San Gregorio Magno…

INICIO DEL PONTIFICADO 3.IX.590 – FIN DEL PONTIFICADO 12.III.604

… juzga el papel del sincretismo religioso en la misericordia que tiene Francisco

  • La dureza e impenitencia del pecador atesoran la ira de Dios

Considerad, hermanos carísimos, que la misericordia de Dios no deja disculpa alguna a nuestra dureza. No tiene ya el hombre excusa alguna delante de Dios. Despreciamos a Dios, y espera nuestra conversión; ve que le menospreciamos, y todavía nos vuelve a llamar; sufre la injuria de nuestro desprecio, y, no obstante, algunas veces promete hasta permiso a los que vuelven a Él. Que ninguno de nosotros haga desprecio de su longanimidad, porque será tanto más severo en el día del juicio cuanto más haya prorrogado su paciencia antes del juicio. De aquí, pues, que diga San Pablo: “¿Ignoráis, acaso que la benignidad de Dios te atrae a la penitencia? Con tu dureza y tu impenitente corazón te estás atesorando ira, para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”. (Gregorio I Magno. Homilía sobre los Evangelios, XIII)

  • Cuando Dios tolera por largo tiempo los pecados de los delincuentes, tomará cuentas muy estrechas

Aquel que está tolerando por largo tiempo los pecados de los delincuentes, ha de llegar a tomarnos cuentas muy estrechas. De aquí que se diga por boca del Eclesiástico: “El Altísimo es paciente remunerador”. Se llama paciente remunerador, porque sufre y tolera los pecados de los hombres, y después paga según su merecido; porque castiga con mayor severidad a aquellos que ha tolerado por más tiempo para que se conviertan. (Gregorio I Magno. Homilía sobre los Evangelios, XIII)

… juzga la idea de Francisco de no ser necesario decir los pecados en la confesión

  • El muerto por el pecado sólo sale fuera como Lázaro cuando se confiesa

Todo pecador, mientras oculta en su conciencia sus culpas, se esconde y encubre en un interior; pero el muerto sale fuera, cuando el pecador confiesa espontáneamente sus maldades. A Lázaro se le dijo: “Sal fuera”, que es lo mismo que si a cualquiera que está muerto en la culpa se le dijera: ¿Por qué escondes el resto de tu culpa dentro de tu conciencia? Ya es tiempo de que salgas fuera por medio de la confesión, tú que te escondes en tu interior por medio de la negación. Salga fuera el muerto, esto es, confiese su culpa el pecador. Los discípulos desataron al que salía del sepulcro, para que los pastores de la Iglesia perdonen la pena que mereció el que no se avergonzó de confesar lo que hizo. (San Gregorio I Magno. Homilía XXVI sobre los Evangelios)

… juzga las actitudes de Francisco con los pecadores públicos, cambiando el protocolo Vaticano

  • Debemos guardar silencio ante aquellos que no quieren cambiar su modo de obrar

Cuando oyamos esto, debemos obrar igual. Cuando los que nos oyen quieran conocer nuestras obras, alabándonos, sin cambiar ellos su modo de obrar, debemos guardar silencio, no sea que mientras hacemos ostentación de la palabra divina, no favorezca ésta a los que son culpables, y sirva para perjuicio nuestro. (Gregorio I Magno citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Lc 23, 6-12)

  • El Médico celestial no se fija en quienes ve hacerse peores

He aquí cómo la que vino enferma al Médico se ha curado, pero a causa de su salud, todavía enferman otros. Porque sigue: “Y los que concurrían allí, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?” Pero el Médico celestial no se fija en aquellos enfermos a quienes ve hacerse peores con su medicamento, sino que confirma por una sentencia de misericordia a aquella que había sanado. Por esto sigue: “Y dijo a la mujer: Tu fe te ha hecho salva”. Ella no había dudado de poder recibir lo que pedía. (San Gregorio citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Luc 7, 36-50)

  • Como Cristo, los sacerdotes han de distinguir las personas de las cuales deben o no compadecerse

