¿La reconciliación de los creyentes se hace dentro o fuera de la Iglesia?

Después de la inesperada renuncia de Benedicto XVI corrieron todo tipo de rumores sobre los posibles sucesores del Papa alemán, con mayor o menor probabilidad de acierto en las especulaciones, dentro de una novedosa situación como fue la renuncia pontificia. Continue Reading

¿Los herejes nos van a enseñar la fidelidad al Evangelio?

Acababa la última cena y ya el traidor se había retirado para ejecutar su crimen. Jesús, en la sola compañía de sus Apóstoles, elevó al Padre celestial la conocida oración sacerdotal, en la que pide por sus discípulos y en ellos por todos los que formarían parte de su rebaño, o sea, de su única Iglesia, la católica. Los apóstoles, para poder transmitir la doctrina y la fe verdadera, tuvieron que pasar tres años de intensa convivencia con el Divino Maestro. Prueba de ello es que en el colegio apostólico no había discrepancias religiosas: todos poseían la misma fe, la misma doctrina, las mismas enseñanzas.Continue Reading

¿La promoción de la cultura católica es fervor religioso o fanatismo?

Entre los famosos dichos de Cicerón está su definición de la Historia como “testigo del tiempo, luz de la verdad, memoria y maestra de la vida, mensajera de la antigüedad” (De Oratore II, 9, 36).  Y esa peculiar testigo nos muestra como vivían los antiguos, en sus culturas de idolatría, esclavitud y hasta de sacrificios humanos. Cristo, trayendo al mundo la luz de la verdad y la ley del Evangelio, cambió todo eso, dejando a sus discípulos el mandato de evangelizar a todos los pueblos, para cambiar la faz de la tierra, llevando todos a vivir según los preceptos divinos, dentro de la gracia y de la caridad fraterna. Continue Reading

¿La unidad de doctrina y de praxis en la Iglesia permite desobedecer a la ley eterna?

En los primeros párrafos de Amoris laetitia encontramos una afirmación que delinea el espíritu de todo lo que Francisco quiere transmitir en este documento: es hora de desarrollar “diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina”  con vistas a “buscar soluciones más inculturadas” en la pastoral familiar.Continue Reading

¿Las reglas de la Iglesia en relación al matrimonio son demasiado rígidas? ¿O son normas dadas por Cristo?

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Dios los bendijo; y les dijo Dios: ‘Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla […]’. Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne’” (Gn 1, 27-28 2, 24). Desde la creación, Dios bendijo la unión entre el hombre y la mujer, de manera que una vez unidos ya no son dos, sino uno. Por esta necesidad ―casi diríamos ontológica―, desde la Antigüedad el matrimonio es siempre cercado por algún compromiso ritual dentro de reglas éticas y morales, sea entre paganos o entre judíos.Continue Reading

Francisco y las nuevas síntesis culturales… ¿abandono de la fe católica?

En estos días en que está tan común hablar de “colaborar con aquellos que piensan diferente”, en acogida e inmigrantes, para muchos oídos suenan duras las palabras del Doctor Angélico: “Las relaciones con los extranjeros pueden ser de paz o de guerra” (I-II, 105, a.3).Continue Reading

Cambiar a Cristo por el interconfessionalismo, ¿es honestidad en el diálogo ecuménico?

Hemos todos acompañado a lo largo de estos últimos tres años el constante empeño de Francisco en tender la mano a los creyentes de todas las religiones para fomentar el diálogo ecuménico en su más sorprendente y novedosa acepción. Esta invariable preocupación de su pontificado, para la cual dedica mucho más tiempo que a otras atenciones pastorales, a que los anteriores Papas nos tenían acostumbrados, lo hace invocando la necesidad de “cooperación con los hombres de buena voluntad” para así abrir “oportunidades para el diálogo que es esencial si queremos conocer, comprender y respetar a los demás”.Continue Reading

El Islam según Francisco: ¿una religión de paz?… “Matadles dondequiera que los encontréis”

Si alguien se encuentra durmiendo, en perfectas condiciones físicas y mentales, posee una tranquilidad que es fruto del orden que reina en su interior. En cambio, una persona desmayada puede aparentar tranquilidad, pero su letargo es consecuencia de un desorden orgánico o psíquico y, por eso, no puede ser considerado un estado de paz. Tampoco el silencio de la tumba es paz, pues allí reina la corrupción del ser.Continue Reading

¿Las buenas voluntades de todos los hombres remplazan las investigaciones teológicas?

“La verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas.” Sabias palabras de la Declaración Dignitatis Humanae, del Concilio Vaticano II. ¿Y qué es la teología sino la búsqueda y la explicitación de la verdad divina? En efecto, la reflexión teológica reaviva la fe, pues aquella verdad que es ofrecida por la Revelación sobrepasa las capacidades de conocimiento del hombre, pero no se opone a su razón. Una teología que no se funde en la especulación y en los estudios no existe. Por eso la vocación del teólogo es suscitada por el Espíritu Santo y su función es lograr, en comunión con el Magisterio, una comprensión cada vez más profunda de la Palabra de Dios contenida en la Escritura, inspirada y transmitida por la Tradición viva de la Iglesia. No pueden los teólogos presentar una reflexión teológica que contradiga estos elementos. Por esta razón, su discurso acerca de la unidad de los cristianos y del ecumenismo no debe ser distinto de lo que enseña la Santa Iglesia, como ya hemos visto en otras materias y ahora recordaremos. Tampoco el Papa, cabeza visible del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, puede ser “uno más” entre los pastores de sectas protestantes… Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre→

Si la familia es la familia, ¿se puede decir también que es una realidad social, de cultura?

