Orígenes…

… juzga la idea de Judas que tiene Francisco

  • Judas que no procuró hacer penitencia se dejó llevar por la tristeza inspirada por el diablo

Cuando el diablo se aparta de alguno, observa el instante favorable, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasión para el tercero. A la manera que aquél que primero abusó de la esposa de su padre, se arrepintió de esta maldad; pero después el diablo exageró de tal manera su tristeza que llegó al extremo de perder al desgraciado. Algo semejante pasó en Judas, pues luego que se arrepintió, no supo contener su corazón, sino que se dejó llevar de la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdió. Y sigue: “Y marchándose se ahorcó”. Pero si hubiera procurado hacer penitencia y la hubiese practicado a tiempo, sin duda hubiera encontrado a aquél que dijo: “No quiero la muerte del pecador” (Ez 33,11). (Orígenes citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Mt 27, 1-5)

…juzga la idea del papel de la mujer en la Iglesia que tiene Francisco

  • La mujer es llamada a hacerse oír de una forma discreta

Felipe, el evangelista, tenía cuatro hijas y profetizaban (cf. Hch 21, 8-9). Si pues profetizaban, ¿qué inconveniente hay en que también nuestras profetisas (las nuestras, como dicen ellos) profeticen? Responderemos a esto diciendo en primer lugar que si las nuestras profetizaban, mostradnos los signos de la profecía en ellas mismas. En segundo lugar, si también profetizaban las hijas de Felipe, sin embargo, no hablaban en las iglesias: en efecto, no tenemos constancia de esto en los Hechos de los Apóstoles, ni tampoco en el Antiguo Testamento. Se atestigua que Débora era profetisa (cf. Jc 4, 4) y que María la hermana de Aarón tocando el tímpano iba delante de las mujeres. Pero no encontrarás que Débora hablara al pueblo, como Jeremías e Isaías. No encontrarás que Juldá (cf. 2 R 22, 14; 2 Cro 34, 22) siendo profetisa hubiera hablado al pueblo o a alguno que se acercara a ella. (Orígenes. Fragmentos a la primera Carta a los Corintios)

… juzga la idea de “conversión del papado” que tiene Francisco

  • La piedra y la Iglesia son una misma cosa

¿Qué es decir contra ella? ¿Es contra la piedra sobre la que Jesucristo edificó su Iglesia? ¿Es contra la Iglesia? La frase resulta ambigua. ¿Será para significar que la piedra y la Iglesia no son sino una misma cosa? Sí; eso es, a lo que creo, la verdad; pues las puertas del infierno no prevalecerán ni contra la piedra sobre la que Jesucristo fundó la Iglesia, ni contra la Iglesia misma. (Orígenes. Comentario sobre Mateos 13, n. 11, citado por León XIII en la Encíclica Satis cognitum, n. 24)

… juzga la idea de Francisco de que solamente se puede evangelizar con dulzura

  • El temor y la esperanza son medios para mejorar al género humano

Seguidamente, sin aducir, como de costumbre, prueba ni demostración alguna, nos imagina como unos charlatanes que habláramos impía y sacrílegamente de Dios, y dice: “Es, pues, patente que no charlatanean estas cosas acerca de Dios con la santidad y reverencia debida”. Y cree que lo hacemos así para espantar al vulgo y que no decimos la verdad al hablar de los castigos necesarios para los que hubieren pecado. De ahí que nos compare con los que “en los cultos de Baco, introducen fantasmas y terrores”. Ahora bien, si en los cultos o iniciaciones báquicas hay alguna razón plausible o no hay tal, a los griegos cumple decirlo y a ellos oigan Celso y sus cofrades. Nosotros, respecto de nuestra religión, nos defenderemos diciendo que nuestro intento es mejorar al género humano, y para este fin nos valemos, ora de amenazas de castigos que creemos ser necesarios en general y, tal vez, no sin provecho para quienes en particular los hayan de sufrir, ora de promesas en favor de los que hubieren vivido bien; promesas que comprenden la bienaventuranza en el reino de Dios para quienes fueren dignos de tenerlo por rey. (Orígenes. Contra Celso, lib. IV, n. 10)

… juzga la idea de anunciar el Evangelio que tiene Francisco

  • Los enemigos de la verdad quieren destruir las murallas del Evangelio

Cuando se edificaba el Santo de los santos, esto es, cuando se fundamentaba la fe de Cristo y los misterios de sus santos, los enemigos de la verdad y contrarios a la fe, que son los sabios de este mundo, al ver que las murallas del Evangelio se alzan sin artificio retórico y sin maestría filosófica, como por burla van diciendo que es facilísimo poder destruirlo con la astucia de la palabra por medio de hábiles falacias y argumentos dialécticos. (Orígenes. Comentario al Cantar de los Cantares, lib. 4)

… juzga la idea de Francisco de que Jesús es solamente misericordia

  • Es herético dividir la justicia y la bondad de Dios

Los herejes de quienes estamos hablando han establecido una especie de división por la que declaran que la justicia es una cosa y la bondad otra. Han aplicado esta división incluso a las cosas divinas, manteniendo que el Padre de nuestro Señor Jesucristo es de verdad un Dios bueno, pero no justo; mientras que el Dios de la ley y los profetas justo, pero no bueno. […] Para sustentar su doctrina han reunido algunos ejemplos de esto. En cualquier parte de las Escrituras del Antiguo Testamento donde encuentran una historia relacionada con el castigo, el diluvio, por ejemplo, y el destino de los que perecieron en él; o la destrucción de Sodoma y Gomorra por una lluvia de fuego y azufre; o la muerte del pueblo en el desierto debido a sus pecados, de modo que ninguno de los que salieron de Egipto entró en la tierra prometida, a excepción de Josué y Caleb. Mientras que del Nuevo Testamento recogen las palabras de compasión y de piedad, por la que los discípulos son enseñados por el Salvador, y las que dicen que nadie es bueno salvo Dios Padre; por este medio han aventurado a designar al Padre del Salvador Jesucristo como Dios bueno, y dicen que el Dios del mundo es diferente a quienes les gusta de considerar a Dios justo, pero no bueno. […] ¿Dirán que el Dios que fue justo durante un tiempo se ha hecho bueno? ¿O creerán que Él es todavía justo, pero que pacientemente soporta las ofensas humanas, mientras que aquel no fue justo entonces, puesto que exterminó a niños inocentes y lactantes juntamente con gigantes crueles e impíos? (Orígenes. De principiis, cap. V, n. 1-2)