Algunos sacerdotes, porque ejecutan exteriormente algunos actos de justicia, desprecian a sus subordinados y desdeñan a los pecadores de la plebe. Es necesario, pues, que cuando tratemos con los pecadores, nos compadezcamos antes de su triste situación. Porque también nosotros, o habremos caído en los mismos pecados, o podremos caer. Conviene distinguir con cuidado entre los vicios, que debemos aborrecer, y las personas, de quienes debemos compadecernos. Porque si debe ser castigado el pecador, el prójimo debe ser alimentado. Mas cuando ya él mismo ha castigado por medio de la penitencia lo malo que ha hecho, deja de ser pecador nuestro prójimo, porque éste castiga en sí lo que la justicia divina reprende. El Médico se encontraba entre dos enfermos: uno tenía la fiebre de los sentidos y el otro había perdido el sentido de la razón. Aquella mujer lloraba lo que había hecho. Pero el fariseo, enorgullecido por la falsa justicia, exageraba la fuerza de su salud. (San Gregorio I Magno citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Lucam 7, 36-50)

… juzga la idea de que Cristo se manchó por el pecado, que tiene Francisco

  • El pecado es una herida del alma

Pongamos delante de los ojos de nuestra alma a un hombre gravemente herido, casi a punto de exhalar su último suspiro, y que yace desnudo sobre el polvo de la tierra. En su deseo de ver llegar a un médico, gime y pide a aquel que comprende su estado que tenga compasión. Pues bien, el pecado es una herida del alma. Tú que eres éste herido, percátate que delante de ti tienes a tu médico y descúbrele las heridas de tus pecados. (Gregorio I Magno. Exposición sobre los 7 salmos penitenciales, PL 79, 581s)

… juzga la idea de “conversión del papado” que tiene Francisco

  • La solidez de la Iglesia se apoya en la de Pedro

¿Quién ignora, que la Iglesia Santa se apoya en la solidez del Príncipe de los Apóstoles, solidez que nos hace recordar que el nombre de Pedro proviene de piedra? (Gregorio I Magno. Epístola Ad. Eulog. Alexandr., citado por Pío X en la Encíclica Icunda sane, n. 7)

… juzga la idea que tiene Francisco de dialogar con el mundo

  • A la ineptitud de los pastores suceden los pecados de los fieles

Puesto que la dirección de las almas es el arte de las artes, ¡qué grande es la temeridad de los que reciben el magisterio pastoral carentes de sabiduría! Pues, ¿quién no sabe que las heridas del alma están más ocultas que las de la carne? Los que no conocen la fuerza curativa de los medicamentos se avergüenzan de ser tenidos por médicos del cuerpo, en cambio, los que no han conocido en absoluto las leyes del espíritu, no temen hacer de médicos del alma. Dentro de la Santa Iglesia hay algunos que codician la gloria de este honor, bajo apariencia de ministerio […]. En la medida que éstos llegaron sólo por orgullo a esta cátedra de humildad, en esa misma medida, son incapaces de desempeñar dignamente el ministerio de la solicitud pastoral que han recibido. Se cae en contradicción cuando se enseña una cosa y se vive otra. […] La voz misma de la Verdad echa en cara la ineptitud de los pastores, al decir por el profeta: Los mismos pastores están faltos de inteligencia. Una vez más el Señor los detesta, diciendo: Ni los depositarios de la Ley me conocieron. La Verdad se lamenta de que por culpa de éstos no le hayan conocido y da fe de que no reconoce la autoridad de los faltos de inteligencia. De lo cual da testimonio San Pablo diciendo: Si alguien la ignora, será ignorado. Porque ciertamente esos que ignoran lo que es del Señor, son ignorados por el Señor. […] La ineptitud de los pastores está en proporción con los méritos de los fieles: porque en rigor, aunque carecen de la luz de la ciencia —sin total culpa propia— sin embargo, sucede que por la ignorancia de aquéllos, también pecan estos. De ahí que la misma Verdad diga en el Evangelio: Si un ciego guía otro ciego, los dos caen en el hoyo. (Gregorio I, Magno. De la Regla Pastoral, I, I: PL 77, 14-15)

  • Cuando el pastor se encamina por despeñaderos, el rebaño lo sigue al precipicio

