Francisco no especifica cuáles son los países donde son millones los que sufren y mueren de hambre. ¿Se refiere a los 30 millones de venezolanos que son víctimas de la dictadura Chávez-Maduro, sumidos actualmente en la peor crisis de desabastecimiento de su historia, y ya notificados por Maduro que deberán cambiar sus tarjetas de racionamiento por un nuevo sistema digitalizado para la compra de alimentos? (Infobae, 8 de mayo de 2015). Sin duda esta digitalización es un gran progreso… progreso en el férreo control y fiscalización de los organismos de seguridad del régimen socialista bolivariano.

(Fuente: Univisión, 21 de agosto de 2014)

¿Francisco se estará refiriendo a los desdichados 10 millones de cubanos que realmente sufren hambre y extrema pobreza como declaró Mons. Bruno Musaró cuando fue Nuncio Apostólico en la Habana hasta los primeros meses del año 2015?

(Fuente: martinoticias.com, 26 de agosto de 2014)

Confirmando las declaraciones de Mons. Bruno Musaró, la ONU a través del Programa Mundial de Alimentos ha presentado para Cuba un plan de lucha contra el hambre –eufemísticamente llamado “apoyo a la seguridad alimentaria” (sic)– del que se beneficiarán siete provincias de la Isla: Pinar del Río, Matanzas, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. Se trata del llamado “Programa de País”, que se aplicará en el periodo 2015-2018. (Diario de Cuba, 25 de agosto de 2015)

Si el hambre, en palabras de Francisco, es “criminal” y “la alimentación un derecho inalienable”, ¿por qué motivo durante su viaje a Cuba (19-22 de septiembre de 2015) no hizo ninguna alusión a este “crimen” al que diariamente y por cincuenta años han sido sometidos los cubanos?


Datos más precisos sobre el hambre en el mundo


Volviendo al discurso que Francisco dirigió a los miembros de los Movimientos Populares, creemos que nadie consideraría superfluo que el obispo de Roma, hablando de un problema que envuelve cuestiones técnicas, presentase al menos un informe o un estudio especializado sobre los problemas alimentarios que afectan al mundo. En efecto, su categórica afirmación: “millones de personas sufren y mueren de hambre”, proferida en una intervención pública que debería pretender aportar algo al magisterio, merecería una demostración apropiada. ¿Existen países con déficit alimentario? ¿Cuáles son esos países? ¿Qué motivos generan ese déficit? ¿Cuántos millones son estos seres humanos que padecen hambre? ¿Cuántos son los que mueren por falta de alimento? ¿Estos millones de muertos fueron calculados con base en estadísticas diarias, mensuales o anuales? Como se puede observar pocas cuestiones, una vez formuladas, suscitan tanto interés exigiendo respuestas cabales y satisfactorias. Pese a que Francisco no aportó ningún estudio o trabajo especializado sobre la materia que abordó, no deja de ser significativo que a este propósito, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su último informe publicado precisamente en Roma, 2015, responde en parte a estas interrogantes.

Decimos “responde en parte” pues el informe de la FAO: “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015”, al analizar los países y las zonas afectadas por las crisis prolongadas de alimentación, no presenta datos, ni tampoco estadísticas a propósito de los “millones” de seres humanos que “mueren de hambre”. (FAO)


Algunos hambrientos olvidados…


Ahora bien, frente a este informe técnico y especializado, ¿qué debemos pensar a propósito del juicio emitido por Francisco sobre el hambre? Con respecto a su primera aserción: “millones de personas sufren hambre”, ella no admite dudas. Siendo la población de Cuba y Venezuela de 11,2 y 30,4 millones respectivamente, descontando a todos los funcionarios confiables de los aparatos gubernamentales que sustentan estos regímenes dictatoriales, ya tenemos 40 millones de hermanos que padecen hambre.

