136 – Francisco cambia el protocolo Vaticano con los pecadores públicos

El pasado 27 de febrero, durante una rápida audiencia que no duró ni siquiera treinta minutos, Francisco recibió al actual Presidente de Argentina Mauricio Macri, acompañado de su concubina, Juliana Awada, y otros políticos de su partido. Ya tuvimos oportunidad de comentar varios aspectos colaterales sobre esta visita (aquí), pero en la audiencia sucedió algo de mucha más gravedad y que despertó preocupación en numerosos católicos. Tan sólo ahora que concluimos nuestro estudio sobre el asunto, lo damos a luz. Y en buena hora, porque toma mayor relevancia después de la publicación de “Amoris Lætitia” (ver nuestro análisis).

Esto es lo que cuenta Elisabetta Piqué, amiga y confidente de Francisco:

“Hace dos años y medio hubo un antecedente con un mandatario latinoamericano que prefiero no nombrar, que llegó con su esposa casada por civil, ya que todavía no había obtenido la nulidad del primer matrimonio. Y el Pontífice se sintió muy mal cuando por el protocolo se vio obligado a saludar a la mujer en forma separada, en otro salón”, contó a LA NACION una fuente del Vaticano bien informada. “Le pareció injusto y comenzó a madurar esta idea de cambiar el protocolo, cosa que sucedió por primera vez hoy (por ayer) con Macri”, agregó. (La Nación, 28 de febrero de 2016)

Y fue lo que sucedió en esta reciente audiencia oficial: al principio, el Obispo de Roma demostró mucha frialdad hacia todos –ya sabemos porque– pero al final, saludó con una sonrisa de oreja a oreja a Awada en el mismo salón donde se desarrolló la audiencia.

Como ha apuntado La Nación, lo que sucedió fue un cambio histórico en las normas de la Iglesia… y esto despierta otras inquietudes más profundas. Además de un cambio diplomático, no sólo la actitud en sí – que tiene sus matices – sino sobre todo la razón por la cual fue tomada, ataca principios morales que siempre fueron objeto de especial celo por parte de la Iglesia.

Jesús nos dio ejemplos contundentes, muy diferentes de los que escenifica Francisco: en su corazón tan lleno de amor también había santa indignación hacia los enquistados en el mal, hasta el extremo de negarles una palabra o una mirada, como a Herodes. La Santa Iglesia, fiel a su divino Fundador, ha mantenido la misma conducta hasta nuestros días. Ha perdonado y acogido amorosamente a los pecadores arrepentidos, pero, con justicia, también ha condenado y castigado a los que se niegan a dar un paso hacia la conversión y permanecen endurecidos en su estado de pecado. Sobre todo, nunca ha dado muestras públicas que acarreen siquiera una apariencia de aprobación a ese estado. Actuando de esta forma, preservaba a sus hijos del veneno del escándalo y se resguardaba de la contaminación del vicio.

¿Cómo debe ser nuestra actitud hacia los pecadores públicos? Recordemos un poco las enseñanzas destiladas del Santo Evangelio y aprendamos de los santos que a nosotros, sacerdotes, nos compete distinguir entre aquellos de quienes debemos compadecernos y a los que debemos hacer justicia. Si actuamos de forma equivocada, participaremos en los vicios de los pecadores públicos y recaerá sobre nuestras cabezas la maldición divina, porque el escándalo es causa de la perdición de muchas almas: “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!” (Mt 18, 6-7).

Francisco

Awada-1

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoAutores

I – ¿Cómo trataba Jesús a los pecadores públicos?
II – El camino indicado para los empedernidos es el abandono del pecado y la reforma interior
III – ¿Cómo debe ser el trato con los arrepentidos y empedernidos?

I – ¿Cómo trataba Jesús a los pecadores públicos?

