99 – Los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes con el Corán, con la fe que recibieron de sus padres. Dios es un solo: el mismo

Algunas de las páginas más hermosas de la Historia de la Iglesia son, sin duda, las que fueron escritas con la sangre de los mártires que, despreciando su propia vida por amor a Jesucristo, encontraron en las manos de los verdugos a la vez la muerte corporal y la gloria incorruptible de inmolarse por Aquel que les había rescatado en lo alto de la Cruz. Niños indefensos, heroicas vírgenes, varones robustos, venerables ancianos, en todas las épocas y en los más variados lugares, acudieron a su cita para dar este testimonio arrebatador y majestoso de la fuerza del Evangelio.

Una de estas páginas memorables fue escrita en tierras andaluzas, cerca del año 850, cuando la península Ibérica sufría bajo el jugo del Creciente. Nacido en Córdoba de padres cristianos, el presbítero Perfecto fue interrogado por dos musulmanes sobre su opinión acerca de Mahoma y de Cristo. El valiente sacerdote proclamó con claridad su fe en Jesús, Hijo de Dios, pero prefirió callarse acerca de Mahoma. Frente a la insistencia de sus interlocutores y bajo promesa de impunidad, dijo por fin lo que pensaba acerca del profeta de Alá… pero que ellos habrían preferido no escuchar… Bastó poco tiempo para que Perfecto fuera denunciado, arrestado y, después de dos meses de torturas, condenado a ser decapitado.

La fecha elegida para la ejecución fue la solemne fiesta musulmana que seguía al Ramadán. Perfecto llegó a las márgenes del Guadalquivir escoltado por sus verdugos y se sirvió del tablado del suplicio como púlpito para una última predicación sobre Jesucristo y la verdad acerca de Mahoma y del Corán. La historia siguió su curso y San Perfecto alcanzó la palma del martirio. Pero imaginemos que en el momento en que el verdugo fuera a descargar el golpe criminal, un grito en la multitud detuviera por instantes la cimitarra asesina, y alguien se acercara y le dijera: “Perfecto, piensa bien. ¿Por qué vas a morir? Di que adoras a Alá y aceptas a su profeta, y todo está resuelto. ¿Católicos y musulmanes no adoran a un Dios único, creador de todas las cosas y remunerador? ¿No es el mismo?”.

¿Qué pensaría nuestro mártir al oír estas palabras? ¿El Dios santo, justo y misericordioso que sus padres le habían enseñado a amar y cuyos hechos maravillosos conociera en la Historia sagrada era el mismo en nombre de quien era ahora asesinado? ¿Habrían sido en balde todos los padecimientos sufridos por su fidelidad al Dios verdadero? ¿Estaría muriendo por una cuestión de nombres? ¿Es verdad que los católicos y los musulmanes adoran al mismo Dios?

La respuesta a estas inquietudes no se harían esperar para San Perfecto: cerrando sus ojos para este valle de lágrimas y abriéndolos para la eternidad, todo quedaría claro al mirar a su glorioso Redentor que le esperaba con una recompensa eterna por su intrépido testimonio. A nosotros, será el mismo Jesús quien nos responderá por la voz del Magisterio, los Padres y Doctores de su Iglesia.

Francisco

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Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutoresPara ayudar a entender el tema: Anexo doctrinal sintético sobre el problema del mal y Dios/Alá

I – Negar que Dios es Trinidad es negar al verdadero Dios

 a) En su infinita bondad el único Dios verdadero se reveló a los hombres como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo
b) Después de esta revelación negar la Trinidad es una afronta a la sabiduría y bondad divina, es llamar a Dios de mentiroso
c) Hablar de monoteísmo sin la Trinidad es crear un otro “dios”
d) Del hecho que “Alá” se traduzca como “el Dios” no significa que se trate del Dios verdadero. Sería como afirmar que “Baal” es el “Adonai”, pues ambos se traducen por “Señor”

II – Negar a Jesús es negar al Padre

a) Negar que Jesucristo es el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es negar al Padre
b) Es, por tanto, negar el Dios de Abraham, Isaac y Jacob