Pero con respecto a la segunda afirmación, grave por causa de las repercusiones morales que acarrea: “Millones mueren de hambre” ¿Qué pensar del informe de la FAO que no alude a tal número de víctimas?

¿Será que les faltó rigor científico y académico a los estadísticos sociales y a los economistas que elaboraron este informe de la FAO? ¿Quién se atrevería a emitir un juicio tan crítico y categórico, sin pruebas que lo avalen? Por lo tanto, la pregunta clave que se debe formular es: ¿existen o no estudios demográficos analizando el fenómeno del hambre como causante de “millones de muertos”? Si estos estudios existen ¿qué organismo o centro de estudios los realizó? ¿Estos estudios son confiables desde el punto de vista técnico y científico? ¿Cuáles son los datos que han recolectado para determinar las causas que provocan ese mal de la humanidad? Mientras estos estudios no sean presentados, desgraciadamente sobre la tajante afirmación de Francisco, siempre penderán las incógnitas. ¿Dónde mueren esos millones? ¿Cuántos millones son? ¿Cuándo murieron? ¿Cuál es la causa del hambre que les provoca la muerte?


La triste realidad del hambre: sus verdaderas causas


Ahora bien, no obstante, los especialistas de la FAO, en su referido informe, no hablen de “millones de muertos por causa del hambre”, sí mencionan un acontecimiento triste y objetivo: la muerte de 250.000 personas por una grave hambruna sufrida en Somalia entre el 2010 y 2012. ¿Su causa? Los conflictos armados y las sequías (pág. 41). Sobre este particular es importante tener presente que los especialistas de la FAO indican como las causas principales de esta inseguridad alimentaria que afecta a determinados países, dos importantes factores. De un lado, los conflictos violentos, los desórdenes sociales y la inestabilidad política (Págs. 41-42). De otro, las catástrofes climáticas (Págs. 43-44).

Entre los países identificados en el 2012 con crisis prolongadas de alimentación figuran: Afganistán, Burundi, el Chad, el Congo, Costa de Marfil, Eritrea, Etiopía, Guinea, Haití, Iraq, Kenya, Liberia, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la República Popular Democrática de Corea, Sierra Leona, Somalia, el Sudan, Uganda y Zimbabwe (nota 58).

Por consiguiente, estos dos factores indicados por el informe de la FAO, causantes de la inseguridad alimentaria, cuyos efectos nocivos sobre la población ocasiona que ella se torne “vulnerable a la muerte, la enfermedad y la perturbación de los medios de vida durante un período de tiempo prolongado” (Pág 40); no coinciden con el único factor de muerte apuntado por Francisco en su discurso a los Movimientos Populares. ¿Cuál? Recordemos que en su opinión, es simplemente el “mercado financiero”: “Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre.”

Considerando que Francisco, por un lado, guardó silencio a propósito de las penurias que sufren los cubanos por más de cinco décadas, fruto del socialismo ¿el hambre es o no es un “crimen” y “la alimentación es o no es un derecho inalienable”? Y que por otro lado, una vez que no demostró de modo indiscutible su dictamen sobre la causa que origina “millones de muertos de hambre”, juzgue cada cual. ¿Es válido preguntarse por el célebre refrán que titula este estudio?


II – La reforma agraria que exige Francisco versus la reforma agraria que propicia el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI)


Un segundo punto a ser destacado dice respecto a los personajes “conocidos” de Francisco. Recordemos que en este discurso que estamos analizando, Francisco declaró:

“Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas”, [es decir, los] “millones de personas que sufren y mueren de hambre”.


