Francisco y el Año de la Misericordia: ¿Conversión o sincretismo religioso?

Los hombres de espíritu limitado, cuando leen las Sagradas Escrituras, muchas veces concluyen que Dios en el Antiguo Testamento era sólo justicia. Un Dios Todopoderoso que hace temblar el Sinaí (Ex 19, 18), que abre la tierra para exterminar los rebeldes (Num 16, 1-35), un Dios de venganzas (Sl 94, 1) que hiere de muerte a Uzá por haber tocado con su mano el Arca de la Alianza cuando ésta se resbaló (2 Sam 6, 1-9).Continue Reading

¿Seguir los mandamientos es un deber o una opción?

Entre las muchas comunicaciones que recibimos del mundo entero, dándonos apoyo o incluso ofreciendo utilísimas colaboraciones, nos llegó hace un tiempo, de un hermano sacerdote, una propuesta de estudio de unas palabras pronunciadas por Francisco en una Audiencia General, de aquella serie preparatoria para el Sínodo de los Obispos sobre el tema de la familia. Ya el pedido contenía unas excelentes pautas de análisis y, por eso, queremos ofrecer su lectura a nuestros seguidores. Obviamente, hemos cortado aquellas partes de la carta que pueden revelar la identidad de este presbítero.Continue Reading

La evangelización de América, ¿motivo de arrepentimiento o de acción de gracias?

“Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol” (Ecl 1, 9). Quién vivió los años previos a las conmemoraciones del V Centenario del Descubrimiento de América, tal vez no se sorprenda con ciertas voces que, a día de hoy, se levantan en contra de la evangelización de este continente. En aquellos años afloró una corriente contraria a la obra evangelizadora y civilizadora que España y Portugal emprendieron en América a partir de 1492, acusando a la Iglesia de masacres y ambición. Durante meses pulularon, a propósito de cualquier acto conmemorativo, unos misteriosos indios contestatarios… misteriosos más que nada por el claro color de su piel que delataba a cualquier observador más atento lo dudoso de su legítima pertenencia a los tan cacareados “pueblos originarios”…

Este modo de concebir y deformar la verdad acerca de la evangelización de América, en aquel entonces, parecía ser la preparación de terreno para algo que, cada vez más, vemos tomar cuerpo en el “continente de la esperanza”: una singular adaptación del rancio comunismo de toda la vida a las condiciones socio-culturales de aquella prometedora región.

No queremos juzgar las posibles buenas intenciones de quienes apoyan estas corrientes de protesta. Es muy posible que les falte cierto conocimiento de la Historia de América tanto en estos 500 años de evangelización como en los siglos anteriores y, por eso, no se hayan informado bien sobre las angelicales costumbres (sic) de los pueblos originarios y sobre la obra que fue realizada en el vasto territorio americano. Tan sólo queremos aclarar a nuestros hermanos los beneficios globales de esta colosal obra evangelizadora como la elogiaron a lo largo de los siglos las voces más autorizadas de la Iglesia.

Además, nos gustaría recordar que la Iglesia, aunque formada en su parte visible por miembros sujetos al error, es santa e indefectible. Por eso, si no se pueden atribuir los errores de un individuo a la institución a la cual pertenece, mucho menos se puede hacer esto con una institución divina, como lo es la Iglesia Católica. Continúa leyendo →

¿La Antigua Alianza aún está de pié?

El Concilio Vaticano II, en la Declaración Nostra Aetate n.4, recoge la doctrina siempre reconocida en la Iglesia – y cuyo origen está en San Pablo – de que el pueblo judío, al final, se convertirá al Señor: “Según el Apóstol, los Judíos son todavía muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocación. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Apóstol espera el día, que sólo Dios conoce, en que todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz y ‘le servirán como un solo hombre’ (Soph 3,9)”. Sin embargo, ciertas afirmaciones recientes parecen dar a entender que el pueblo israelita debe permanecer donde se encuentra… y surgen las preguntas.

¿Ya no ama Dios al pueblo hebreo? ¿Ya no quiere su conversión? ¿Se salvan los judíos pretendiendo seguir la Ley Antigua? ¿Han mantenido la fe en Dios? ¿Los ritos judíos tienen la misma eficacia salvífica que los sacramentos? ¿Hay dos caminos para la salvación – la Antigua y la Nueva Alianza? ¿La Iglesia debe aprender de los judíos? Cuántas más preguntas nos hacemos, corremos el peligro de enmarañar más la cuestión… Conozcamos la doctrina veinte veces secular de la Santa Iglesia para así amar de verdad a los judíos y tener las cosas claras. Entra aquí →

¿Bautismo de sangre o ecumenismo de sangre?

Las más básicas nociones de Catecismo nos enseñan que el llamado “bautismo de sangre” incorpora a la Santa Iglesia a aquel que muere por la fe en Cristo, aunque aún no haya recibido el bautismo sacramental. Francisco, a su vez, habla de un ‘ecumenismo de la sangre’ que uniría católicos, ortodoxos, coptos y luteranos que sufren persecución e, incluso, a veces, ha incluido a musulmanes o ministros de otras religiones. Y así suscita diversas interrogaciones… (leer más→)