Juan Pablo I…

INICIO DEL PONTIFICADO 26.VIII, 3.IX.1978 – FIN DEL PONTIFICADO 28.IX.1978

… juzga el papel del sincretismo religioso en la misericordia que tiene Francisco

  • Las verdades de la fe son de dos clases: unas agradables, otras duras

Claro que es difícil también aceptar algunas verdades, porque las verdades de la fe son de dos clases: unas, agradables; otras son duras a nuestro espíritu. Por ejemplo, es agradable oír que Dios tiene mucha ternura con nosotros, más ternura aún que la de una madre con sus hijos, como dice Isaías. Qué agradable es esto y qué acorde con nuestro modo de ser. […]. Dios debe castigarme si me obstino; me sigue, me suplica que me convierta, y yo le digo: ¡no!; y así casi le obligo yo mismo a castigarme. Esto no gusta. Pero es verdad de fe. (Juan Pablo I. Audiencia general, 13 de septiembre de 1978)

… juzga la idea de Francisco de que Jesús es solamente misericordia

  • Que Dios castiga es una verdad de fe que no es agradable

Claro que es difícil también aceptar algunas verdades, porque las verdades de la fe son de dos clases: unas, agradables; otras son duras a nuestro espíritu. Por ejemplo, es agradable oír que Dios tiene mucha ternura con nosotros, más ternura aún que la de una madre con sus hijos, como dice Isaías. Qué agradable es esto y qué acorde con nuestro modo de ser. […] En cambio ante otras verdades, sentimos dificultad. Dios debe castigarme si me obstino; me sigue, me suplica que me convierta, y yo le digo: ¡no!; y así casi le obligo yo mismo a castigarme. Esto no gusta, pero es verdad de fe. (Juan Pablo I. Audiencia general, 13 de septiembre de 1978)

… juzga la idea de una Iglesia pobre para los pobres que tiene Francisco

  • La caridad de la Iglesia quedaría incompleta si no apuntara a la vida eterna

Para nosotros la evangelización abarca enseñanzas explícitas sobre el nombre de Jesús, su identidad, sus enseñanzas, su reino y sus promesas. Y su promesa principal es la vida eterna. Verdaderamente Jesús tiene palabras que nos guían a la vida eterna. Justamente hace muy poco, en una audiencia general, hablamos a los fieles de la vida eterna. Estamos convencido de que nos es necesario hacer hincapié en este tema, a fin de completar nuestro mensaje y modelar nuestras enseñanzas según las de Jesús. Desde los tiempos del Evangelio e imitando al Señor que “pasó haciendo el bien” (Hch 10, 38), la Iglesia está irrevocablemente llamada a colaborar en el alivio de la miseria física y de las necesidades. Pero su caridad pastoral quedaría incompleta si no apuntara a “necesidades más altas aún”. (Juan Pablo I. Discurso a un grupo de obispos filipinos en visita “ad limina apostolorum”, 28 de septiembre de 1978)

… juzga la idea de que el clamor del pueblo expresa la voluntad de Dios que tiene Francisco

  • Cabe a los obispos el desafío de la evangelización plena de los bautizados

Entre los derechos de los fieles, uno de los mayores es el derecho a recibir la Palabra de Dios en toda su integridad y pureza, con todas sus exigencias y con su fuerza. Un gran reto de nuestro tiempo es la evangelización plena de cuantos han sido bautizados. En ello los obispos de la Iglesia tienen responsabilidad primaria. (Juan Pablo I. Discurso a un grupo de obispos de Filipinas en visita “ad limina apostolorum”, 28 de septiembre de 1978)

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