El pecado ¿una ofensa contra el mundo?

En la epístola a los romanos, San Pablo deja muy claro no sólo a sus destinatarios de aquel tiempo, sino también a todos los que la leerían a lo largo de la historia de la Iglesia, la íntima relación de la Creación, obra de las manos de Dios, con la moral eterna. El Apóstol predicaba que la ira de Dios se revela contra la impiedad y la injusticia de los hombres, los cuales podían conocerle mediante la Creación y glorificarle por su obra, pero “se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad. Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles” (cf. Rom 1, 21-23).Continue Reading

¿La unidad pluriforme bergogliana tiene a Cristo en el centro?

Entre los extraños principios rectores de la filosofía bergogliana, está el que dice que “la unidad prevalece sobre el conflicto”.  Las consecuencias extraídas de este predicado las explica un tanto en su la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, presentada como el eje programático de su pontificado. Continue Reading

¿La unión entre los fieles se hace a través del cuidado de los marginados?

En el mismo día en que se dio la espectacular venida del Espíritu Santo en Pentecostés, los Apóstoles se quedaron tan llenos de fuerza y coraje, que en el mismo día Pedro, el primer Papa, convirtió con su predicación tres mil personas. De estas conversiones tenemos el primer testimonio eclesial: “Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. […] Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común” (Hch 2, 42-44). Está claro cuál era el fundamento de la comunión entre los fieles: la fe transmitida por los Apóstoles, la caridad, la Eucaristía y las oraciones. Se perpetuó en la Iglesia este paradigma hasta los tiempos modernos, siendo ahora amenazado de cambios con nuevos modelos que ponen los pobres en el centro.

Veamos lo que nos dice Francisco y recordemos cómo se logra la verdadera comunión en cualquier porción de la Iglesia, en qué consisten las prácticas religiosas y, finalmente, donde se encuentra la verdadera liberación del hombre. Entra en el Denzinger-Bergolio→

Francisco y el Año de la Misericordia: ¿Conversión o sincretismo religioso?

Los hombres de espíritu limitado, cuando leen las Sagradas Escrituras, muchas veces concluyen que Dios en el Antiguo Testamento era sólo justicia. Un Dios Todopoderoso que hace temblar el Sinaí (Ex 19, 18), que abre la tierra para exterminar los rebeldes (Num 16, 1-35), un Dios de venganzas (Sl 94, 1) que hiere de muerte a Uzá por haber tocado con su mano el Arca de la Alianza cuando ésta se resbaló (2 Sam 6, 1-9).Continue Reading

A vuelta con la “Amoris Lætitia”, ¿qué trato merecen los pecadores públicos?

El pasado 27 de febrero, durante una rápida audiencia que no duró ni siquiera treinta minutos, Francisco recibió al actual Presidente de Argentina Mauricio Macri, acompañado de su concubina, Juliana Awada, y otros políticos de su partido. Ya tuvimos oportunidad de comentar varios aspectos colaterales sobre esta visita (aquí), pero en la audiencia sucedió algo de mucha más gravedad y que despertó preocupación en numerosos católicos. Continue Reading

De afirmaciones confusas a disparates exegéticos formales: para Francisco, Jesús fue manchado por el pecado

La misión del Papa de enseñar la verdad es inherente a su puesto de guía de la Iglesia. Para él se vuelven todos los bautizados esperando palabras de vida eterna, pues sabemos, por voluntad de Dios, nos habrían de llegar a través del Vicario de Cristo. Por eso, a lo largo de los siglos los Romanos Pontífices se dedicaron con mucho cuidado a la predicación, conscientes de que nadie puede hacerlo con más eficacia, autoridad y bendiciones celestiales que ellos mismos. Continue Reading

Francisco apunta hacia una enigmática “conversión del papado”: una nueva concepción de gobierno eclesiástico

La existencia de la Iglesia es una historia que se desarrolla de triunfo en triunfo en medio de un sinfín de ataques, persecuciones y odios provenientes de diferente pelaje, pero con una única cabeza, el enemigo infernal que alberga la fantasía de un día conseguir destruirla. Desde paganos a apóstatas, poderosos y pequeños, ilustrados y analfabetos, e, incluso, aunque duela decirlo, de los mismos hijos que más la debían defender, recibe la Santa Iglesia, injurias y golpes violentos. Ella, sin embargo, permanece como dice San Pablo santa e inmaculada (Ef 5, 26) brillando sobre las cataratas de odio que se le vierten encima.Continue Reading