San Paciano de Barcelona…

… juzga la idea de martirio que tiene Francisco

  • Un cismático asesinado no tenía comunicación con la Santa Madre Iglesia para poder ser considerado mártir

Pero demos que Novaciano hubiese entonces padecido algunas vejaciones, no murió en ellas; demos que hubiese muerto, no fue coronado del martirio. ¿Cómo que no, diréis? Porque estuvo fuera de la Iglesia, reñido con su paz, y sin comunicación de la madre, de quien el mártir debe ser miembro. Oye el Apóstol (1 Cor 13,2-3): “Aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo caridad, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, no me sirve para nada.” Mas Cipriano padeció el la unión de una misma Fe, en la paz común, en el número de los Confesores: repetidas veces confesó la Fe y sufrió crueles tormentos en varias persecuciones, y finalmente bebió el cáliz de la salud. Esto fue recibir la corona del martirio. Y así envanézcase Novaciano con sus cartas, su arrogancia, su orgullo: que pensando elevarse, dio en tierra, y por negar el perdón, pereció infelizmente. (San Paciano de Barcelona, Epistola II ad Simpronianum, nº VII,7 – ML 13, 1062-1063) 

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