San Clemente de Alejandría…

… juzga el modo de reformar la Iglesia que defiende Francisco

  • Los hombres debían imitar los actos inmorales de los “dioses”

El hijo de Zeus, Heracles, […] en una sola noche violó a las cincuenta hijas de Testio, convirtiéndose al mismo tiempo en adúltero y esposo de tan numerosas vírgenes. Ciertamente no sin razón los poetas le llaman [Heracles] pernicioso y malvado (Homero, Ilíada, V, 403). Pero sería mucho relatar sus adulterios de todo género y las pederastias. En efecto, sus dioses ni siquiera se mantuvieron alejados de los niños: uno fue amante de Hile, otro de Jacinto, otro de Pélope, otro de Crisipo y otro de Ganimedes. Sus mujeres deberían adorar a estos dioses y pedirles que los maridos fueran como ellos, así de moderados, para que fueran semejantes a los dioses emulando las mismas cosas; sus hijos deberían acostumbrarse a venerarlos, para también llegar a ser hombres formados, tomando a los dioses como claros ejemplos de adulterio. (San Clemente de Alejandría. Protréptico)

… juzga la idea de carne de Cristo y la pobreza como categoría teológica que tiene Francisco:

  • La abundancia de lo necesario mantiene libre el alma que sabe usarla

Por la pobreza el alma se ve obligada a no poder ocuparse de lo más necesario, que es la vida interior y la lucha contra el pecado. Por el contrario, la salud y la abundancia de lo necesario mantienen al alma que sabe usar bien de lo presente libre y sin impedimentos. (San Clemente de Alejandría. Stromatum. L. IV, c. 5)