116 – Me surge pensar en la tentación de relacionar el anuncio del Evangelio con bastonazos inquisidores. No, el Evangelio se anuncia con dulzura

“Quien no usa la vara odia a su hijo, quien lo ama lo corrige a tiempo” (Prov 13, 24).

A nadie se le oculta el amor natural de los padres por sus hijos y como están dispuestos a sacrificar la vida por su bien. Por causa de este mismo amor nace la preocupación cuando los pequeños amagan tomar el mal camino… Y como no, la necesidad de enseñarles, reprenderlos y amonestarlos, recurriendo cuando es necesario a un arma más severa: el castigo. Quien es educado así, cuando crece demuestra ser una persona de carácter y virtud que da muchos frutos en sus buenas obras. Por lo tanto es falsa la ternura que omite la verdad con la ilusión de suprimir una supuesta angustia causada por la severidad, pues el que así obra entrega los hijos a sus pasiones y éstos, desconociendo el camino verdadero, se precipitan en el infierno.

La Iglesia que es nuestra Santa Madre asume como deber esencial manifestar la verdad, utilizando también su autoridad al anunciar el Evangelio. Para eso, nunca ha puesto de lado medios eficaces de salvación como son la severidad, la reprensión o hasta la punición cuando se hacen necesarios, siguiendo el ejemplo del Divino Maestro que no dudó en expulsar látigo en ristre a los mercaderes del templo o amenazar con severidad a los fariseos.

Finalmente, sólo nos sobra una duda: ¿La Iglesia hace realmente el bien cuando evangeliza exclusivamente con dulzura, con fraternidad, con amor? O más bien, ¿qué mal hace la Iglesia cuando no predica la verdad a favor de la dulzura, de la fraternidad, del amor?

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – La evangelización debe fundarse ante todo en el anuncio de la verdad
II – ¿Se debe omitir la verdad en nombre de la caridad?
III – El temor, la severidad y las amenazas son medios de salvación

 

I – La evangelización debe fundarse ante todo en el anuncio de la verdad

Sagradas Escrituras

Vendrá el tiempo en que los hombres se rodearán de maestros a la medida de sus deseos

Pío XII

La Iglesia no puede abstenerse de amonestar para el cumplimiento de concretas obligaciones morales
De la observancia de la Iglesia depende la estabilidad de todo orden
El principal deber del Vicario de Cristo es dar testimonio de la verdad

Juan XXIII

Ocultar la verdad es una conjuración diabólica
¡Qué fuerte y terrible es el mandamiento de no decir nada falso contra el prójimo!

León XIII

El que calla ante los que oprimen a la verdad injuria a Dios y favorece a los malos
Cristo constituyó el Magisterio de la Iglesia para conservar a los hombres en la verdad

Juan Pablo II

El cristianismo no es una ciencia del vivir bien y la misión es un problema de fe

Santo Tomás de Aquino

Quien predica la verdad siempre es importuno para los malos

Juan Pablo II

El principal deber de los Pastores es el de ser maestros de la verdad
Es necesario que los fieles encuentren en los pastores la luz de la fe y de la enseñanza

Catecismo Romano

La predicación de la verdad nunca fue tan necesaria cuanto en el mundo actual

Pío XI

La decadencia del mundo es consecuencia del rechazo a la verdad difundida por la Iglesia

Código de Derecho Canónico

La Iglesia tiene el deber de proclamar los principios morales

II – ¿Se debe omitir la verdad en nombre de la caridad?

Pío XI

Un amor que renuncia a defender la verdad es traición a Dios

Benedicto XVI

Hay que anunciar la voluntad de Dios incluso cuándo es incómoda

Congregación para la Doctrina de la Fe

No se debe callar o comprometer la verdad en nombre de la caridad

Pío X

La verdad es única y no puede doblegarse a los tiempos
Hace daño a los hermanos quien se queda sólo en palabras complacientes
Tolerar el error no es caridad
Jesús no respetó las convicciones erróneas de los pecadores

San Ireneo de Lyon

Los Apóstoles no buscaron agradar a los hombres, sino manifestar la verdad

Juan XXIII

“Veritas Domini manet in aeternum”

Juan Pablo II

La verdad encierra la fuerza para atraer el corazón humano

III – El temor, la severidad y las amenazas son medios de salvación

Sagradas Escrituras

Hay que hablar de lo que es conforme a la sana doctrina, exhortar y reprender con toda autoridad

Benedicto XVI

La reprensión cristiana también es animada por el amor y la misericordia

Santo Tomás de Aquino

Los mal dispuestos han de ser conducidos por la fuerza y el miedo

Orígenes

El temor y la esperanza son medios para mejorar al género humano

San Juan de Ávila

Dios amenaza al pecador, cumple sus amenazas o las deshace si se arrepiente

San Juan Crisóstomo

Imitemos a Jesús amonestando y amenazando
Pongamos todo nuestro empeño en el cuidado fructuoso de las cosas espirituales

Sagradas Escrituras

El pueblo de Dios perece por falta de conocimiento

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2a90e8127c447a0963c0865c227d5bad_XL¿La Iglesia pasó dos mil años sin saber hacer las cosas?

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