59 – ¿Quién soy yo para juzgar? La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal

Desde la Antigüedad, al constituirse el hombre en sociedad, la potestad de juicio ha sido atribuida a personas o grupos cualificados para juzgar las cuestiones o delitos que suele haber en la convivencia humana. En el Antiguo Testamento Moisés manda que sean elegidos hombres sabios, prudentes y expertos de entre el pueblo para guiar y juzgar las tribus en sus asuntos y pleitos, pues él solo ya no podía más (cf. Dt 1,12-17). Desgraciadamente, la miseria humana fue corrompiendo muchos de los que tenían tal encargo y, ya en su tiempo, Jesús fue muy severo con los que, en su hipocresía, apuntaban la “mota del ojo” de sus hermanos para juzgarlos y no arrancaban la “viga” del suyo (cf. Mt 7, 3). Por eso advirtió en el Sermón de la Montaña: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros” (Mt 7, 1-2).

Sin embargo, más adelante enseñó cómo se debe juzgar: “No juzguéis según apariencia, sino juzgad según un juicio justo” (Jn 7, 24). A Él le ha sido “dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre” (Jn 5, 27), y cuando otorgó el primado apostólico a Pedro, por el “poder de las llaves” lo constituyó juez supremo de su Iglesia, invistiéndole de autoridad para juzgar y condenar lo malo o aprobar lo laudable. Este poder de juzgar se extiende, naturalmente, en todo el ámbito de la moral del hombre, inclusive cuando ésta entra en la esfera temporal. He aquí la grave responsabilidad de quien asciende al Solio Pontificio. “Si has sido constituido juez, si has recibido poder de juzgar, si le acusan ante ti y resulta convicto del pecado mediante pruebas verídicas y testigos veraces, coacciónale, corrígele, excomúlgale, degrádale, en conformidad con la norma eclesiástica. Manténgase despierta la tolerancia de tal modo que no duerma la disciplina” (Sermón 164, 7,11), amonesta San Agustín. Sobre todo en nuestros tiempos de confusión, el Papa tiene la obligación de ser el “eco fiel y la interpretación auténtica de la convicción permanente de la Iglesia” ―¡que no es un conjunto de “propias opiniones”!―, especialmente cuando se trata de temas tan actuales y graves, como la cuestión de la homosexualidad y las ideologías que la acompañan con el objetivo de subvertir el orden moral hasta sus raíces. De lo contrario, desafortunadas y ambiguas declaraciones conllevan intolerables concesiones aun, duele decirlo, por parte de muchos de los pastores que deberían defender la verdad. “El pastor que no corrige a sus ovejas dará cuenta a Jesucristo de los males que les sucedieren”, avisa San Alfonso de Ligorio.

Francisco

Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutoresPuntualizaciones de la doctrina católica sobre la homosexualidad
I –  El Primado de Pedro hace del Papa el juez supremo y que por nadie es juzgado
II – Las obras ocultas están sujetas al juicio de quien conoce las conciencias
III – Las obras exteriores y conocidas están sujetas al juicio de los pastores de almas, sobre todo si provocan escándalo: el Papa tiene el deber de juzgar
IV – Puntualizaciones de la doctrina católica sobre la homosexualidad
1- Sagradas Escrituras
2 – Magisterio de la Iglesia
3 – Padres de la Iglesia, Doctores y Santos

I – El Primado de Pedro hace del Papa el juez supremo y que por nadie es juzgado

Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

El Romano Pontífice es el juez supremo de los fieles

Inocencio I

El Papa tiene autoridad para condenar lo malo y aprobar lo laudable

Concilio de Éfeso (III Ecuménico)

Pedro en sus sucesores vive y juzga hasta el presente y siempre

Clemente VI

El Romano Pontífice puede juzgar a todos y por nadie puede ser juzgado

Concilio de Florencia (XVII Ecuménico)

El Papa tiene plena potestad de apacentar, regir y gobernar a la Iglesia universal

Zósimo

Nadie puede apelar de alguna sentencia emitida por la autoridad del Papa

Bonifacio I

No es lícito poner resistencia al juicio de aquel que es Cabeza de los Apóstoles

Gregorio XVI

Al Romano pontífice le corresponde juzgar a respecto de la sana doctrina

León XIII

El Pastor Supremo tiene todo el poder de juzgar
Pedro tiene el poder de mandar, defender y juzgar…
…atar y desatar, establecer leyes y castigar
La jurisdicción de los Pontífices abarca toda la sociedad cristiana

Catecismo de la Iglesia Católica

Pronunciar sentencias pertenece al “poder de las llaves”

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

El Vicario de Cristo tiene plena, suprema y universal potestad

II – Las obras ocultas están sujetas al juicio de quien conoce las consciencias

Sagradas Escrituras

SUBTITULO

San Agustín

Dios conoce el pecado que se consuma en el corazón

Esteban V

Lo oculto debe ser dejado a juicio del que conoce los corazones

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

Hay una ley en cada corazón y por ella será el hombre juzgado personalmente

Juan Pablo II

El juicio interior de la conciencia exige la convicción del pecado

Catecismo de la Iglesia Católica

Para curar la herida del pecado es preciso descubrirla

Pío XI

Es responsabilidad gravísima del confesor dirigir al penitente según lo que su bien espiritual requiera

San Alfonso de Ligorio

Corregir siempre, pero en secreto si el delito fuere oculto

III – Las obras exteriores y conocidas están sujetas al juicio de los pastores de almas, sobre todo si provocan escándalo: el Papa tiene el deber de juzgar

