La Congregación para la Educación Católica…

… juzga la idea de que el Papa no debe juzgar que tiene Francisco

  • La Tradición y el Magisterio confirman el homosexualismo como pecado grave, intrínsecamente inmoral

Desde el Concilio Vaticano II hasta hoy diversos documentos del Magisterio y especialmente el Catecismo de la Iglesia Católica han confirmado la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad. El Catecismo distingue entre los actos homosexuales y las tendencias homosexuales. Respecto a los actos enseña que en la Sagrada Escritura éstos son presentados como pecados graves. La Tradición los ha considerado siempre intrínsecamente inmorales y contrarios a la ley natural. Por tanto, no pueden aprobarse en ningún caso. […] La Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay. (Congregación para la Educación Católica. Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas, n. 2, 4 de noviembre de 2005)

… juzga la idea de educación de la juventud que tiene Francisco

  • La libertad religiosa no impide el derecho-deber de la Iglesia de enseñar la fe

También en las escuelas católicas, debe ser respetada, como en cualquier otro lugar, la libertad religiosa de los alumnos no católicos y de sus padres. Esto no impide, como es claro, el derecho-deber de la Iglesia de enseñar y testimoniar públicamente la propia fe, de palabra y por escrito. (Congregación para la Educación Católica. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, n. 16, 5 de mayo de 2009) 

  • Una enseñanza que olvide la dimensión religiosa sería incompleta

Una enseñanza que desconozca o que ponga al margen la dimensión moral y religiosa de la persona sería un obstáculo para una educación completa, porque “los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesión personal y también a que se les estimule a conocer y amar más a Dios”. (Congregación para la Educación Católica. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, n. 1, 5 de mayo de 2009)

  • Sin la enseñanza católica los alumnos estarían privados de un elemento esencial

La enseñanza de la religión en la escuela constituye una exigencia de la concepción antropológica abierta a la dimensión trascendente del ser humano: es un aspecto del derecho a la educación. Sin esta materia, los alumnos estarían privados de un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal, que les ayuda a alcanzar una armonía vital entre fe y cultura. (Congregación para la Educación Católica. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, n. 10, 5 de mayo de 2009)

  • Poner de lado la enseñanza religiosa perjudica a los alumnos

La marginalización de la enseñanza de la religión en la escuela equivale, al menos en práctica, a asumir una posición ideológica que puede inducir al error o producir un daño en los alumnos. Además, se podría crear también confusión o engendrar relativismo o indiferentismo religioso. (Congregación para la Educación Católica. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, n. 12, 5 de mayo de 2009)

  • Estímulo para el desarrollo de la responsabilidad personal y social

La formación moral y la educación religiosa también favorecen el desarrollo de la responsabilidad personal y social, así como de las demás virtudes cívicas, y constituyen pues una relevante contribución al bien común de la sociedad. (Congregación para la Educación Católica. Carta a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, n. 10, 5 de mayo de 2009)