71 – “Santidad, le ofrecemos este tesoro espiritual; 3.525 rosarios”. Hay ciertos grupos restauracionistas que vuelven a prácticas que yo viví, a cosas que en ese momento se vivían, pero no ahora

¡Qué alegría para una madre ver su hijito acercarse y ofrecerle una flor! La alegría, sin duda, sería más grande si el chiquillo le ofreciera no una rosa sino un hermoso ramo. ¿Qué decir si en un día muy especial todos sus hijos juntos adornasen la casa con más de 175 mil flores?

Así es el rosario, esta ofrenda que los católicos dedicamos todos los días a la Virgen María para alabarla y encomendar nuestras necesidades a su intercesión mientras meditamos la vida de Nuestro Señor Jesucristo bajo un prisma mariano. Además, cuando queremos a alguien y queremos que el cielo lo favorezca ponemos sus intenciones en numerosos rosarios y le ofrecemos una coronilla, como muestra de nuestro afecto en el Señor.

Cuando el Papa Francisco asumió el pontificado le llegaron, como es natural, mensajes de todo el orbe católico. Un grupo, atendiendo al constante pedido del Obispo de Roma de que se rece por él, le envió un tesoro espiritual de 3525 rosarios. Sin embargo, parece que no le gustó mucho… Cuando esta circunstancia llegó al conocimiento general provocó perplejidad… y no es para menos, pues el hecho de que se quite importancia a esta piadosa costumbre hace pensar. ¿Cuál es el grado de importancia que el Papa Francisco da a una oración que varias veces ha recomendado? ¿Ve en su asidua recitación un valioso auxilio en el plan sobrenatural, como lo demuestra la doctrina católica?

Sabemos los privilegios y sobre todo la eficacia vinculados a esta práctica desde hace siglos. La repetición del Ave María, parte primordial, hace profundizar en el alma de quien ora la comprensión de los misterios de la vida de Cristo. La Iglesia no ve en esa reiteración una costumbre pre-conciliar sino, muy al contrario, la considera una perenne y fervorosa manifestación de amor.

A los que afirman que rezar muchos rosarios es una exageración y que disminuir su frecuencia es lo más indicado, cabe recordar la frase de Lacordaire: “el amor sólo tiene una palabra y decirla siempre nunca es repetirla”.

Francisco

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Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – Rezar sin cesar: una característica de las almas agradables a Dios
II – Lo Papas exaltan y estimulan la constancia de los fieles en la recitación del rosario
III – Las prácticas de devoción inspiradas por Dios nunca pierden la actualidad

I – Rezar sin cesar: una característica de las almas agradables a Dios

Sagradas Escrituras

¿Dios no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?

Pío IX

Cuantos más rosarios recen, más segura será la protección de la Virgen

Benedicto XVI

Dios tiene sed de nuestra piedad

Juan Pablo II

El deseo de un pontífice para que no cesemos de orar
En la Iglesia existe enorme necesidad de oración incesante

Juan XXIII

El sacerdote necesita darse de lleno a la oración

León XIII

No desistáis por ningún motivo del celo de la oración

San Alfonso María de Ligorio

La fervorosa violencia de la oración es muy grata al corazón de Dios

San Juan de la Cruz

Quien reza mucho hace más con menos trabajo

San Ambrosio de Milán

Debemos orar más por la facilidad con que pecamos

San Juan Crisóstomo

Dios no se hastía con el que reza mucho, sino cuando se calla

II – Lo Papas exaltan y estimulan la constancia de los fieles en la recitación del rosario

Benedicto XVI

La facilidad de hacer meditación al repetir el Ave María
El rosario no acumula palabras, sino que alimenta el silencio interior

Juan Pablo II

La serena sucesión del Ave María ejerce una acción pacificadora

Pablo VI

Título del spoiler
Sin el Rosario la familia deja de ser Iglesia doméstica

Juan XXIII

Muy excelente forma de oración meditada

Pío XII

La recitación de fórmulas idénticas infunde confianza en el que reza

Pío XI

¡Cuánto se apartan de la verdad los que reputan fastidiosa esa devoción!

Benedicto XV

Los Romanos Pontífices no dejaron pasar ocasión de ensalzar el rosario

III – Las prácticas de devoción inspiradas por Dios nunca pierden la actualidad

Juan Pablo II

Os animo a los ejercicios de devoción que habéis mantenido a lo largo de siglos
El rosario, tal y como el cristianismo, no ha perdido nada de la novedad de sus orígenes

León XIII

Hay que pedir machaconamente a la Virgen que se digne socorrer los pecadores

Concilio Vaticano II

Que los hijos de la Iglesia estimen en mucho los ejercicios recomendados por el Magisterio

Pío XI

Cambiar métodos consagrados por la sabiduría cristiana no es ventajoso para la sociedad

Benedicto XV

Los modernistas rechazan con desdén antiguos ejercicios de piedad
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