III – Hay diferencias abismales entre el Dios verdadero y Alá: Dios no es irracional ni inmoral

a) Dios no puede actuar en contra de su naturaleza sumamente buena; no puede, por tanto, querer el mal ni hacer lo que contraría la razón
b) Alá, al contrario, es considerado tan “trascendente” que su voluntad no está vinculada a nada, incluso la razonabilidad. Así, puede mandar hacer el mal, actuar contra la razón y hasta contradecirse, pues no está obligado a su propia palabra. De esta forma, el Islam admite el voluntarismo extremo, lo que incluye también el fatalismo
c) El Dios verdadero “no puede negarse a sí mismo”, pues es fiel; su voluntad es inmutable
d) Otra diferencia que emana de la anterior: el concepto del Dios verdadero sobre la moral. El matrimonio musulmán y el cielo que Alá promete son contrarios a las enseñanzas de la Iglesia

I – Negar que Dios es Trinidad es negar al verdadero Dios

a) En su infinita bondad el único Dios verdadero se reveló a los hombres como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Pablo VI

Dios se revela Padre, Hijo y Espíritu Santo

IV Concilio de Letrán (XII Ecuménico)

Revelación iniciada en el Antiguo Testamento y que alcanzó su cumbre en Jesucristo

Catecismo Romano

La Trinidad nos fue revelada con toda claridad por Jesucristo

Santo Tomás de Aquino

Dios es tres personas

Catecismo de la Iglesia Católica

La Santísima Trinidad es el misterio de Dios en sí mismo

Sínodo de Roma

Creer en la Trinidad es la salvación de los cristianos

b) Después de esta revelación negar la Trinidad es una afronta a la sabiduría y bondad divina, es llamar a Dios de mentiroso

Catecismo de la Iglesia Católica

Dios no puede mentir…

Pío IX

… tampoco puede engañarse ni engañarnos

Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

La respuesta a Dios que se revela sólo puede ser la fe

Catecismo Romano

Es necedad no asentir a las palabras de Dios

II Concilio de Constantinopla (V Ecuménico)

Condena a los que no confiesan al Dios Uno y Trino

c) Hablar de monoteísmo sin la Trinidad es crear un otro “dios”

Catecismo de la Iglesia Católica

No hay otro Dios que no sea Padre, Hijo y Espíritu Santo

San Agustín de Hipona

El único Dios verdadero es Trinidad

Concilio de Florencia (XVII Ecuménico)

Hay un sólo Dios verdadero: el Dios Uno y Trino

I Sínodo de Toledo

No hay Dios fuera de la Trinidad

d) Del hecho que “Alá” se traduzca como “el Dios” no significa que se trate del Dios verdadero. Sería como afirmar que “Baal” es el “Adonai”, pues ambos se traducen por “Señor”

Pío XI

Cuidad de no emplear el nombre de Dios como una etiqueta vacía de sentido: Dios es Uno y Trino

San Juan Damasceno

Mahoma no admite la Trinidad

Santo Tomás de Aquino

Los musulmanes escarnecen la Trinidad y juzgan insensatez confesar que hay tres personas en Dios

San Juan Damasceno

La superstición de los ismaelitas es una herejía precursora del Anticristo

Pío XI

Adulteran la verdadera fe los que afirman que todas las religiones nos llevan a Dios

Pío X

Juzgar que todas las experiencias religiosas son verdaderas es tener por verdaderas todas las religiones

Santo Tomás de Aquino

La verdadera adoración requiere la verdad de la fe
No se puede tener un conocimiento falso de Dios; quien niega que Dios es Uno y Trino no conoce a Dios ni le adora

Congregación para la Doctrina de la Fe

La fe en Dios Uno y Trino no se identifica con la creencia en Alá

II – Negar a Jesús es negar al Padre

a) Negar que Jesucristo es el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es negar al Padre

Sagradas Escrituras

Sólo se va al Padre por el Hijo
Quien niega al Hijo no posee al Padre
No honra al Padre el que no honra al Hijo
Quien odia al Hijo odia al Padre
Nadie conoce al Padre si el Hijo no se lo revela

Catecismo de la Iglesia Católica

El Hijo es la plenitud de la revelación del Padre

San Juan de la Cruz

Buscar otras revelaciones es un agravio a Dios

San Cirilo de Jerusalén

El Padre no admite el culto de quien no adora al Hijo y se indigna cuando es privado de su honor

b) Es, por tanto, negar el Dios de Abraham, Isaac y Jacob

Santo Tomás de Aquino

No basta creer que hay un sólo Dios; es necesario creer que Dios es Padre y que Jesucristo es Hijo de Dios

