127 – Los escritos sagrados del Islam conservan parte de las enseñanzas cristianas; Jesucristo y María son objeto de profunda veneración

De momento… Sí, de momento, los musulmanes esparcidos por el mundo están como mansos corderos, sin duda muchos de ellos riéndose de los occidentales en su busca por la paz en unión con ellos mismos. No decimos esto mirando a las estrellas, sino con los pies en el suelo, al leer algunas de las exhortaciones del Corán. Todos sabemos que este es el libro sagrado del Islam, la palabra literal y eterna de Alá a su profeta Mahoma, a quién todos los musulmanes deben fidelidad absoluta.

La explosión migratoria que asistimos principalmente en el pasado año 2015 nos hace recordar la historia del cerco de Troya por los griegos. Estos, después de diez largos años de asedio a la ciudad no la lograban conquistar. Utilizándose de la simbólica figura de un caballo —uno de los símbolos de Atenea, la diosa de la guerra, y por la leyenda también una figura sagrada para los troyanos—, los griegos construyeron uno de grandes dimensiones, se escondieron dentro con sus mejores guerreros mientras el resto de los griegos escenificaron la vuelta a su patria. Viendo el caballo, los troyanos no sabían que hacer de ello, hasta que decidieron ponerlo dentro de las murallas con la finalidad de alabar a la diosa Atenea. Por la noche, cuando toda la ciudad dormía, los soldados salieron del interior del caballo, iniciaron la destrucción de la ciudad y abrieron las puertas al resto del ejército, que no había regresado a Grecia, sino que se había quedado en la cercana isla de Tenedos a espera del momento favorable para la invasión. Así cayó Troya en manos griegas.

No tenemos caballos para dejar entrar, pero una falsa interpretación del amor y de la misericordia. ¿No nos servirán como el famoso caballo para Troya? Recordemos que no hay musulmanes moderados ni fanáticos, como pretenden algunos, sólo hay musulmanes fieles a las enseñanzas de Alá, que les exhorta, por ejemplo, a no flaquear ante los enemigos “proponiendo vosotros la paz, siendo que sois superiores a ellos” (Sura 47: 35). Sí, lejos de predicar el amor universal, el Corán incesantemente predica la superioridad de los musulmanes sobre todos los otros pueblos y religiones, a quiénes deben dispensar un trato duro y sin piedad, pues esta es la misma actitud de Alá hacia los que desprecian sus amonestaciones.

Por otro lado, recordemos también las palabras de Jesús a la amada ciudad de Jerusalén: “Al acercarse y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía: ‘¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos. Pues vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco de todos lados, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejaran piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tempo de tu visita’” (Lc 19, 41-44).

Francisco

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Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoI – Las Sagradas Escrituras, único libro Sagrado – su veracidad, validez e inspiración divinaII – El Corán ¿enseñanzas sagradas compartidas por los cristianos?III – Las referencias a Jesús y María en el CoránIV - Sobre la “profunda veneración” tributada a Jesús y a María por los musulmanes

I – Las Sagradas Escrituras, único libro Sagrado – su veracidad, validez e inspiración divina
II – El Corán ¿enseñanzas sagradas compartidas por los cristianos?
III – Las referencias a Jesús y María en el Corán
IV – Sobre la “profunda veneración” tributada a Jesús y a María por los musulmanes

I – Las Sagradas Escrituras, único libro Sagrado – su veracidad, validez e inspiración divina

Sagradas Escrituras

La Biblia es de inspiración divina

Toda Escritura es inspirada por Dios es también útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena. (2 Tim 3, 16-17)

Lo que está en las Sagradas Escrituras no viene de ninguna voluntad humana

Ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia, pues nunca fue proferida profecía alguna por voluntad humana, sino que, movidos por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios. (2 Pe 1, 20-21)

San Agustín de Hipona

Las Escrituras son como cartas venidas del cielo

De aquella ciudad, a la que nosotros peregrinamos exiliados, nos han llegado unas cartas: son las santas Escrituras, que nos exhortan a vivir bien. (San Agustín de Hipona. Comentarios a los Salmos, 90, II)

Lo que está escrito es todo lo que Dios quiere que conozcamos

Por tanto, el que envió por delante a los profetas antes de su descenso, es el mismo que después de su ascensión envió también a los Apóstoles. Mediante el hombre que asumió es cabeza de todos sus discípulos, que son como los miembros de su cuerpo. Y así como ellos escribieron lo que él mostró y dijo, nunca pudo decirse que él no haya escrito nada, porque sus miembros hicieron lo que conocieron al dictado de la cabeza. Lo que él quiso que nosotros leyéramos sobre sus hechos y dichos se lo mandó escribir a ellos como a sus manos. (San Agustín de Hipona. Concordancia de los Evangelistas, 1, 35, 54)