Nota: ¿Quiénes son estos personajes cercanos a Francisco? Considerando el conjunto de 86 organizaciones que participaron en el I Encuentro de Movimientos Populares, sin duda, el grupo presente con más “garra, entrega y sed de justicia” era el “Movimiento de los sin Tierra” del Brasil. Sus conquistas revolucionarias que constan en su “curriculum vitae” así lo atestiguan: 2.500 ocupaciones de tierras; 7,5 millones de hectáreas de tierra ocupadas y 900 campamentos. (Fuente: movimientospopulares.org). Son éxitos que enorgullecerían tanto a Marx, Lenin, Stalin Mao, como al Ché Guevara, Chávez, los hermanos Castro, Maduro, Evo, etc.

stedile_papa-890x395

El líder de este movimiento, Joao Pedro Stedile, miembro del comité de organización del II Encuentro Mundial de Movimientos Populares, podía estar satisfecho por esa mención pontificia que apoyaba tan claramente a su facción, aquella que mueve a las masas en diversas áreas rurales de Brasil. La ideología marxista que inspira Stédile y su lucha por la realización de una reforma agraria socialista fue demostrada ampliamente en un anterior estudio que presentamos (ver aquí). A modo de actualización, veamos este otro documento del año 2012:

(Fuente: Youtube, marzo de 2015)


A continuación, Francisco agregó:

“y déjenme decirles que en ciertos países, y acá cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, ‘la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral’ (CDSI, 300)”.


¿Habrá leído Francisco todo el CDSI?


compendio-doctrina-social-de-la-iglesia-1-728No deja de ser sugerente constatar que una vez más estamos ante una afirmación que exige algunas precisiones. Más aún, como podremos comprobar, la propia referencia que ha citado Francisco, se vuelve contra su propio discurso. El n. 300 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, citado por Francisco, efectivamente se refiere a la Reforma Agraria. No obstante, la lectura del documento que es citado por el Compendio, y que probablemente Francisco no leyó o no quiso leer en su integridad, apunta hacia dos importantes tópicos. Estos dos tópicos, se apartan y contradicen los principios ideológicos que fundamentan la clásica Reforma Agraria socialista defendida por los movimientos populares y de modo específico por los miembros de MST-Brasil que asistían muy contentos al discurso de Francisco y que ahora deben de sentirse especialmente estimulados para proseguir sus actividades delictivas… ¡con apoyo del Papa!


1) El CDSI promueve la propiedad privada


El n.300 del CDSI cita el documento “Para una mejor distribución de la tierra. El reto de la reforma agraria”, n.13, de 23 de noviembre de 1997, del Pontificio Consejo «Justicia y Paz». En este numeral se indica que en los países en desarrollo, la concentración de la tierra hace frente a algunos nudos estructurales que es necesario resolver.

  • Carencia y retraso a nivel legislativo para el reconocimiento del título de propiedad de la tierra y sobre el mercado de crédito.
  • Falta de interés por la investigación y la capacitación agrícola
  • Negligencia por los servicios sociales y por la creación de infraestructuras en las áreas rurales.

2) El CDSI promueve la abertura hacia el mercado y las ventajas que ofrece la globalización


El mismo n.300 del CSDI citando esta vez el n.35 del documento arriba referido, concluye que “la Reforma Agraria constituye –como citó Francisco– “una necesidad política y una obligación moral” sin embargo el documento concluye: “ya que el no llevarla a cabo constituye, en estos países, un obstáculo para los efectos benéficos que derivan de la apertura de los mercados y, en general, de las ventajosas ocasiones de crecimiento que la globalización actual puede ofrecer”.

Por consiguiente, el CDSI en los nn. 13 y 35 promueve así, la propiedad privada y al mismo tiempo una reforma agraria que tiene por objetivo aprovechar los beneficios que derivan de “la apertura de los mercados”, es decir, de las transacciones comerciales de bienes o servicios, como además las favorables oportunidades de crecimiento que el proceso de la globalización puede ofrecer. ¿Será posible? El mercado… la bestia negra de Francisco.

¿En qué quedamos? ¿No era según las enseñanzas de Francisco, la “especulación financiera”, es decir, la compra y venta de productos (en este caso alimentos) con el objetivo de revenderlos para obtener beneficios económicos conforme a la fluctuación de los precios, la causa de “millones de hambrientos que sufren y mueren de hambre?