Sagrada Escritura

Jesús condena severamente el pecado de escándalo

Santo Tomás de Aquino

El escándalo puede inducir a la ruina espiritual por falta de rectitud

San Alfonso de Ligorio

El escandaloso le quita a Jesucristo las almas que ha Él redimido con su sangre

Código de Derecho Canónico

Corresponde a la Iglesia juzgar los asuntos humanos con vistas a la salvación de las almas

Catecismo de la Iglesia Católica

La Iglesia necesita la dedicación de los pastores para la aplicación de la moral cristiana

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

Es deber del Romano Pontífice procurar el bien común de la Iglesia y el cuidado de las almas

Congregación para la Doctrina de la Fe

El Sucesor de Pedro tiene gracia para ser fundamento visible de la unidad de fe de la Iglesia
El Romano Pontífice debe garantizar una rigurosa fidelidad a la Palabra de Dios

Benedicto XV

Pedro es el común maestro y rector de todos

Bonifacio I

El Papa no puede sentirse libre de las responsabilidades de la Cátedra de Pedro

Juan Pablo II

El Sucesor de Pedro tiene el deber de advertir, poner en guarda o declarar inconciliable con la unidad de fe ciertas opiniones
Las expresiones de los Romanos Pontífices deben ser fuertes y eco fiel de la convicción permanente de la Iglesia

Pío IX

Tener palabras de término medio es un error y un peligro para la Iglesia

Pío X

Los pastores del pueblo cristiano tienen la obligación de apuntar el error

Benedicto XVI

El Papa tiene suprema responsabilidad sobre los cristianos

San Alfonso de Ligorio

El pastor que no corrige a sus ovejas dará cuenta a Jesucristo de los males que les sucedieren

1- Sagradas Escrituras
2 – Magisterio de la Iglesia
3 – Padres de la Iglesia, Doctores y Santos


IV – Puntualizaciones de la doctrina católica sobre la homosexualidad

1- Sagradas Escrituras

Sagradas Escrituras

2 – Magisterio de la Iglesia

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia

Hay que respetar al que tiene tendencia homosexual, sin legitimar comportamientos contrarios a la ley moral

Catecismo de la Iglesia Católica

La homosexualidad es depravación grave y nunca puede recibir aprobación
La inclinación homosexual es objetivamente desordenada

Congregación para la Doctrina de la Fe

El método pastoral con los homosexuales no puede suponerles una justificación
Toda violación directa al orden moral de la sexualidad es objetivamente grave
La realización concreta de la tendencia desordenada en las relaciones homosexuales no es una opción moralmente aceptable
La Iglesia rechaza las doctrinas erróneas en relación con la homosexualidad
Proteger quienes no quieren abandonar las prácticas homosexuales es opuesto a la enseñanza de la Iglesia
La tendencia homosexual es un desorden objetivo y conlleva una cuestión moral
Las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural
Aprobar leyes a favor de las uniones homosexuales es un acto gravemente inmoral
Respetar las personas homosexuales no puede significar nunca aprobar su comportamiento

Congregación para la Educación Católica

La Tradición y el Magisterio confirman el homosexualismo como pecado grave, intrínsecamente inmoral, y su impedimento fundamental para acceder a las Órdenes Sagradas

Pontificio Consejo para la Familia

Es necesario presentar el fenómeno de la homosexualidad a los jóvenes a la luz de los documentos de la Iglesia
La unión entre personas del mismo sexo es una incongruencia

Comisión Teológica Internacional

El dinamismo hacia la procreación está intrínsecamente ligado a la inclinación natural que hay en el varón hacia la mujer

Pío V

Crimen nefando contra la naturaleza
Crimen que causó la destrucción de las ciudades corrompidas

Catecismo Mayor de San Pío X

El pecado contra la naturaleza clama venganza al cielo

Juan Pablo II

La aceptación voluntaria de las prácticas corpóreas infames lleva a la perdición eterna

Benedicto XVI

La fe y la ética cristiana no pretenden ahogar el amor, sino hacerlo sano
Hay un fundamento biológico de la diferencia de los sexos
Hoy existe una falaz revolución antropológica con una nueva filosofía de la sexualidad
Negar la unión natural entre hombre y mujer es una herida grave infligida a la justicia y a la paz
El hombre no puede negar su propia naturaleza

3 – Padres de la Iglesia, Doctores y Santos

 San Policarpo de Esmirna

Los deshonestos contra naturaleza no han de heredar el reino de Dios

Atenágoras de Atenas

Los que pecan deshonran la belleza hecha por Dios

San Juan Crisóstomo

Los sodomitas destruyen al alma en el interior del cuerpo

San Agustín

Los pecados de los sodomitas han de ser detestados y castigados siempre y en todo lugar

Gregorio Magno

El justo castigo les enseñó la gravedad del injusto deseo

San Pedro Damián

La sodomía mata el cuerpo y lanza el alma en el abismo

Santo Tomás de Aquino

Es muy grave obrar contra lo que viene determinado por la naturaleza

Santa Catalina de Siena

Una revelación divina: hasta los demonios rehúyen ver cometer tan enorme pecado

San Buenaventura

Fue precisa la muerte de los sodomitas para la restauración de la castidad en la tierra

San Pedro Canisio

Crimen atroz y pecado nefando en su naturaleza misma

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