Sagradas Escrituras

Está en el Dios verdadero quien está en su Hijo Jesucristo

Benedicto XVI

Creer en Dios y en Jesucristo es un único acto de fe
Creer en Dios significa acoger a Jesucristo

Catecismo de la Iglesia Católica

Quien cree en Dios debe creer en su Hijo

Juan Pablo II

Los hombres no pueden entrar en comunión con Dios sino por medio de Cristo

San Agustín de Hipona

La fe de los santos patriarcas es la que predica al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo

Sagradas Escrituras

Sólo los que creen en Cristo son descendencia de Abrahán y sus herederos

San Juan Damasceno

Mahoma niega que Jesucristo sea el Hijo de Dios
Para Mahoma la divinidad de Cristo es una mentira de hombres pecadores

Santo Tomás de Aquino

Los musulmanes no comprenden la filiación divina porque son hombres carnales

San Juan Damasceno

Los musulmanes son “mutiladores” de Dios

III – Hay diferencias abismales entre el Dios verdadero y Alá: Dios no es irracional ni inmoral

a) Dios no puede actuar en contra de su naturaleza sumamente buena; no puede, por tanto, querer el mal ni hacer lo que contraría la razón

Santo Tomás de Aquino

Dios es el sumo bien…
…y actúa en conformidad con su naturaleza
Dios no es voluntarista. La bondad divina es la causa de su querer
Por lo tanto, Dios no puede querer el mal
Ni lo que contraría la razón

Benedicto XVI

Actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios

San Agustín de Hipona

La omnipotencia de Dios no significa que pueda hacer falso lo verdadero ni verdadero lo falso

Santo Tomás de Aquino

Dios no puede mandar el pecado
Es propio de la Providencia respetar el orden natural

Juan Pablo II

Es la Trinidad quien garantiza el orden inteligible y racional de todas las cosas

b) Alá, al contrario, es considerado tan “trascendente” que su voluntad no está vinculada a nada, incluso la razonabilidad. Así, puede mandar hacer el mal, actuar contra la razón y hasta contradecirse, pues no está obligado a su propia palabra. De esta forma, el Islam admite el voluntarismo extremo, lo que incluye también el fatalismo

Benedicto XVI

La voluntad de Alá no está vinculada a la racionabilidad
Este voluntarismo extremo lleva a un Dios-Arbitrio, desvinculado del bien y la verdad
Alá puede contradecirse, como lo hace acerca de la yihad
Alá no está obligado a decir la verdad y puede mandar el pecado, incluso la idolatría…

San Juan Damasceno

…o mandar cometer adulterio

Santo Tomás de Aquino

Frente a la voluntad incontenible de Alá, ¿qué le resta al hombre? El fatalismo

Benedicto XVI

A la vista de las múltiples deformaciones de la imagen de Dios, es importante decir con claridad en qué Dios creemos

c) El Dios verdadero “no puede negarse a sí mismo”, pues es fiel; su voluntad es inmutable

Benedicto XVI

El Dios verdadero es el que actúa en armonía con la razón

Santo Tomás de Aquino

Dios no es caprichoso; su voluntad es inmutable

Sagradas Escrituras

Dios no puede negarse a sí mismo
Dios es fiel

d) Otra diferencia que emana de la anterior: el concepto del Dios verdadero sobre la moral. El matrimonio musulmán y el cielo que Alá promete son contrarios a las enseñanzas de la Iglesia

San Juan Damasceno

Mahoma prescribe la poligamia y el divorcio

Sagradas Escrituras

El Dios verdadero estableció el matrimonio monogámico y indisoluble

Santo Tomás de Aquino

La felicidad humana no está en los deleites carnales que los seguidores de Mahoma buscan como recompensa eterna

Sagradas Escrituras

En el cielo, hombres y mujeres serán como ángeles
Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino santa
Los impuros no entrarán en el Reino de Dios

IV – Para ayudar a entender el tema: Anexo doctrinal sintético sobre el problema del mal y Dios/Alá
    a) Si la voluntad de Alá no está vinculada a nada, ni a la verdad o el bien, puede querer el mal per se, pues el criterio de bien o mal es su voluntad suprema. El Dios verdadero, en cambio, permite el mal, pero no lo desea. Por lo tanto, per accidens puede permitir algo malo para per se sacar algo de mejor
b) Sobre una posible objeción: el uso de la violencia en la Antiguo Testamento
V – Algunos trechos del Corán, que muestran con evidencia todo lo expuesto