No obstante, algunos impostores hacen maliciosas calumnias contra las Escrituras

Oíale, si, predicar al pueblo todos los domingos y explicar rectamente el Evangelio, con lo cual más y más me confirmaba en el juicio que ya tenía hecho de que muy bien podían desatarse los nudos de maliciosas calumnias que aquellos impostores maniqueos hacían contra los Libros Sagrados. (San Agustín de Hipona. Las confesiones, L. VI, c. III)

III Concilio de Cartago (397)

Fuera las Escrituras canónicas nada puede llamarse “Escrituras divinas”

[Se estableció]… que en la Iglesia, fuera de las Escrituras canónicas, nada sea bajo el nombre de Escrituras divinas”. (Denzinger-Hurnerman (Denzinger-Hünermann 186. Concilio de Cartago. Canon 36 (47) sobre las Sagradas Escrituras, 397)

Catecismo de la Iglesia Católica

La Iglesia no es una religión del libro, sino de la Palabra encarnada, Jesucristo

Sin embargo, la fe cristiana no es una “religión del Libro”. El cristianismo es la religión de la “Palabra” de Dios, “no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo” (San Bernardo de Claraval, Homilia super missus est, 4,11: PL 183, 86B). Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas (cf. Lc 24, 45). (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 108)

Concilio de Trento (XIX Ecuménico)

Pena de excomunión a los que no reconocen las Escrituras como libro sagrado

Si alguno, pues, no reconociere por sagrados y canónicos estos libros, enteros, con todas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la Iglesia Católica, y se hallan en la antigua versión latina llamada Vulgata; y despreciare a sabiendas y con ánimo deliberado las mencionadas tradiciones, sea excomulgado. Queden, pues, todos entendidos del orden y método con que después de haber establecido la confesión de fe, ha de proceder el Sagrado Concilio, y de que testimonios y auxilios se ha de servir principalmente para comprobar los dogmas y restablecer las costumbres en la Iglesia. (Denzinger-Hünermann 1504. Concilio de Trento, Sesión IV, Decreto sobre las Escrituras canónicas, 8 de abril de 1546)

Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

Los libros sagrados han llegado hasta nosotros desde los Apóstoles…

Ahora bien, esta revelación sobrenatural, según la fe de la Iglesia universal declarada por el santo Concilio de Trento, se contiene en los libros escritos y las tradiciones no escritas que, transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros desde los Apóstoles, quienes las recibieron o bien de labios del mismo Cristo, o bien por inspiración del Espíritu Santo. Estos libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, íntegros con todas sus partes, tal como se enumeran en el decreto del mismo Concilio, y se contienen en la antigua edición Vulgata latina han de ser recibidos como sagrados y canónicos. Ahora bien, la Iglesia los tiene por sagrados y canónicos, no porque compuestos por sola industria humana, hayan sido luego aprobados por ella; ni solamente porque contengan la revelación sin error; sino porque escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por autor, y como tales han sido entregados a la misma Iglesia. (Denzinger-Hünermann 3006. Concilio Vaticano I, III Sesión, Constitución dogmática Dei Filius, cap. 2, 24 de abril de 1870)

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

… y fueron confiados únicamente a la Iglesia Católica

Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo, la santa Madre Iglesia, según la fe apostólica, tiene por santos y canónicos los libros enteros del Antiguo y Nuevo Testamento con todas sus partes, porque, escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales se le han entregado a la misma Iglesia. Pero en la redacción de los libros sagrados, Dios eligió a hombres, que utilizó usando de sus propias facultades y medios, de forma que obrando Él en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que Él quería. (Concilio Vaticano II. Constitución dogmatica Dei Verbum, n. 11, 18 de noviembre de 1965)

Las Escrituras son el alma de la teología. No se puede reconocer partes sagradas en libros de otras confesiones

La Sagrada Teología se apoya, como en cimientos perpetuos en la palabra escrita de Dios, al mismo tiempo que en la Sagrada Tradición, y con ella se robustece firmemente y se rejuvenece de continuo, investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de Cristo. Las Sagradas Escrituras contienen la palabra de Dios y, por ser inspiradas, son en verdad la palabra de Dios; por consiguiente, el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la Sagrada Teología. (Concilio Vaticano II. Constitución dogmatica Dei Verbum, n. 24, 18 de noviembre de 1965)

Libros que enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios nos quiso revelar

Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación. Así, pues, “toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y equipado para toda obra buena” (2 Tim 3,16-17). (Concilio Vaticano II. Constitución dogmatica Dei Verbum, n. 11, 18 de noviembre de 1965)

