53 – Los males más graves que afligen al mundo son la desocupación de los jóvenes, la soledad de los ancianos, pobreza, corrupción…

San Pío X alertaba contra los pastores dedicados “a hacer el bien, sobre todo en los problemas del pueblo” pero que se preocupan “mucho del alimento y del cuidado del cuerpo, y silencian la salvación del alma y las gravísimas obligaciones de la fe cristiana”. Esta advertencia, realizada en una época en que la sociedad era incomparablemente más cristiana que en nuestros días, nos hace recordar las palabras del Divino Maestro: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Dt 8, 3). ¿Qué pensar delante del agravamiento de esa situación en nuestros días? Surge la pregunta de si las palabras del Pontífice deberían pesar más en otro camino o si, más bien, convendría que insistieran con más fuerza en el mismo sentido. En un mundo donde valores familiares tienden a desaparecer, donde el amor a Dios es puesto en un plano secundario, cuando no enteramente de lado, y donde los preceptos divinos son tomados con indiferencia general y obedecidos tan sólo por una minoría, ¿cuál debe ser la preocupación más urgente de la Iglesia? A primera vista, debe ser la formación catequética intachable, la transmisión de su santa doctrina a sus hijos desorientados y perdidos en un mundo materialista y ateo… ¿O quizá sea el foco de atención deba ponerse en el desempleo, la soledad de los ancianos, pobreza y corrupción? ¿Acaso estos males no son fruto de una sociedad sin fe y sin Dios? ¿Tenemos que ir a la raíz de los males, o calmar apenas los síntomas? La Santa Iglesia tiene respuestas.

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
 

I- Los grandes males de nuestra época son espirituales
II– La falta de instrucción religiosa y sus consecuencias en la crisis de la sociedad

I- Los grandes males de nuestra época son espirituales

Pío X

La ignorancia de las cosas divinas es causa de la debilidad de las almas
La separación de Dios es un íntimo y gravísimo mal que aflige nuestra sociedad

Pío XI

Lamentable menosprecio hacia la conducta de vida cristiana
Si miramos las cosas con ojos cristianos, nada puede ser comparado con la ruina de las almas

Los que desprecian la suprema autoridad de Dios destruyen los fundamentos de la sociedad

Concilio Vaticano II

Un grave error: la separación entre la fe y la vida

Pío XII

El pecado más grande de nuestro tiempo
El mayor delito de los días actuales es el odio implacable y declarado contra Dios y contra la Iglesia

León XIII

Los males vienen del desprecio a la Iglesia y su autoridad

Gregorio XVI

El indiferentismo ha producido muchos de los males que afligen a la Iglesia

Juan Pablo II

Muchos pueblos experimentan hoy la amarga realidad de la falta de valores
Preguntémonos cuáles son nuestras responsabilidades ante los males actuales
Los males de hoy: la indiferencia religiosa, la pérdida del sentido trascendente de la existencia humana, pérdida del respeto a la vida y a la familia, crisis de obediencia al Magisterio de la Iglesia

Concilio Vaticano II

Los problemas actuales más urgentes se solucionan a la luz de los principios del Evangelio

Pío XI

Presenciamos una guerra contra la Iglesia con daños gravísimos para las almas

 Card. Joseph Ratzinger

La dictadura del relativismo: el mal de nuestro tiempo

II– La falta de instrucción religiosa y sus consecuencias en la crisis de la sociedad

Juan Pablo II

La catequesis y la acogida fiel del Magisterio ayudan a restablecer el sentido del pecado
Responsabilidad de la Iglesia en la formación de los valores ético-religiosos

La educación moral es una exigencia prioritaria
Anunciar Jesucristo es misión más necesaria y esperada que nunca

Benedicto XVI

Una solución adecuada a los problemas reclama la proclamación de la verdad

La crisis actual obliga la Iglesia a encontrar nuevos medios para anunciar el camino de salvación
Los jóvenes desorientados necesitan el anuncio de la fe

Ante el olvido de las raíces espirituales más profundas abrámonos a la acción del Espíritu Santo

Congregación para la Doctrina de la Fe

Ante los problemas no se puede dejar lo esencial: la predicación de la Palabra

Pío XI

Las condiciones actuales hacen más necesario el apostolado catequético

Pío XII

Empeñémonos con todo esfuerzo para hacer que vuelvan a Cristo los hermanos desviados del recto camino

Descubre otra innovación:  

Papa_SpadaroDios está presente en la vida del pecador?

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