El CDSI: No es un manual de guerra ideológica, sino que defiende el libre mercado…


En otras palabras, el n. 300 del CDSI leído en su integridad, promueve una reforma agraria con fundamento en la iniciativa privada, instando para que se favorezca al propietario rural desde el punto vista jurídico y económico. Al mismo tiempo desea que este propietario obtenga ganancias y crezca económicamente… (¡tragedia para los movimientos populares!) ¡Y lo peor! Conforme a las “demoniacas” estructuras del capitalismo privado, o sea, el libre mercado y la globalización.

En efecto, la Reforma Agraria socialista promovida por los movimientos populares, de modo específico por MST-Brasil, siendo éste último un grupo de ideología marxista, promueve el comunitarismo, que niega cualquier enriquecimiento privado. Siguiendo el modelo cubano, el Estado socialista es el único latifundista y el único propietario de los bienes de producción, o sea, el manido Capitalismo de Estado. ¿Es esto lo que enseñó León XIII en su Encíclica “Rerum novarum” cuando dio origen a la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Es esta economía socialista la que postularon todos los Papas posteriores? ¿Es el comunismo lo que enseña el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia?

Frente a esta diferencia de “reformas agrarias” qué pensamientos nos vienen a la mente cuando leemos que Francisco agregó:

No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.

Con todo respeto y sin ánimo de ofender, pedimos que Francisco lea el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia porque lo que allí está escrito no coincide con sus enseñanzas, por más que insista, como en la reciente entrevista en el avión, rumbo a Estados Unidos. ¿O nos están dando gato por liebre?… Veamos aquí →

Cuando el lobo ataca a las ovejas, ¿qué debe hacer el Pastor?

La figura del Buen Pastor dispuesto a enfrentar al lobo a costa de su vida para proteger y salvar a sus ovejas (Jn 10,11-12) es una imagen elocuente y conmovedora. Elaborada por Nuestro Señor Jesucristo para definirse a sí mismo, expresa entre otros atributos, el celo pastoral que todo Obispo, en colaboración con su presbiterio y bajo la autoridad del Sumo Pontífice, debe poseer para el ejercicio competente de su misión “de enseñar, de santificar y de regir” al pueblo de Dios (Decreto del Concilio Vaticano II, Christus Dominus, n. 11).Continue Reading

Laudato si’(III): ¿Una espiritualidad ecológica interconfesional universal?

Por ser un documento magisterial de alto escalafón, una encíclica debe caracterizarse por ideas claras y definidas, a fin de definir el rumbo a respecto del tema tratado para la conducta de la Jerarquía y de los fieles, como también,  de forma colateral, la de los hombres de buena voluntad, pues la Iglesia no deja de ser un referente moral incluso para aquellos que no la siguen. Por ello, uno se pregunta cómo es posible que “Laudato si’” asuma una posición que, en ciertos puntos, contradice la enseñanza magisterial de la Iglesia sobre la cuestión ecológica , mientras que en otras resalta esta misma enseñanza… Nos duele decir, pero es propiamente una ensalada, lo que parece apropiado para una encíclica tan verde. Eso lo podemos comprobar en muchos párrafos que dicen no aprobar pensamientos y principios de una ecología fundamentalista y radical, llegando a citar documentos del Magisterio precedente sobre el tema, mientras que en otros el texto deja amplio margen a ambigüedades e irenismos. Por ejemplo, cuando cita Teilhard de Chardin o la “Carta de la Tierra”, documentos de cuño dudoso o francamente panteísta y que no se armonizan con la doctrina de la Iglesia en muchos puntos, o aun absteniéndose de la mediación de Jesucristo en una oración pública y oficial de su Vicario en la tierra. Todo eso abre las puertas de la Iglesia a la concepción de una religión interconfesional, neopagana y universal, pues hace caso omiso de la doctrina católica en su integridad, ocultando de ella aspectos importantes y definidos, para amalgamarse con el mundo. Vale la pena analizar estos puntos y desvelar estos aspectos, pues más que el planeta, la casa común de todos los católicos es la Santa Iglesia, como afirmó tan acertadamente Juan Pablo II: “En las aguas bautismales naciste a una nueva vida, injertándote en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, arca de salvación y casa común de cuantos invocan a Dios como Padre.” (Mensaje del Santo Padre a los pueblos de América, 12 de octubre 1992)