Pío X

En el corazón de Jesús hay mansedumbre para algunos e indignación hacia otros

Pío XI

La caridad del Salvador incentiva a que detestemos el pecado

Sagradas Escrituras

Jesús no dirige su palabra a Herodes

Gregorio I Magno

Debemos guardar silencio ante aquellos que no quieren cambiar su modo de obrar

Sagradas Escrituras

La pecadora pública recibió el perdón y el amor de Jesús, porque se arrepintió

San Gregorio Niceno

Nuestro Salvador visitaba con bondad a los otros para hacerlos partícipes de su justicia

Benedicto XVI

Para Jesús el bien es bien y el mal es el mal

San Gregorio I Magno

El Médico celestial no se fija en quienes ve hacerse peores
Como Cristo, los sacerdotes han de distinguir las personas de las cuales deben o no compadecerse

Teófilo

“Vete en paz” significa: “Haz todo lo que pueda conducir a la amistad de Dios”

Sagradas Escrituras

A condición de que no peque más, Jesús no condena la adúltera

San Agustín de Hipona

La mansedumbre divina es invitación a la conversión

Juan Pablo II

Las palabras de Jesús no pueden ser pasadas por alto: “No peques más”

Sagradas Escrituras

Jesús se quedó en casa de Zaqueo porque se arrepintió de sus pecados

San Juan Crisóstomo

La bondad del Salvador no soporta la hediondez del pecado

San Tito Bostrense

Si alguno ve a Jesús ya no puede continuar con mala vida

San Beda el Venerable

El publicano, habiendo dejado el fraude, recibe la bendición

Teófilo

Merecen la salvación quienes renuncian a su maldad primitiva

Benedicto XVI

La misericordia de Jesús exige el cambio de vida

II – El camino indicado para los empedernidos es el abandono del pecado y la reforma interior

Sagrada Escritura

Que el pecado no siga reinando en vuestro cuerpo mortal

San Ireneo de Lyon

Un consejo de Dios Misericordioso: “Enderezad vuestra conducta”

San Agustín de Hipona

Para estar en comunión con Dios, hay que caminar en la luz
Jesús perdona los pecados de quien quiere alcanzar la perfección

San Juan Crisóstomo

Pongamos todos los medios para convertir a los pecadores

Pseudo-Crisóstomo

En todo buscamos que el pecador suelte el pecado

Benedicto XVI

Que el pecador note el distanciamiento que él mismo ha provocado

Juan Pablo II

La Iglesia jamás debe esconder la verdadera moral
El ministerio de la reconciliación tiene como finalidad la reforma interior

Catecismo de la Iglesia Católica

La Iglesia debe buscar la penitencia y la renovación de los pecadores

Congregación para el Clero

El sacerdote debe practicar el ministerio de la formación de la conciencia

III – ¿Cómo debe ser el trato con los arrepentidos y empedernidos?

San Bernardo de Claraval

Dios sólo se compadece de quien gime con el llanto de la penitencia

San Alfonso de Ligorio

Dios no puede compadecerse de los que viven obstinados en el pecado

Catecismo de la Iglesia Católica

Quien no se arrepiente de sus pecados no recibe la misericordia de Dios

Catecismo Romano

Dios persigue a los pecadores

San Juan Crisostomo

Irritan y ofenden a Dios los pecadores que no sienten dolor de sus faltas

Teófilo de Antioquía

Dios se indigna contra aquellos que obran el mal y es bondadoso con los que le aman

Santo Tomás de Aquino

Los más virtuosos deben ser amados más que los menos virtuosos
Obligación de evitar el contacto con los pecadores

San Cipriano de Cartago

El que aplica al pecador lisonjas fomenta sus pecados

San Agustín de Hipona

No hay que juntarse a los que son pecadores públicos o de mala fama

San Juan Crisóstomo

No se debe tratar con los que obran mal

San Cipriano de Cartago

Necesidad de la justicia para poder merecer ante Dios, nuestro juez

Santo Tomás de Aquino

Es acto de justicia condenar a los empedernidos

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