68 – No es verdad que Jesús multiplicó los panes y los peces. No es magia, es un “signo”. Y una parábola.

Probablemente, muchos de nuestros lectores recibieron sus clases de catecismo en los movidos años 70 y, cierto día, abrieron como platos sus pequeños ojos, escandalizados al oír que el milagro evangélico de la multiplicación de los panes no pasaba de una metáfora para simbolizar el poder de compartir con los demás. Era un tiempo en el que valía todo… y muchas inocencias se perdieron…

En sentido contrario a tales imaginaciones, este milagro es, en la primera de las dos veces que fue realizado, el único contado por los cuatro evangelistas. Por esa razón, no es difícil formar un cuadro bastante completo de las circunstancias que lo rodearon. Por conocer, conocimos hasta la cualidad de los panes y su procedencia exacta: eran de cebada, y fueron proveídos por un muchacho, según nos cuenta San Juan. En los cuatro Evangelios consta cuidadosamente el número de los beneficiados: más o menos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Por lo tanto, un milagro comprobado por una multitud de testigos, que sintieron hambre, sabían que no tenían nada que comer, pero se saciaron de panes y peces y, además, pudieron comprobar la realidad del milagro con las sobras recogidas por los discípulos.

Lo mismo ocurre con la segunda multiplicación, narrada en los sinópticos. Esta vez, con siete panes y algunos pececillos, Jesús dio de comer a unas cuatro mil personas.

Ante esa narración tan clara, ¿sería lícito para un católico dudar del poder de Cristo? El mismo que caminó sobre las aguas y convirtió el agua en vino ¿no tendría poder para multiplicar los panes y incluso para sacarlos de la nada?

Tal como ocurrió con los que buscaban a Jesús ansiosos por aprender su doctrina, a nosotros la Iglesia nos transmite una enseñanza muy firme y accesible a propósito del poder divino de nuestro Redentor, de esos episodios específicos y de cómo deben ser interpretados los demás hechos narrados en el Evangelio.

Francisco

Cita ACita BCita CCita D

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoAutores
I – Los milagros de Cristo prueban su divinidad
II – La Tradición y la Sagrada Escritura: el depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia
III – La enseñanza de la Iglesia sobre los milagros de la multiplicación de los panes

I – Los milagros de Cristo prueban su divinidad

Sagradas Escrituras

El mismo Jesús considera sus milagros como prueba de su divinidad
El que no cree en Cristo tiene en los milagros una prueba definitiva de su poder divino
La fama de Jesús entre sus contemporáneos se hizo por los milagros, prodigios y signos

Santo Tomás de Aquino

Cristo hizo milagros para confirmar su doctrina y manifestar su divinidad

Catecismo de la Iglesia Católica

Los milagros visibles de Jesús conducen a creer en el misterio invisible de la Redención

León XIII

Los milagros comprueban que Jesús es Dios y por eso mueven la razón a creer en sus palabras

Concilio Vaticano I

Los milagros son auxilios externos de la fe

Juan Pablo II

La primera certeza transmitida por los Evangelios es que toda la Iglesia primitiva veía en los milagros el supremo poder de Cristo sobre la naturaleza y sus leyes
Los milagros de Cristo son hechos ocurridos en realidad y confirmados incluso por sus adversarios
San Juan llama “señales” a los milagros para resaltar que esos hechos indican que Dios in persona est

Concilio Vaticano I

El que tiene por fábula o mito los milagros consignados en la Escritura, sea anatema

II – La Tradición y la Sagrada Escritura: el depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia

Concilio Vaticano II

El Magisterio debe servir a la palabra de Dios

San Ireneo de Lyon

El que no está de acuerdo con los evangelistas deprecia a Cristo y se condena

Benedicto XV

Los que socavan la doctrina enseñada por los Padres son detractores de las Sagradas Escrituras

León XIII

Ilicitud de interpretar las Escrituras contra el sentido que les ha dado la Iglesia
La interpretación de la Escritura que se opone a la doctrina de la Iglesia es falsa

Pío X

Los que traspasan los límites puestos por los Padres y la Iglesia en la interpretación de la Sagrada Escritura caen en gravísimos errores
Condenación contra la idea de que los Evangelistas contaron cosas falsas teniendo en vista el bien de sus lectores
Pena de excomunión latae sententiae a quien defienda cualquiera de las proposiciones condenadas por el Decreto Lamentabili sane exitu

Pontificia Comisión Bíblica

Los que enseñan al pueblo no pueden proponer novedades vanas, ni mezclar circunstancias ficticias poco consonantes con la verdad

León XIII

Pregoneros de novedades se arriman a las cisternas agrietadas
Los que no creen en los milagros narrados en la Escritura son impíos e insolentes

III – La enseñanza de la Iglesia sobre los milagros de la multiplicación de los panes

Sagradas Escrituras

Saciada la muchedumbre, se recogieron doce cestos llenos de los fragmentos sobrantes
Compadecido de la muchedumbre, Jesús multiplica los panes por segunda vez
Ante el milagro de la multiplicación de los panes, la gente quiso proclamar rey a Jesús

Santo Tomás de Aquino

Ante el milagro de la multiplicación de los panes, la gente quiso proclamar rey a Jesús

San Agustín

El que multiplicó los panes es el mismo que continuamente multiplica los frutos de las semillas

San Ambrosio

Multiplicando los panes Jesús manifestó su poder sobre la naturaleza material

San Juan Crisóstomo

Los pedazos que sobraron, prueba del milagro para los que no estaban presentes
Jesús quiso que sobraran panes para demonstrar que la autenticidad del milagro

Juan XXIII

Cristo manifestó su poder providente al alimentar las muchedumbres con el pan

Juan Pablo II

Prodigio que prenuncia la multiplicación del Pan eucarístico
Print Friendly, PDF & Email