Entra en nuestro estudio ⇒

Laudato si’ (II): Los olvidos de Francisco

Anuncios, noticias, mensajes de redes sociales… nos bombardean por todos los lados. Y muchas veces las informaciones que nos dan se contradicen unas con otras. ¿A quién escuchamos? ¿Qué rumbo seguir? ¿Con quién está la verdad certera?

Es lanzada una encíclica y, como católicos, la leemos sedientos en busca de orientaciones que den sentido a nuestra vida; que marquen los pasos que debemos dar para vivir nuestra santa religión con autenticidad en medio de una sociedad devastada por el pecado. Esperábamos palabras claras que nos fortalecieran en la fe de la Iglesia tan vilipendiada en el actual momento histórico. Pero… encontramos advertencias sobre el cuidado de la naturaleza. Los ecologistas se sintieron estimulados, los agoreros del cambio climático estimulados, las personas de otras religiones respetadas y nosotros los católicos… olvidados, desamparados y, ¿por qué no decirlo? Un tanto perplejos… ¿No es Jesucristo el centro de nuestra fe? ¿Por qué este documento se refiere a Él y a su Iglesia de una forma tan difusa y secundaria? ¿Es realmente el cuidado de la creación lo más importante en la vida de un cristiano, sobretodo en estos tiempos? ¿Conquistaremos el cielo simplemente cuidando y amando criaturas irracionales?

Delante de estas inquietudes, parece que nos cabe fijar la atención en aquella Luz que jamás cesa de brillar, en la fuente de toda Verdad, en la voz infalible de los Papas y del Magisterio de la Iglesia. Y ver qué nos tiene que decir –¡muchas cosas!– sobre los temas tratados en esta Encíclica ¿Cuál debe ser la postura de un fiel delante de toda la obra de la creación?

Entra en nuestro estudio ⇒

Quo vadis, Francisce?

En todos los tiempos, las historias -reales o idealizadas- de héroes nacionales han hecho vibrar los corazones de los jóvenes. En la adolescencia se sueña con grandes realizaciones fruto de aquel brío desinteresado y del amor al ideal que esta edad suscita. A tales corazones, ardientes e deseosos de épico, la Iglesia siempre presentó modelos que estimulasen la verdadera valentía, el heroísmo por antonomasia, el desinterés más genuino, en una palabra, la santidad. ¿Quién no se emociona con la vida arrojada de jóvenes como Santa Inés, San Luis Gonzaga o Santa María Goretti? ¿O con los propósitos juveniles, llevados con determinación hasta años más maduros, de un San Ignacio o de un San Francisco? ¿Cuál de ellos no enfrentó riesgos con una valentía heroica? Estos santos son ejemplo para los jóvenes y adultos de todos los tiempos. Lucharon y conquistaran la mayor de las batallas, la lucha contra sí mismo, contra sus pasiones y debilidades con las armas de la oración, del sacrificio y de la virtud.

