San Máximo Confesor…

… juzga la idea de que Cristo se manchó por el pecado, que tiene Francisco

  • Dios se hizo hombre perfecto sin pecado, el cual no es inherente a su naturaleza

Él [el Verbo] se hace niño pequeño y […] se manifiesta en la medida en que sabe que el que le recibe es capaz. Actuando de este modo, no  puede tener celos el que espera el brillo de su propia grandeza, porque él capacita y mide la capacidad de estos que desean verle. De este modo el Verbo de Dios se revela siempre a nosotros a la manera que nos conviene y sin embargo vive invisible en todos, por la inmensidad de su misterio. Por esto el Apóstol por excelencia, considerando la fuerza de este misterio, dice con sensatez: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y siempre” (Hb 13, 8); contempla este misterio siempre nuevo que la inteligencia jamás terminará de escrutar… […] Cristo, que es Dios, se hace niño […] Él, que hizo salir de la nada todo que existe. […] Dios se hace hombre perfecto, sin rechazar nada de la naturaleza humana excepto el pecado, que no es inherente a su naturaleza. […] Sólo la fe puede comprender este misterio, pues ella está en el fondo de todo lo que desborda la inteligencia y desafía la expresión. (San Máximo, el Confesor. Capita theologica, 1, 8-13 : PG 90, 1182-1186)

… juzga la idea que tiene Francisco de que Jesucristo fingía sus enfados

  • Jesús en su naturaleza humana unida al Verbo conocía todas las cosas

El Hijo de Dios conocía todas las cosas; y esto por sí mismo, que se había revestido de la condición humana; no por su naturaleza, sino en cuanto estaba unida al Verbo […]. La naturaleza humana, en cuanto estaba unida al Verbo, conocida todas las cosas, incluso las divinas, y manifestaba en sí todo lo que conviene a Dios. (San Máximo Confesor. Quaestiones et dubia, n. 66: PG 90, 840)

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