Hay también algunos que, con mucha curiosidad sondean las leyes del espíritu, pero desprecian con su vida lo que penetran con el entendimiento. Enseñan a la ligera lo que aprendieron no con sus obras sino solo en el estudio; y lo que predican con sus palabras lo contradicen con sus acciones. De ahí que, cuando el pastor se encamina por despeñaderos, el rebaño lo sigue al precipicio. […] En realidad, nadie hace más daño a la Iglesia que quien, teniendo nombre y puesto de santidad, actúa perversamente. Porque a este, cuando obra mal, nadie se atreve a reprenderlo; y así, cuando se honra el pecador por respeto a la jerarquía, ese pecado se extiende con vehemencia convirtiéndose en ejemplo. […] si quien ha llegado a este punto de santidad escandaliza a los demás con su palabra o con su ejemplo, preferible le hubiera sido que las acciones mundanas la realizara como seglar hasta la muerte, antes de mover a los demás a imitarle en la culpa a causa de su sagrado ministerio. Porque si sólo cae él, la pena del infierno —sea como fuese— le atormentará de modo más soportable. (Gregorio I, Magno. De la Regla Pastoral, I, I: PL 77, 15-16)

… juzga la idea de pastor que tiene Francisco

  • Pastores mercenarios son los que disimulan y callan los defectos del rebaño

Acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se abreven a hablar con libertad por miedo de perder la estima de sus súbditos; con ello, como lo dice la Verdad, no cuidan a su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo. (Gregorio Magno. Regla pastoral, n. 2, 4)

  • Es mercenario quien no cuida del provecho de las almas

No se llama pastor, sino mercenario, el que no apacienta las ovejas de su amo por amor hacia ellas, sino sólo por lucro. Es un mercenario el que ocupa el puesto del verdadero pastor, pero no se cuida del provecho de las almas; se afana por comodidades terrenas, se goza en el honor de la dignidad, apacienta sólo por la retribución temporal y se congratula con la estimación en que le tienen los hombres. (Gregorio I Magno. Homilía XIV sobre los Evangelios)

  • Hacerse amar, con la finalidad de hacerse escuchar

Evite el pastor la tentación de desear ser amado por los fieles antes que por Dios, o de ser demasiado débil por temor a perder el afecto de los hombres; no se exponga a la reprensión divina: “¡Ay de aquellos que aplican almohadillas a todos los codos!” (Ez 13,8). El pastor debe tratar de hacerse amar, pero con la finalidad de hacerse escuchar, no de buscar este afecto para utilidad propia. (Gregorio Magno. Regla Pastoral, 1, 2)

… juzga la idea de Francisco de que Jesús es solamente misericordia

  • El infierno es eterno no porque Dios se complace en el tormento de los desgraciados, sino porque es justo

No se ha dicho jamás de hombre justo que se complaciese en la crueldad, y si manda castigar al siervo delincuente, es para corregirle de su falta: los malos, pues, condenados al fuego eterno, ¿por qué razón arderán eternamente? A esto responderemos que Dios Omnipotente no se complace en el tormento de los desgraciados, porque es misericordioso. Pero porque es justo no le es suficiente el castigo de los inicuos. (Gregorio Magno citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Mt 25, 46)

  • A la justicia del severo juez corresponde que jamás carezcan de suplicio aquéllos cuyo espíritu jamás quiso carecer de pecado en esta vida

Dicen algunos, que ha amenazado a los pecadores, tan sólo para refrenarlos en el pecar. A los estos responderemos: si ha amenazado con falsedades para corregirlos en su injusticia, también prometió cosas falsas para provocarlos a la justicia; y así, mientras andan solícitos para presentar a Dios como misericordioso no se avergüenzan de predicarle falaz. Pero (dicen), la culpa limitada no debe ser castigada ilimitadamente: a los cuales responderemos que hablarían bien, si el juez justo apreciara, no los corazones de los hombres, sino sus obras. A la justicia, por tanto, del severo juez corresponde que jamás carezcan de suplicio aquéllos cuyo espíritu jamás quiso carecer de pecado en esta vida. (Gregorio Magno citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Mt 25, 46)