En cierto momento de la historia apareció súbitamente otro tipo de “heroísmo” caracterizado por una dudosa abnegación en función de peligrosas utopías para cuya difícil consecución, si inciertos eran los medios que se usarían, mucho más lo eran los frutos que arrojarían. El historiador suele revelar que, muchas veces, por detrás de ese supuesto desinterés se movían espurios intereses personales o el deseo de saciar las más bajas pasiones. Es que, en el fondo, en esos “héroes” de marioneta no había verdadera entrega por un ideal, sino el egoísmo manipulado por manos ocultas con intereses ideológicos muy concretos. El grito de “revolución”, sea bajo los estruendos de la pica y la guillotina, bajo la hoz y el martillo, o bajo las mil y una facetas que adquirió sobretodo en los últimos siglos, fue la excusa perfecta para manejar los más bajos instintos, cuántas y cuántas veces con la finalidad de destruir la Iglesia Católica, las sanas costumbres o instituciones venerables y milenarias. Por todo eso, la palabra “revolución” viene acompañada de unas connotaciones que ningún católico puede aceptar… y cabe preguntarse, ¿alguien puede imaginar a los jóvenes que mencionamos al inicio enarbolando la bandera de alguna revolución? ¿puede ser ese el grito de guerra de la santidad?

Últimamente vemos otra derivación de la palabra “revolución”. Ahora se dice “hacer lío”. Dentro de la Iglesia se incentiva el “lío” a todo vapor. Lío en las calles, en las diócesis, en las familias, en la sociedad. Lío, lío, lío. ¿Ese fue el designio de Jesucristo para su Iglesia? ¿Qué pensar de todo esto? Y lo más sorprendente, es cuando hace dos días, como término de su viaje al Continente de la Esperanza, se oye al mismo que debería ser el Dulce Cristo en la Tierra: “Ayúdenme para que siga haciendo lío” (Paraguay, 11 de julio de 2015).    ¡Continúa leyendo!⇒

“Quién soy yo para juzgar”. El Sumo Pontífice y la suprema potestad de juzgar bajo el yugo de la dictadura del relativismo

Desde la Antigüedad, al constituirse el hombre en sociedad, la potestad de juicio ha sido atribuida a personas o grupos cualificados para juzgar las cuestiones o delitos que suele haber en la convivencia humana. En el Antiguo Testamento Moisés manda que sean elegidos hombres sabios, prudentes y expertos de entre el pueblo para guiar y juzgar las tribus en sus asuntos y pleitos, pues él solo ya no podía más (cf. Dt 1,12-17). Desgraciadamente, la miseria humana fue corrompiendo muchos de los que tenían tal encargo y, ya en su tiempo, Jesús fue muy severo con los que, en su hipocresía, apuntaban la “mota del ojo” de sus hermanos para juzgarlos y no arrancaban la “viga” del suyo (cf. Mt 7, 3). Por eso advirtió en el Sermón de la Montaña: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros” (Mt 7, 1-2).Continue Reading

¿Las limosnas corporales son preferibles al esplendor del culto divino?

Si hay algún lugar en el mundo en el que cualquiera, rico o pobre, puede sentirse acogido sin restricciones, es en una iglesia católica. Allí, la magnificencia material está al servicio de la gloria de Dios y al alcance de todos, que pueden disfrutar sosegadamente del esplendor del templo como seguramente no conseguirían hacerlo en palacios y museos. Allí, los brazos del Padre se extienden hacia todos para que, a través de la belleza artística y de la magnificencia del culto, tengan oportunidad de elevar, con la santa libertad de los hijos de Dios, sus corazones hasta Él. Verdadera limosna para los pobres, pues, más importante que nada, reciben así la palabra de Dios sin sufrir acepción de personas. Obviamente, la Santa Iglesia, como Madre amorosa, también está allí para socorrerlos en sus necesidades materiales. Una cosa es inseparable de la otra, y segregar cualquiera de las dos desvirtuaría su sentido pastoral más profundo, como bien lo demuestra la historia de la Iglesia a lo largo de dos mil años. Conviene recordar lo que el Magisterio nos enseña para no dejarnos engañar por arranques oratorios que pueden parecer poéticos y hasta ser bienintencionados, pero que, en el fondo, no pasan de demagogia barata. Veamos aquí →