Orígenes

La venida de Cristo certifica la inspiración de las Escrituras

Habiendo establecido brevemente estos puntos, a saber, la deidad de Cristo y el cumplimiento de todo lo que ha sido profetizado sobre Él, pienso que esta posición también ha sido hecha buena, a saber, que las Escrituras mismas, que contienen estas predicciones, han sido inspiradas divinamente, las que habían profetizado su advenimiento, o el poder de su doctrina, o la sujeción de las naciones a su obediencia. A esta observación hay que añadir que la divinidad y la inspiración de las predicciones de los profetas y de la ley de Moisés han sido claramente reveladas y confirmadas, sobre todo desde el advenimiento de Cristo al mundo. Ya que antes del cumplimiento de los acontecimientos predichos, ellos no pudieron mostrarlo, aunque verdaderos e inspirados por Dios, porque como tales aún no se habían cumplido. Pero la venida de Cristo fue una declaración de que sus afirmaciones eran verdaderas e inspiradas de forma divina, aunque eran ciertamente dudosas antes de que se cumpliera lo que se había predicho. (Orígenes. De principis, 4106)

El estilo de los escritos de la Biblia atestigua su inspiración divina

Si alguien, además, estudia las palabras de los profetas con todo el celo y la reverencia que se merecen, es seguro que en el examen cuidadoso y atento de los escritos proféticos sentirá al leerlos un aliento divino y este sentimiento le persuadirá de que lo que creemos ser las palabras de Dios no son escritos de hombre, y por sus propias emociones sentirá que estos libros no han sido compuestos por la habilidad humana, ni por la elocuencia mortal, sino que, por así decirlo, su estilo es divino. El esplendor de la venida de Cristo, por lo tanto, iluminando la ley de Moisés por la luz de la verdad, ha quitado el velo que estaba colocado sobre la letra (de la ley), y desvela para todo el que cree en Él las bendiciones que se habían ocultado por el manto de la palabra. (Orígenes. De principis, 4106)

Benedicto XV

Dios ha inspirado directamente cada uno de los libros sagrados

Y si preguntamos que de qué manera ha de entenderse este influjo y acción de Dios como causa principal en el hagiógrafo, se ve que no hay diferencia entre las palabras de Jerónimo y la común doctrina católica sobre la inspiración, ya que él sostiene que Dios, con su gracia, aporta a la mente del escritor luz para proponer a los hombres la verdad en nombre de Dios; mueve, además, su voluntad y le impele a escribir; finalmente, le asiste de manera especial y continua hasta que acaba el libro. De aquí principalmente deduce el santo la suma importancia y dignidad de las Escrituras, cuyo conocimiento compara a un tesoro precioso y a una rica margarita, y afirma encontrarse en ellas las riquezas de Cristo y la plata que adorna la casa de Dios”. (Benedicto XV. Encíclica Spiritus Paraclitus, 15 de septiembre de 1920)

San Juan Damasceno

Mahoma y el chiste del sagrado Corán

Hay muchas otras cosas extraordinarias y ridículas en ese libro que él presume de haber descendido a él desde Dios. Pero cuando preguntamos “¿y quién puede testificar que Dios te dio el libro? Y cuál de los profetas predijo que tal profeta advendría?” se quedan perdidos. Y nosotros remarcamos que Moisés recibió la Ley en el Monte Sinaí, con Dios apareciendo a la vista de todos en las nubes, y el fuego, y la oscuridad, y la tormenta. Y nosotros decimos que los profetas desde Moisés en adelante predijeron la venida de Cristo y cómo Cristo (encarnado hijo de Dios) tenía que venir y ser crucificado y morir y levantarse de nuevo, y cómo tenía que juzgar a los vivos y a los muertos. Entonces, cuando decimos “¿cómo es que este profeta vuestro no vino de la misma manera, con otros dando testimonio de él? ¿Y cómo es que Dios no presentó a este hombre en vuestra presencia con el libro al que os referís, aun cuando él le dio la Ley a Moisés, con la gente presenciándolo, y la montaña humeando, para que vosotros pudierais tener certeza?” Ellos responden que Dios hace como le place. “Eso —respondemos nosotros— ya lo sabemos pero nosotros os estamos preguntando cómo llegó el libro a vuestro profeta”. Entonces replican que el libro bajó a él mientras dormía. Entonces chistosamente les decimos que mientras él reciba su libro en sueños y de hecho no sienta la operación, el mismo adagio le sea aplicado (lo que quiere decir: me estás dando la vuelta al sueño). (San Juan Damasceno. Sobre las herejías, n. 101: PG 94, 766)

II – El Corán ¿enseñanzas sagradas compartidas por los cristianos?

Veamos ahora algunas de las “sagradas” exhortaciones del Corán ¿Las compartimos nosotros en la Biblia? Antes, recordemos que los incrédulos y los infieles son todos los que no siguen a Alá y a su profeta Mahoma, o sea, no profesan la religión de los musulmanes.

