Oficina para las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice…

… juzga la idea de una Iglesia pobre para los pobres que tiene Francisco

  • En el culto, no se debe confundir “noble sencillez” con “pobreza litúrgica”

La belleza divina se manifiesta de forma totalmente particular en la sagrada liturgia, también a través de las cosas materiales de las que el hombre, hecho de alma y cuerpo, tiene necesidad para alcanzar las realidades espirituales: el edificio del culto, los adornos, las vestiduras, las imágenes, la música, la propia dignidad de las ceremonias. Debe leerse a propósito el quinto capítulo sobre el “Decoro de la celebración litúrgica” en la última encíclica Ecclesia de Eucharistia del papa Juan Pablo II, donde afirma que Cristo mismo quiso un ambiente digno y decoroso para la Última Cena, pidiendo a los discípulos que la prepararan en la casa de un amigo que tenía una “sala grande y dispuesta” (Lc 22,12; cf. Mc14,15). […] La liturgia exige lo mejor de nuestras posibilidades, para glorificar a Dios Creador y Redentor. En el fondo, el cuidado atento de las iglesias y de la liturgia debe ser una expresión de amor por el Señor. Incluso en un lugar donde la Iglesia no tenga grandes recursos materiales, no se puede descuidar este deber. […] Pero la “noble sencillez” del Rito Romano no se debe confundir con una malentendida “pobreza litúrgica” y un intelectualismo que pueden llevar a arruinar la solemnidad, fundamento del Culto divino. (Oficina para las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice. La noble sencillez de las vestimentas litúrgicas, 17 de noviembre de 2010)

  • La Iglesia atraerá al hombre, rico o pobre, llevando el manto real de la verdadera belleza

¿Para qué sirve la belleza de las vestimentas y de los vasos sagrados, si el pobre muere de hambre o no tiene con qué cubrir su desnudez? ¿Esa belleza no quita recursos al cuidado de los necesitados? […] Tenemos necesidad en el presente no tanto de simplificar y de quitar lo superfluo, sino de redescubrir el decoro y la majestad del culto divino. La sagrada liturgia de la Iglesia atraerá al hombre de nuestro tiempo no vistiendo cada vez más los vestidos de la cotidianidad anónima y gris, a lo que ya está muy acostumbrado, sino llevando el manto real de la verdadera belleza, vestidura siempre nueva y joven, que la hace ser percibida como una ventana abierta al Cielo, como punto de contacto con el Dios Uno y Trino, a cuya adoración está ordenada, a través de la mediación de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. (Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. La belleza del rito litúrgico, 3 de noviembre de 2010)

… juzga la idea de origen de los Salmos que tiene Francisco

  • Oración esencialmente cristocéntrica y profundamente eclesial

La Liturgia de las Horas, ya que es esencialmente cristocéntrica, es profundamente eclesial. Esto implica que, en cuanto culto público de la Iglesia, a la Liturgia de las Horas es sustraída del arbitrio del individuo y es regulada por la jerarquía eclesiástica. Además, es una lectura eclesial de la Sagrada Escritura, porque los Salmos y las lecturas bíblicas son interpretadas por los textos de los Padres, de los Doctores y de los Concilios, y por las oraciones litúrgicas compuestas por la Iglesia. […] Cantando las alabanzas de Dios, la Iglesia terrena se une a la celestial y se prepara para reunirse con ella. (Oficina para las celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice. Cuando celebrar 4: La Liturgia de las Horas)