San Marcelino…

INICIO DEL PONTIFICADO 30.VI.296 – FIN DEL PONTIFICADO 25.X.304

… juzga la idea de Francisco de que las sectas hacen parte de la Iglesia

  • Arrío, su impiedad y blasfemias

Ante todo fue examinada, en presencia del piisimo emperador Constantino, la impiedad y la perversidad de Arrío y de sus seguidores. Por unanimidad decidimos condenar su impía doctrina y las expresiones blasfemas con que se expresaba a propósito del Hijo de Dios: sostenía, en efecto, que venía de la nada y que antes del nacimiento no existía, que era capaz del bien y del mal, en una palabra, que el Hijo de Dios era una creatura. El santo Concilio ha condenado todo esto, no queriendo ni tan solo escuchar dicha impía y loca doctrina, ni las palabras blasfemas. (Denzinger-Hünermann 130. Marcelino. Carta Sinodal a los egipcios)

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