87 – Nosotros, descendientes de Abrahán según la fe en ti, único Dios, judíos, cristianos y musulmanes, humildemente nos ponemos en tu presencia. Todo sea para tu honor y gloria, y para nuestra salvación. A ti sea la alabanza y la gloria, por los siglos de los siglos, Dios nuestro. Amén.

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“¡Señor Dios todopoderoso, Padre de tu amado y bienaventurado Hijo, Jesucristo, por quien hemos venido en conocimiento de ti, Dios de los ángeles, de todas las fuerzas de la creación y de toda la familia de los justos que viven en tu presencia! ¡Yo te bendigo porque te has complacido en hacerme vivir estos momentos en que voy a ocupar un sitio entre tus mártires y a participar del cáliz de tu Cristo, antes de resucitar en alma y cuerpo para siempre en la inmortalidad del Espíritu Santo! ¡Concédeme que sea yo recibido hoy entre tus mártires, y que el sacrificio que me has preparado Tú, Dios fiel y verdadero, te sea laudable! ¡Yo te alabo y te bendigo y te glorifico por todo ello, por medio del Sacerdote eterno, Jesucristo, tu amado Hijo, con quien a ti y al Espíritu sea dada toda gloria ahora y siempre! Amén.”

Esta conmovedora oración hecha por San Policarpo ante un estadio repleto de paganos fue su último acto antes de que los verdugos prendieran las llamas que lo llevarían a la muerte. Terminadas esas palabras que dejaba como testimonio de fidelidad a Cristo para los fieles de Esmirna, el fuego lo consumió milagrosamente como una hostia pura. El avance suave de las llamas, que como que los respetaban, fue comprobado por la multitud asombrada. Su sacrificio ocupa un lugar de honor en el martirologio.

Hecha en el siglo II en un contexto dramático, esta oración muestra la principal característica de cómo debemos nos dirigir a Dios Todopoderoso: presentada al Padre por medio de su Hijo Jesucristo en la unidad del Espíritu Santo. Toda la Iglesia reza de esta manera desde los primeros siglos y así seguirá haciéndolo hasta el juicio final.

No cabe duda que hoy incontables cristianos son martirizados por profesar públicamente la fe, o que el deber de cada bautizado es declarar ante las multitudes, si es el caso, su adhesión a Jesucristo. Mutatis mutandis la situación de ese Padre Apostólico se repite en la Iglesia del siglo XXI, máxime si el Obispo de Roma es invitado a rezar públicamente. Sin embargo, el Papa Francisco prefiere omitir el nombre de Cristo para unirse más a los miembros de otras confesiones religiosas que, parece ser su juicio, adoran el mismo y único Dios. Pero surgen algunas preguntas: ¿Adoramos realmente el mismo Dios? ¿Judíos, musulmanes y cristianos podemos invocarlo en igualdad de términos e intenciones, esperando obtener idénticos frutos?

Francisco

Cita ACita BCita C
Es para mí una gran alegría dirigir a Usted y a toda la comunidad de Roma mis saludos más calurosos con ocasión de la gran fiesta de la Peash. El Omnipotente, que libertó su pueblo de la esclavitud de Egipto para conducirlo hacia la tierra prometida, continúe a libertarlos de todo mal e acompañarlos con su bendición. Les pido que recen por mí. (Telegrama para el rabino de la comunidad judía de Roma con ocasión de la pascua hebraica, 26 de marzo de 2016)[/su_animate]

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoAutores
I – Jesucristo es el Mediador necesario entre la humanidad y el Padre
II –
Profesar al Dios verdadero es profesar al Dios uno y trino
III –
No todas las religiones creen en el Dios verdadero

I – Jesucristo es el Mediador necesario entre la humanidad y el Padre

San Cirilo de Jerusalén

El Padre se indigna cuando el Hijo unigénito es privado de su honor

Sagradas Escrituras

Cristo se avergonzará de los que se avergüencen de Él
“Nadie va al Padre sino por mí”
Lo que se pide en nombre de Cristo es concedido

Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

La vida de oración del pueblo de Dios está en la persona de Cristo
En Cristo radica la dignidad de la oración cristiana

Catecismo de la Iglesia Católica

La oración cristiana está marcada “por Jesucristo Nuestro Señor”

Congregación para el Clero

Enseñar a rezar al Padre por Cristo en el Espírito Santo es elemento esencial de la evangelización

Juan Pablo II

Aprender la lógica trinitaria de la oración cristiana es el secreto de un cristianismo realmente vital
Jesús es el único en condiciones de revelar a Dios y de guiar hacia Dios
Urgente necesidad de profundizar la verdad sobre Cristo como único Mediador

Pío XII

La oración del sacerdote es eficaz porque está hecha en nombre de Cristo

Benedicto XVI

El Señor mismo ordenó: “Creed en Dios y creed también en Mí”

Sínodo de Roma (382)

La salvación de los cristianos es la creencia en la Trinidad

Concilio Vaticano II

Uno es Dios y uno también el Mediador entre Él y los hombres

Santo Tomás de Aquino

Unir los hombres con Dios de manera perfecta compete a Cristo

II – Profesar al Dios verdadero es profesar al Dios uno y trino

Concilio Vaticano II

Hay que confesar delante del mundo entero la fe en la Trinidad

San Juan Crisóstomo

El que confiesa Cristo públicamente tendrá facilidad de convencer un gran número

Pablo IV

Muchísimos se atreven a negar los fundamentos de la fe con su ejemplo

Sínodo de Roma (382)

No se puede llamar Dios al Padre prescindiendo del Hijo o del Espíritu Santo

Concilio de Florencia

Solo el Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo es el creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles

I Sínodo de Braga

Anatema sea quien no confiesa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Sínodo de Letrán

El que no confiesa tres subsistencias consustanciales de igual gloria, sea condenado

XI Sínodo de Toledo

Singularmente se dice Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo

II Concilio de Constantinopla

Jesús es Dios y uno de la Santa Trinidad

León XIII

No se encuentran en el número de los hijos de Dios los que no reconocen por hermano a Jesucristo

Catecismo de la Iglesia Católica

“El Hijo único, que está en el seno del Padre, lo ha contado”

III – No todas las religiones creen en el Dios verdadero

Benedicto XVI

Creer en Dios implica obediencia gozosa a su revelación…
…y acogida al rostro concreto de Jesús de Nazaret

Pío XI

El culto verdadero se conserva únicamente en la Iglesia Católica

Gregorio XVI

Perecerán eternamente los que no están con Cristo

Juan Pablo II

La fe cristiana es la respuesta del hombre a la auto-revelación de Dios

León XIII

El Dios verdadero no aprueba las sectas que profesan enseñanzas falsas

Congregación para la Doctrina de la Fe

La fe teologal cristiana y la creencia en las otras religiones no se identifican
Teorías relativistas niegan la universalidad salvífica de Cristo

San Cirilo de Jerusalén

Los judíos no aceptan al Hijo, con lo que son contrarios a sus propios profetas

León Magno

Lo que Dios ha prometido a Abraham se cumple en Cristo

Gregorio Magno

Los israelitas han dejado de ser la descendencia de Abraham

Sagradas Escrituras

El que niega al Hijo tampoco posee al Padre
Sólo tiene vida quien tiene al Hijo de Dios

Catecismo de la Iglesia Católica

Hay que actuar según el Espíritu de Cristo para poder orar en su nombre
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