¿La unidad de doctrina y de praxis en la Iglesia permite desobedecer a la ley eterna?

En los primeros párrafos de Amoris laetitia encontramos una afirmación que delinea el espíritu de todo lo que Francisco quiere transmitir en este documento: es hora de desarrollar “diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina”  con vistas a “buscar soluciones más inculturadas” en la pastoral familiar.Continue Reading

El Islam según Francisco: ¿una religión de paz?… “Matadles dondequiera que los encontréis”

Si alguien se encuentra durmiendo, en perfectas condiciones físicas y mentales, posee una tranquilidad que es fruto del orden que reina en su interior. En cambio, una persona desmayada puede aparentar tranquilidad, pero su letargo es consecuencia de un desorden orgánico o psíquico y, por eso, no puede ser considerado un estado de paz. Tampoco el silencio de la tumba es paz, pues allí reina la corrupción del ser.Continue Reading

La catequesis, ¿un camino privilegiado para la actuación del Espíritu Santo o método comparable al yoga o zen?

En los Hechos de los Apóstoles encontramos la interesante historia de un etíope, ministro de la reina Candaces, que había viajado a Jerusalén para adorar al Dios verdadero. Sin embargo, este alto funcionario de la corte regresaba a su patria lleno de inquietudes con respecto a las Escrituras, que meditaba sin alcanzar su verdadero sentido. Dentro de una carroza, leyendo el rollo del profeta Isaías, se detenía en esta parte: “Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra.” (Is 53, 7-8)

El mismo Espíritu Santo que le inspiraba el deseo de conocer la buena nueva sobre el Hijo, también preparaba una maravillosa respuesta a sus preguntas: envió el Diácono Felipe para instruirle en la fe, mandando que se acercara y se pegara a la carroza. He aquí la descripción de los Hechos: “Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: ‘¿Entiendes lo que estás leyendo?’ Contestó: ‘¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?’ E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él.” (Hch 8, 30-31)

Entonces le explicó la verdad sobre Jesucristo y sus palabras abrieron el alma del hombre para la fe, tanto que pidió el bautismo en aquel mismo instante. Tras cumplir con su misión el Espíritu arrebató a Felipe para evangelizar la ciudad de Azot, mientras “el eunuco continuó su camino lleno de alegría.” (Hch 8, 39)

Este episodio de la Iglesia naciente indica el modo de obrar de Dios: Él inspira las almas para que unas instruyan a otras y así mueve los corazones para la realización de sus planes. Este modo habitual del obrar divino explica la necesidad irrenunciable que tiene la Iglesia de la predicación y de la catequesis.

Hay quien defiende, no sin razón, la actuación directa del Espíritu Santo en las almas, prescindiendo de la enseñanza doctrinal. No cabe duda que eso puede pasar, pero lo extraordinario no abole lo normal, que, por cierto, no puede ser infelizmente equiparado, ni siquiera por una licencia coloquial, con otros métodos gravemente contrarios a la religión cristiana. Por todo ello, conviene que estudiemos bien ese tema y encontremos en la doctrina magisterial las respuestas que necesitamos. Leer más ⇒

Laudato si’(III): ¿Una espiritualidad ecológica interconfesional universal?

Por ser un documento magisterial de alto escalafón, una encíclica debe caracterizarse por ideas claras y definidas, a fin de definir el rumbo a respecto del tema tratado para la conducta de la Jerarquía y de los fieles, como también,  de forma colateral, la de los hombres de buena voluntad, pues la Iglesia no deja de ser un referente moral incluso para aquellos que no la siguen. Por ello, uno se pregunta cómo es posible que “Laudato si’” asuma una posición que, en ciertos puntos, contradice la enseñanza magisterial de la Iglesia sobre la cuestión ecológica , mientras que en otras resalta esta misma enseñanza… Nos duele decir, pero es propiamente una ensalada, lo que parece apropiado para una encíclica tan verde. Eso lo podemos comprobar en muchos párrafos que dicen no aprobar pensamientos y principios de una ecología fundamentalista y radical, llegando a citar documentos del Magisterio precedente sobre el tema, mientras que en otros el texto deja amplio margen a ambigüedades e irenismos. Por ejemplo, cuando cita Teilhard de Chardin o la “Carta de la Tierra”, documentos de cuño dudoso o francamente panteísta y que no se armonizan con la doctrina de la Iglesia en muchos puntos, o aun absteniéndose de la mediación de Jesucristo en una oración pública y oficial de su Vicario en la tierra. Todo eso abre las puertas de la Iglesia a la concepción de una religión interconfesional, neopagana y universal, pues hace caso omiso de la doctrina católica en su integridad, ocultando de ella aspectos importantes y definidos, para amalgamarse con el mundo. Vale la pena analizar estos puntos y desvelar estos aspectos, pues más que el planeta, la casa común de todos los católicos es la Santa Iglesia, como afirmó tan acertadamente Juan Pablo II: “En las aguas bautismales naciste a una nueva vida, injertándote en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, arca de salvación y casa común de cuantos invocan a Dios como Padre.” (Mensaje del Santo Padre a los pueblos de América, 12 de octubre 1992)

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La evangelización de América, ¿motivo de arrepentimiento o de acción de gracias?

“Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol” (Ecl 1, 9). Quién vivió los años previos a las conmemoraciones del V Centenario del Descubrimiento de América, tal vez no se sorprenda con ciertas voces que, a día de hoy, se levantan en contra de la evangelización de este continente. En aquellos años afloró una corriente contraria a la obra evangelizadora y civilizadora que España y Portugal emprendieron en América a partir de 1492, acusando a la Iglesia de masacres y ambición. Durante meses pulularon, a propósito de cualquier acto conmemorativo, unos misteriosos indios contestatarios… misteriosos más que nada por el claro color de su piel que delataba a cualquier observador más atento lo dudoso de su legítima pertenencia a los tan cacareados “pueblos originarios”…

Este modo de concebir y deformar la verdad acerca de la evangelización de América, en aquel entonces, parecía ser la preparación de terreno para algo que, cada vez más, vemos tomar cuerpo en el “continente de la esperanza”: una singular adaptación del rancio comunismo de toda la vida a las condiciones socio-culturales de aquella prometedora región.

No queremos juzgar las posibles buenas intenciones de quienes apoyan estas corrientes de protesta. Es muy posible que les falte cierto conocimiento de la Historia de América tanto en estos 500 años de evangelización como en los siglos anteriores y, por eso, no se hayan informado bien sobre las angelicales costumbres (sic) de los pueblos originarios y sobre la obra que fue realizada en el vasto territorio americano. Tan sólo queremos aclarar a nuestros hermanos los beneficios globales de esta colosal obra evangelizadora como la elogiaron a lo largo de los siglos las voces más autorizadas de la Iglesia.

Además, nos gustaría recordar que la Iglesia, aunque formada en su parte visible por miembros sujetos al error, es santa e indefectible. Por eso, si no se pueden atribuir los errores de un individuo a la institución a la cual pertenece, mucho menos se puede hacer esto con una institución divina, como lo es la Iglesia Católica. Continúa leyendo →

¿Caridad exclusiva y excluyente?

Por más que algunos se empeñen en presentarlo así, el amor hacia los pobres no es una novedad nacida de la Iglesia de Cristo durante los últimos años. Fue el Divino Redentor quien dio el ejemplo y dejó esa sorprendente ley de la caridad, que hace que sus seguidores encuentren en los que sufren la imagen del mismo Jesús que los inspiró a socorrerlos.

Sin embargo, el llamado divino a la conversión fue dirigido a todos, pobres o ricos, y la pobreza que mereció el título de bienaventuranza fue la del espíritu: el desapego de las cosas de este mundo y la humildad. Por eso, delante de algunas visualizaciones sesgadas, cabe preguntarse, ¿habrá pobres que son ricos en espíritu y ricos que son desapegados? ¿Es la “opción por los pobres” exclusiva y excluyente?

Si la idea de “carne de Cristo” tiene relación con la de Cuerpo Místico, ¿es la pobreza de las periferias lo que hace el hombre parte de este Cuerpo? El Magisterio nos enseña qué es el Cuerpo Místico de Cristo y cuáles son sus verdaderos miembros. Ver más…→

Evangelio o mundo contemporáneo, ¿quién debe iluminar?

Otra afirmación reciente de Francisco vuelve a levantar  un problema que ya analizamos. ¿Debe el Evangelio amoldarse al mundo o es el mundo que debe ser iluminado a la luz del Evangelio?

“La celebración de los 100 años de la Facultad de Teología de la Universidad Católica es un momento importante para la Iglesia en Argentina. El aniversario coincide con el de los cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II, que ha sido una puesta al día, una relectura del Evangelio en la perspectiva de la cultura contemporánea.” (Lettera del Santo Padre al Gran Cancelliere della “Pontificia Universidad Católica Argentina” nel centesimo anniversario della Facoltà di Teologia, 09 de marzo de 2015)

¿Qué nos dice el Magisterio sobre este profundo problema? Veamos…