IV – Anexo doctrinal sintético sobre el problema del mal y Dios/Alá

a) Si la voluntad de Alá no está vinculada a nada, ni a la verdad o el bien, puede querer el mal per se, pues el criterio de bien o mal es su voluntad suprema. El Dios verdadero, en cambio, permite el mal, pero no lo desea. Por lo tanto, per accidens puede permitir algo malo para per se sacar algo de mejor

Catecismo de la Iglesia Católica

Dios nunca es causa del mal moral, pero lo permite

San Agustín de Hipona

Dios sólo permite el mal para de él sacar un bien mayor

Santo Tomás de Aquino

El bien que Dios saca del mal siempre es mayor que el bien privado por el mal

Catecismo de la Iglesia Católica

Del mayor mal jamás cometido, Dios sacó el mayor de los bienes

b) Sobre una posible objeción: el uso de la violencia en la Antiguo Testamento

Por todo lo expuesto, resulta evidente que ciertos actos de Dios en el Antiguo Testamento, como la guerra de exterminio o el castigo de ciudades enteras, que en un primer momento pueden causar perplejidad, deben ser comprendidos con el propósito de un bien mayor. Por ejemplo, la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra tenía en vista preservar la humanidad de un mal que ya no tenía remedio: no había ni siquiera diez justos en la ciudad… Diferente fue la actitud del Señor con Nínive, que hizo penitencia después de la predicación del profeta Jonás. Dios siempre prefiere la misericordia a la justicia, y sólo se vale de ésta cuando aquella ya no resulta eficaz. En síntesis, Dios actúa como un cirujano que amputa el brazo gangrenado para salvar al cuerpo. O sea, en perfecta conformidad con lo que dice el dulce y misericordioso Jesús: “Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. […] Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala” (Mt 5, 29-30).

Y por eso se ve que no hay ninguna contradicción entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, pues Dios, autor de ambos, es razonable y no puede contradecirse. Y de ahí también la necesidad de una autoridad infalible, la Iglesia, que interprete la Escritura como un todo.

En el caso del Islam, con su dios tan “trascedente” que no se vincula ni al bien ni a la verdad o a la razonabilidad, y que no posee una autoridad interpretativa, no es necesario buscar la coherencia al interpretar el Corán. Y nunca han faltado en la Historia fanáticos que defienden los peores crímenes basados en una frase del Corán…


Santo Tomás de Aquino

Para salvar al cuerpo es preciso amputar el miembro gangrenado
Dios odia los malos y los castiga por amor al bien y la justicia

San Agustín de Hipona

El castigo de los malos es una obra buena de Dios

Sagradas Escrituras

Pueblos exterminados por empedernirse en el mal. Aun con ellos Dios usó misericordia

Benedicto XVI

Sodoma y Gomorra fueron destruidas porque en ellas ya no había la posibilidad de trasformar el mal en bien

V – Algunos trechos del Corán, que muestran con evidencia todo lo expuesto

a) Sobre la Trinidad y la filiación divina de Jesucristo

Los que creen en la Trinidad son infieles
No hay Trinidad y es inadmisible que Dios tenga un hijo
Es blasfemo decir que Dios tiene un Hijo
Son condenados al infierno los que profesan la divinidad de Jesús
Jesucristo no predicó su propia divinidad sino la de Alá, su Señor
Jesús es puro hombre como Adán...
...un profeta como los demás...
...igual a otros que le precedieron

b) Otros trechos del Corán. Según lo expuesto, cada frase manifiesta la voluntad imperiosa de Alá

Alá no es interrogado por lo que hace
Tiene poder sobre todas las cosas
A quien Alá desvía, no encuentra salvación
Matad los incrédulos dondequiera que se encuentren
Combatid hasta el triunfo de Alá
Los que no crean en Alá serán arrojados al fuego
El castigo es la muerte, la crucifixión, la amputación de miembros y el destierro
Golpead los cuellos y cortad los dedos a los incrédulos
Los que lucharon por la causa de Alá les serán perdonados sus pecados
Matad. Alá es misericordioso...
Combatid y sed severos con los incrédulos
Alá introducirá en el Paraíso los que combatan a los incrédulos

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