  • Dios obra con rigurosa justicia en la retribución de los actos buenos o malos

¡Cuán incomprensibles son los juicios de Dios, y con cuánta justicia obra en la retribución de los actos buenos o malos! Más arriba se ha dicho que mientras Lázaro estuvo en este mundo, deseaba saciarse con las migajas que quedaba en la mesa del rico y nadie se las daba; y ahora se dice, hablando del castigo del rico, que éste desea que Lázaro, introduciendo en agua la punta de su dedo, le eche una gota en la boca. Deducid de este pasaje, hermanos míos, cuán rigurosa es la justicia divina. (San Gregorio Magno. Las parábolas del Evangelio, p. 169)

  • Los pastores han de permanecer firmes frente a los vicios

El pastor […] ha de permanecer firme, por el celo de la justicia, frente a los vicios de los pecadores […] y puede, a su vez, reconocer sin dilación la potestad de su preeminencia cuando lo exijan las culpas de los malhechores. […] Y no ha de temer que se practiquen las leyes de la rectitud con los perversos. (Gregorio I Magno. De la Regla Pastoral, 2, 6: PL 77, 34)

  • Los pastores deben luchar contra los males por amor a la justicia

El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar. Porque, así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes pudieran haber sido adoctrinados. […] Con ello, como lo dice la Verdad, no cuidan a su grey con el interés de un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disimular los defectos es lo mismo que huir cuando se acerca el lobo. Por eso, el Señor reprende a estos prelados, llamándoles, por boca del profeta: […] No acudieron a la brecha ni levantaron cerco en torno a la casa de Israel, para que resistiera en la batalla, el día del Señor. […] Resistir en la batalla el día del Señor es lo mismo que luchar por amor a la justicia contra los males que acechan. ¿Y qué otra cosa significa no atreverse el pastor a predicar la verdad, sino huir, volviendo la espalda, cuando se presenta el enemigo? […] Por eso, en otro lugar, se dice al pueblo delincuente: Tus profetas te ofrecían visiones falsas y engañosas, y no te denunciaban tus culpas para cambiar tu suerte. […] Aquellos, en cambio, a quienes la palabra de Dios acusa de predicar cosas falsas y engañosas son los que, temiendo denunciar los pecados, halagan a los culpables con falsas seguridades y, en lugar de manifestarles sus culpas, enmudecen ante ellos. Porque la reprensión es la llave con que se abren semejantes postemas: ella hace que se descubran muchas culpas que desconocen a veces incluso los mismos que las cometieron. Por eso, San Pablo dice que el obispo debe ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios. Y, de manera semejante, afirma Malaquías: Labios sacerdotales han de guardar el saber, y en su boca se busca la doctrina, porque es mensajero del Señor de los ejércitos. Y también dice el Señor por boca de Isaías: Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta. Quien quiera, pues, que se llega al sacerdocio recibe el oficio de pregonero, para ir dando voces antes de la venida del riguroso juez que ya se acerca. […] El pastor, cuando se disponga a hablar, atienda a la gran cautela con que lo ha de hacer, no ocurra que, lanzándose desordenadamente a hablar, hiera los corazones de sus fieles con el golpe del error. (Gregorio I Magno. De la Regla Pastoral, 2, 4: PL 77, 30-31)

… juzga la idea que Francisco tiene sobre el sufrimiento humano

  • Jesús, la Sabiduría de Dios, no ignoraba nada

Quien confiesa haberse encarnado la Sabiduría misma de Dios, ¿con qué razón puede decir que hay algo que la sabiduría de Dios ignore? Escrito está: “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba junto a Dios y el Verbo era Dios. Todo fue hecho por El” (Jn 1, 1.3). (Denzinger-Hünermann 476. Gregorio Magno, Carta Sicut aqua al Patriarca Eulojio de Alejandría, agosto 600)

… juzga la oración hecha por Francisco en el encuentro ecuménico e interreligioso de Sarajevo

  • Los israelitas han dejado de ser la descendencia de Abraham

“Si sois de Cristo entonces sois de la simiente de Abraham” (Gál 3, 29). Si por causa de nuestra fe en Cristo somos considerados hijos de Abraham, los judíos, por lo tanto, por su perfidia han dejado de ser su descendencia. (Gregorio Magno. Homilia XX, 4º Domingo de Adviento en la Basílica de San Juan Bautista: PL 76, 1164. The Sunday Sermons of the Great Fathers form the First Sunday of Advent to Quinquagesima, London-Chicago, Longmans Green, 1964, vol. I, p. 92)

