54 – Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total, algo no va bien

Ya los griegos filosofaban a respecto del deseo de conocer la verdad, inherente al corazón del hombre. “La duda es el principio del saber”, decían ellos; “el saber es la parte principal de la felicidad”, enseñaba la mayéutica socrática. Esta búsqueda de la verdad, de hecho, es una de las más vivas inquietudes del alma humana, pero no es la razón quien da el reposo y la felicidad al espíritu, como pensaban los griegos, y sí la gracia, que lleva al encuentro con Dios, la Verdad Suprema. Inmortales en este sentido son las palabras de San Agustín dirigidas al Señor, en sus Confesiones: “nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (L.I, c.1, n.1). Este reposo viene de la certeza entera de haber encontrado al Señor, ―“el camino la verdad y la vida”― y trae consigo la fuerza de la fe, que disipa cualquier duda, y el deseo generoso de llevar a todos hacia Él, en su Iglesia, depositaria de la verdad. No es otro el ejemplo de los grandes guías del pueblo, en las Sagradas Escrituras, y dudar después de haber encontrado el Señor es ofender a la verdad y serle infiel.

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – El que consiente en la duda no tiene fe auténtica
II – La naturaleza del hombre lo lleva a buscar y a reconocer la verdad
III – La Iglesia es la casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad

I – El que consiente en la duda no tiene fe auténtica

Catecismo de la Iglesia Católica

Sea vuestro lenguaje: “sí, sí”; “no, no”

El cristiano debe confesar su fe sin ambigüedad

Sagradas Escrituras

Moisés guía al pueblo seguro de la victoria de Dios
Los israelitas tentaron al Señor y no creyeron en su poder
El que titubea no recibe nada del Altísimo

Catecismo de la Iglesia Católica

La duda puede conducir a la ceguera del espíritu
Las ofensas a la verdad son infidelidades básicas frente a Dios
La oración de Jesús fundamenta nuestras certezas

II – La naturaleza del hombre lo lleva a buscar y a reconocer la verdad 

Juan Pablo II

El hombre busca la verdad y si la descubre algo falso lo rechaza
La seguridad del hombre está en encontrar la verdad

Santo Tomás de Aquino

De la conformidad de la vida con la ley divina viene la rectitud
La verdad de fe es fuerte en sí misma y no cede a ninguna impugnación

Juan Pablo II

Es obligación moral del hombre buscar la verdad y seguirla una vez conocida

Catecismo de la Iglesia Católica

Es obligación del hombre buscar la verdad y abrazarla

El hombre está obligado a honrar y atestiguar la verdad

III – La Iglesia es la casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad

Sagradas Escrituras

La Iglesia es la casa del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad

Juan Pablo II

La respuesta a la búsqueda de la verdad la da Jesucristo, por medio de su Iglesia

Catecismo de la Iglesia Católica

El Magisterio debe garantizar la posibilidad objetiva de confesar sin error la fe auténtica

Pío IX

Nada más seguro que la verdad de nuestra fe apoyada en firmes principios

Gregorio XVI

La verdad está en un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo

Pío XI

Enseñar la verdad de Cristo pertenece de modo supereminente a la Iglesia
La Iglesia posee la verdad moral toda entera

Pío X

La seguridad del cristiano está en la verdad moral de la Iglesia

San Ireneo de Lyon

La Iglesia mantiene la tradición de la verdad

San Agustín

La verdad se manifiesta con claridad en todas las realidades de la Iglesia Católica

Concilio Vaticano II

Las Sagradas Escrituras y la Tradición garantizan la conservación de la verdad en la Iglesia

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¿La Iglesia ya no se preocupa con los problemas espirituales?

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