… juzga la idea de Francisco de que el Corán es un libro de paz

  • Los pleitos y las guerras se encuentran donde no está Jesús

En donde no está pues, Jesús, allí se encuentran los pleitos y las guerras; pero en donde está, todo es bonanza y paz. (Orígenes citado por Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea in Mt 27, 15-26)

  • Aun si hay similitudes entre algunas doctrinas encontradas entre las escrituras y los paganos, las de ellos no tienen el poder de la gracia

“Mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Cor 2, 4-5). Pues la palabra de Dios declara que la prédica (aunque de si verdadera y muy digna de creencia) no es suficiente para tocar el corazón humano, a menos que un cierto poder, de parte de Dios, sea transmitido al que habla, y sus palabras sean dotadas de la gracia. Y es únicamente por la operación divina que eso ocurre en aquellos que hablan con eficacia. En el Salmo 67, dice el profeta: “el Señor dará una palabra dotada de gran poder a los que predican” (esta es la traducción de la versión Septuaginta. El texto masorético es: “El Señor profiere una palabra; se hacen numerosos los que la han publicado” – Sal 68, 11s). Además, aún si deben ser consideradas con similitud, en algunos puntos, doctrinas encontradas entre los griegos y nuestras escrituras, ellas no tienen el mismo poder de atraer y adecuar las almas de los hombres para seguirlas. Así, los discípulos de Jesús, hombres ignorantes en materia de filosofía griega, cruzaron muchos países del mundo, impresionando, con agrado, llevando al deseo del Logos cada uno de sus oyentes de acuerdo con sus méritos, para que ellos recibiesen una mejora moral en la proporción de su voluntad de aceptar el bien. (Orígenes. Contra Celsum, L.VII, c. 2)

… juzga la idea que tiene Francisco de que Jesucristo fingía sus enfados

  • Jesús no tuvo menos poder al expulsar los mercaderes del Templo que al hacer milagros

Consideremos también, no nos parezca cosa enorme, que el Hijo de Dios preparó una especie de látigo de las cuerdas que había recogido para arrojar del templo. Para explicar esto, nos queda una poderosa razón. El divino poder de Jesús, cuando quería podía contrarrestar la furia de sus enemigos, aun cuando fuesen muchos, y apagar el fuego de sus maquinaciones. Porque el Señor disipa las determinaciones de las gentes y reprueba los pensamientos de los pueblos (Ps 132, 10) La historia presente nos demuestra que no tuvo un poder menos fuerte para esto que para hacer milagros; además, que es mayor este hecho que el milagro de haber convertido el agua en vino, porque allí había una materia inanimada, pero aquí se desbaratan los tráficos de muchos miles de hombres. (Orígenes citado por Santo Tomás de Aquino. Catena aurea in Jn 2,14-17)

… juzga la idea que Francisco tiene de las palabras de Jesucristo en la Cruz

  • Jesús comparó la gloria del Padre con lo que padecía

Debemos preguntarnos: ¿Qué se entiende cuando se dice que Jesucristo es abandonado por Dios? Algunos, al no poder explicarlo, dicen que fue dicho por humildad. Pero claramente se podría entender qué dice, haciendo una comparación de su gloria que tenía junto al Padre y la turbación que padeció despreciado en la cruz. (Comentario al Evangelio de San Mateo, 35, citado en la Catena Aurea por Santo Tomás)

  • No dijo esto como lo dicen los hombres: dijo que el Padre lo había abandonado para que aquel pueblo recibiera lo que merecía

Después que vio el Salvador que las tinieblas se habían extendido por toda Judea, dijo estas palabras, dando a entender que el Padre le había abandonado. Esto es, que lo había entregado, cuando ya no tenía fuerzas, a tantas calamidades, para que aquel pueblo que había sido tan honrado por el Padre, recibiera lo que merecía, por lo que se había atrevido a hacer con El. Esto es, que quedase privado de la luz de su protección, ya que El había sido abandonado por la salvación de las gentes. ¿Qué mérito habían adquirido los que creyeron de entre los gentiles, para que mereciesen ser comprados del poder del enemigo, por la sangre preciosa de Jesucristo derramada sobre la tierra? ¿O qué habían de hacer los hombres en adelante, para ser dignos de que Jesús padeciese por ellos toda clase de tormentos? Acaso viendo los pecados de los hombres por quienes sufría, dijo: ¿Por qué me has abandonado?, ¿para que me pareciese a aquél que coge rastrojos en la siega, o racimos en la vendimia? No creas que el Salvador dijo estas cosas como suelen decirlas los hombres, cuando experimentan sufrimientos como El padecía en la cruz. Porque si lo crees en este sentido, no oirás su gran voz, la que manifiesta que algo grande se encierra en ella. (Comentario al Evangelio de San Mateo, 35, citado en la Catena Aurea por Santo Tomás)

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