… juzga la idea de que el Papa no debe juzgar que tiene Francisco

  • El justo castigo les enseñó la gravedad del injusto deseo

Por estar dominados por deseos perversos provenientes de una carne fétida, los sodomitas merecerán morir por el fuego, para que por este justo castigo les fuera enseñado la gravedad de su injusto deseo. (Gregorio Magno. Moralium in Job, L. XIV, c. 19, n.23: PL 75, 1051)

… juzga la idea de Curia Romana que tiene Francisco

  • Sumisión hacia la Curia es signo de amor al Papa

Si la carga pastoral es un testimonio de amor, aquel que, teniendo las cualidades necesarias, no apacienta el rebaño, demuestra que no ama al Pastor Supremo. Y es signo de mayor amor el que el hombre, por un amigo, sirva también a otro que el querer servir exclusivamente al amigo. (Gregorio Magno. Regulæ Pastoralis Liber. I, C. 5. ML 77 19 A) 

… juzga la idea de Caritas material que tiene Francisco

  • ¡No neguéis al prójimo la limosna de vuestra palabra!

“Los labios del sacerdote guardan la ciencia, y de su boca buscan la ley porque es ángel del Señor de los ejércitos” (Mal 2,7). Pero ese nombre tan elevado también vosotros lo podéis merecer si queréis; pues cada uno de vosotros en cuanto él alcanza, según la gracia divina que ha recibido, se aparta al prójimo del pecado, si procura exhortarle a obrar bien, si recuerda al que falta el reino o el suplicio eterno, es ciertamente ángel al usar las palabras de santa amonestación. Y ninguno diga: yo no sirvo para amonestar, no soy idóneo para exhortar. Haz lo que puedas, para que no se te pida cuenta en los tormentos de lo recibido y mal guardado. No había recibido más que un solo talento aquel que prefirió enterrarlo a gastarle en su provecho. Sabemos que para el tabernáculo del Señor se fabricaron por mandato suyo no sólo vasos, sino también copas. Por vasos se designa la doctrina abundante y por copas la ciencia escasa y pequeña. Lleno uno de la doctrina de la verdad colma la mente de los que le escuchan, y por lo que dice, ofrece como un vaso lleno; otro no puede decir todo lo que siente; más por cuanto lo expone como puede, es como si da a gustar una copa. Por lo tanto, puestos en el tabernáculo del Señor esto es, en la Iglesia, s no podéis administrar la doctrina santa en vasos, en cuanto podáis, auxiliados por la divina gracia, dad a vuestros prójimos copas de saludable doctrina. […] Quizá no tenga pan con que socorrer al necesitado; pero el que tiene lengua dispone de un bien mayor que puede distribuir; pues vale más el reanimar con el alimento de la palabra al alma que ha de vivir para siempre, que saciar con el pan terreno al cuerpo que ha de morir. Por lo tanto, hermanos, no neguéis al prójimo la limosna de vuestra palabra. (San Gregorio Magno, Homilia 4 in Evangelia)

… juzga la idea de paz que tiene Francisco

  • El que rehusa apacentar el rebaño de Dios no ama el supremo Pastor

Por eso, dijo la Verdad a sus discípulos: ‘No puede ocultarse una ciudad puesta en la cima de un monte, ni tampoco encienden una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelabro, para que alumbre a todos que están en la casa’ (Mt 5, 14-15). Y también a Pedro: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas?’ (Jn 21, 16) Pedro, cuando respondió inmediatamente que le amaba, oyó: ‘Si me amas, apacienta mis ovejas’ (Jn 21, 17). Por consiguiente, si el apacentar es un testimonio de amor, el que teniendo abundancia de virtudes rehusa apacentar el rebaño de Dios, convénzase de que no ama el supremo Pastor. (San Gregorio Magno. Regla Pastoral, lib, I, c.5) 

… juzga la idea de carne de Cristo y la pobreza como categoría teológica que tiene Francisco:

  • Cristo asumió la Iglesia y con ella forma una sola persona mística

Nuestro Redentor muestra que forma una sola persona con la Iglesia que Él asumió. (San Gregorio Magno. Moralia in Job. Praefatio, 6, 14: PL 75, 525)