Esta página, cuya finalidad no es otra que la de aclarar un poco las ideas tan confusas de estos días que corren, ya tiene un cierto tiempo de existencia y, según se había previsto, ha recibido, recibe y recibirá palos por todos los lados. Entre las acusaciones que nos lanzan se encuentra la de que, en la mayor parte de nuestros estudios, le buscamos tres pies el gato, o sea, que queremos forzar en las palabras de Francisco un sentido que él no quiso darles. Quien así piensa, parece no haber entendido la finalidad de este trabajo, ni el funcionamiento de cada entrada.

Antes de nada, a un maestro se le exige claridad… mucho más a un Sumo Pontífice en una época donde cualquier lapso es aprovechado por los enemigos de la Iglesia para sus pésimos objetivos. Si tantas veces declaraciones de Juan Pablo II o de Benedicto XVI fueron retorcidas por aquéllos para confundir a la opinión pública, sería de ingenuos pensar que no vaya a ser hecho lo mismo con ciertas palabras de Francisco que ponen en bandeja un uso malintencionado. Unas veces porque en ellas hay que adivinar con la mejor de las voluntades su sentido ortodoxo, cerrando los oídos al choque que producen. Otras porque obligan a hacer un malabarismo intelectual para armonizar enunciados que, a primera vista, parecen contradecir algo que se dice pocas líneas abajo. Y así, tantas otras circunstancias. No hay más que ver los constantes desmentidos y aclaraciones que la Sala de Prensa de la Santa Sede tiene que emitir a propósito de dichos y hechos de Francisco. Si esto no es fácil para quien tiene buena voluntad, parece un poco difícil exigírselo a quienes tienen por curiosa afición rebuscar carroña para usarla de arma arrojadiza contra la Iglesia. Esta es la razón por la que, en muchas de nuestras entradas queremos, sobretodo, mostrar objetivamente la doctrina católica en su palmaria claridad a fin de que nadie pueda justificarse en las palabras del Obispo de Roma para atacar la verdad. Es el caso que nos ocupa en este estudio.

En las palabras de Francisco que serán analizadas vemos en pocas líneas las siguientes afirmaciones:

  • La familia es una realidad antropológica.

  • En consecuencia, una realidad social, de cultura.

  • No podemos calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica.

  • La familia es familia.

Después de leer y releer estas palabras, confesamos que no conseguimos entender el sentido más profundo y mucho menos la intención que tuvo Francisco al pronunciarlas, pues, a primera vista, parecen contener una enorme contradicción. Si la familia, por ser una realidad antropológica, es una realidad social, de cultura –se entiende, por lo tanto, que la sociedad y la cultura de su tiempo pueden modelarla–, ¿cómo no se la puede calificar con conceptos ideológicos? Pero, una línea después, nueva contradicción, “la familia es familia” y ya está. Perfecto, pero, ¿como puede ser entonces una realidad de cultura? En fin… que seguimos sin entender y, por eso, nos parece oportuno recordar la doctrina mucho más clara sobre la célula mater de la sociedad que la Iglesia viene enseñando hace 2000 años, tan actual y necesaria para un mundo donde estilos de vida abiertamente inmorales –¡realidades sociales y de cultura!– se implantan por todas las partes. Realmente, la familia no es progresista o conservadora, es familia conforme al plan de Dios, o simplemente no es familia. Veamos lo que nos dice el Magisterio de siempre →

Si no existen sectas… ¿Todo es Iglesia?

A camino de Damasco Saulo no pensaba más que en perseguir a los seguidores del Mesías. Su odio por aquel al que llamaban Cristo no se limitaba a despreciarlo, sino que necesitaba alimentarse de hechos positivos que contribuyeran a eliminar de Israel lo que le parecía el peor de los desvíos nascidos del judaísmo. En su afán, pocas horas después de su partida desde Jerusalén, él, el último que podría imaginarse, “loco” de amor por el crucificado, pasa a creer y a predicar a favor del mismo al que antes perseguía.

Los años pasaron y todo pasó al revés: ahora Pablo, sin tregua, necesitaba defender la sana doctrina de los múltiples errores que pululaban en el seno de la primitiva Iglesia según el capricho de algunos. De esta forma, mereció Pablo el epíteto de Apóstol de las gentes, no solo por predicar la palabra de Dios a los gentíos, sino también por defenderla entre ellos contra los errores que ya levantaban la cabeza desvergonzadamente. Contra las sectas de su tiempo explicitó la doctrina del cuerpo místico de Cristo. Un solo rebaño, un solo pastor, una sola Iglesia Esposa de Jesucristo. Entra en el Denzinger-Bergoglio y te sorprenderás →

¿Existe ruptura del vínculo matrimonial? ¿El matrimonio ya no es indisoluble? Imprescindible complemento

Cuando los sacerdotes preparamos a jóvenes parejas para contraer matrimonio sabemos que una de las cosas más importantes es dejarles bien clara la indisolubilidad del vínculo que van a sellar al contraer el sacramento del matrimonio. Es emocionante constatar el casos de aquellos fieles que se tomaron tan en serio este concepto que, incluso después de la desgracia de una separación no siempre querida por uno de los cónyuges, encuentran fuerza y valentía para respetar el vínculo matrimonial porque son conscientes de la belleza del testimonio de fidelidad de este sacramento, de los beneficios de vivir en estado de gracia y de la santidad de la indisolubilidad como imagen del misterio de la unión entre Cristo y su Iglesia.Continue Reading