San Juan de la Cruz…

… juzga la idea de Francisco de que se puede interpretar la verdad en contra del Magisterio infalible

  • Querer otra cosa o novedad fuera de Cristo es un agravio a Dios

Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. […] En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo, II, 22, 3-5)

… juzga la idea de diálogo ecuménico que tiene Francisco

  • Es agravio a Dios no poner los ojos totalmente en Cristo

Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. […] En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo, II, 22, 3-5)

… juzga la idea de Francisco de que católicos y musulmanes adoran al mismo Dios

  • Buscar otras revelaciones es un agravio a Dios

Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. […] Lo que antiguamente habló Dios en los profetas a nuestros padres de muchos modos y de muchas maneras, ahora a la postre, en estos días nos lo ha hablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.
Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo, lib. 2, cap. 22, n. 3-5)

… juzga la idea que Francisco tiene sobre el sufrimiento humano

  • ¡Si pudiéramos conocer la gloria fruto del sufrimientos no desearíamos consuelos!

¡Oh almas que queréis estar siempre seguras y consoladas! Si supieseis cuánto os conviene padecer sufriendo para llegar a eso, y cuánto provecho tiene el padecer y la mortificación para conseguir estos altos bienes, de ninguna manera buscaríais consuelo de Dios ni de las criaturas, sino que antes cargarías con la cruz bañada en hiel y vinagre y lo tendríais por gran dicha, viendo que si se muere así al mundo y a vosotros mismos, viviríais en Dios en el placer del espíritu, y sufriendo con paciencia lo exterior, mereceríais que Dios pusiese los ojos en vosotros para purificaros y limpiaros más profundamente porque así lo requieren algunos trabajos espirituales más de adentro. (San Juan de la Cruz. Llama de amor viva, Canción 2, 24)

… juzga las ideas presentes en la Laudato Sí´

  • ¿Cuánto vale el pensamiento humano?

Más vale un solo pensamiento del hombre que todo el mundo. (San Juan de la Cruz. Avisos y sentencias, n. 200)

  • Buscar algo fuera de Cristo es un agravio a Dios

Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. […] En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo, l. 2, c. 22, 3-5)

… juzga la idea sobre ofrecer rosarios que tiene Francisco

  • Quien reza mucho hace más con menos trabajo

Adviertan, pues, aquí los que son muy activos, que piensan ceñir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho más provecho harían a la Iglesia y mucho más agradarían a Dios, dejando aparte el buen ejemplo que de sí darían, si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oración […]. Cierto, entonces harían más y con menos trabajo con una obra que con mil, mereciéndolo su oración, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella; porque de otra manera todo es martillar y hacer poco más que nada, y a veces nada, y aun a veces daño. (San Juan de la Cruz. Cántico Espiritual, 28, n. 3)

… juzga la idea del papel de las religiones no cristianas que tiene Francisco

  • Buscar algo fuera de Cristo es un agravio a Dios

Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra,todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene más que hablar. […] En lo cual da a entender el Apóstol que Dios ha quedado como mudo y no tiene más que hablar, porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad. (San Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo, L. 2, c. 22, 3-5)

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