Corán – Sura 2: La vaca

Matadles dondequiera que los encontréis,

2: 90 – Y los incrédulos tendrán un castigo degradante

2: 191 – Y matadles dondequiera que los encontréis, y expulsadles de donde os hubieran expulsado. Y [sabed que] la sedición es más grave que el homicidio.

2: 193 – Combatidlos hasta que cese la sedición y triunfe la religión de Allah, pero si dejan de combatiros que no haya más enemistad, excepto con los agresores.

Corán – Sura 9: El arrepentimiento

¡Id a la guerra por la causa de Allah!

9: 12- Pero, si violan sus juramentos después de haber concluido una alianza y atacan vuestra religión, combatid contra los jefes de la incredulidad. No respetan ningún juramento. Quizás, así, desistan.

9: 14 ¡Combatid contra ellos! Allah le castigará a manos vuestras y les llenará de vergüenza, mientras que a vosotros os auxiliará contra ellos, curando así los pechos de gente creyente.

9:23 ¡Creyentes! No toméis como amigos a vuestros padres y a vuestros hermanos si prefieren la incredulidad a la fe. Quienes de vosotros les consideran amigos, ésos son los impíos.

9: 29 ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Allah ni en el último Día, ni prohíben lo que Allah y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!

9: 30 Los judíos dicen: “Uzayr es el hijo de Allah”. Y los cristianos dicen: “El Ungido es el hijo de Allah”. Eso es lo que dicen de palabra. Remedan lo que ya antes habían dicho los infieles. ¡Que Allah les maldiga! ¡Cómo pueden ser tan desviados!

9: 31 Han tomado a sus doctores y a sus monjes, así como al Ungido, hijo de María, como señores, en lugar de tomar a Allah cuando las órdenes que habían recibido no eran sino de servir a un Dios Uno. ¡No hay más dios que Él! ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le asocian!

9: 38 ¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: “¡Id a la guerra por la causa de Allah!” permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y ¿qué es el breve disfrute de la vida de acá comparado con la otra, sino bien poco…?

9:39 – Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. Allah es omnipotente.

9: 73 – ¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena. ¡Qué mal fin…!

9: 41- ¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! ¡Luchad por Allah con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais…

9: 52 Di: “Qué podéis esperar para nosotros sino una de las dos contingencias más bellas?” Nosotros, en cambio, esperamos que Allah os aflija con un castigo venido de Él o a manos nuestras. ¡Esperad, pues! Nosotros también esperamos con vosotros.

9: 55 – ¡No te maravilles de su hacienda ni de sus hijos! Allah sólo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles.

9:123 – ¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Qué os encuentren duros!

Corán – Sura 47: Muhammad

Matadles hasta que les sometáis

47:4 – Cuando os enfrentéis a los incrédulos, matadles hasta que les sometáis, y entonces apresadles. Luego, si queréis, liberadles o pedid su rescate. [Sabed que] esto es para que cese la guerra, y que si Allah hubiese querido, os habría concedido el triunfo sobre ellos sin enfrentamientos, pero quiso poneros a prueba con la guerra; y a quien caiga en la batalla por la causa de Allah, Él no dejará de recompensar ninguna de sus obras

47:12 – Ciertamente Allah introducirá a los creyentes que obran rectamente en jardines por donde corren los ríos. En cambio, los incrédulos gozarán [en esta vida] transitoriamente y comerán como lo hacen los rebaños, y [en la otra] tendrán el Infierno por morada.

47: 35 – No flaqueéis [ante vuestros enemigos] proponiendo vosotros la paz, siendo que sois superiores a ellos, y Allah es Quien os secunda; y Él no dejará de retribuiros por vuestras obras.

Corán – Sura 5: La Mesa Servida

¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos!

5:51-52 – ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Allah no guía al pueblo impío. Ves a los enfermos de corazón precipitarse a ellos, diciendo: “Tenemos miedo de un revés de fortuna”

5: 57 – ¡Oh, creyentes! No toméis por aliados a quienes recibieron el Libro antes que vosotros [judíos y cristianos] ni a los incrédulos.

Corán – Sura 25: El criterio

No obedezcas a los incrédulos y combátelos

25:52 Así pues, no obedezcas a los incrédulos y combátelos con él* en una lucha sin cuartel.

El Corán contiene citas o dichos de Mahoma recogidos después de su muerte y organizados sin la preocupación de exponerlos en un orden histórico. Por esto y por las razones expuestas en la entrada “Los cristianos y los musulmanes comparten la ‘misma fe’”, cualquiera de estas afirmaciones puede ser entendida aisladamente como la voluntad inexorable de Allah. Abu Nu'aim, uno de los eminentes sabios del Hadiz, muy considerado por los musulmanes, dijo haber oído directamente del Mensajero de Allah la exhortación siguiente: “Ninguno de vosotros creerá realmente hasta que sus inclinaciones y deseos no se adapten al Mensaje que yo he traído”. Ya vimos a que exhorta al Corán: al deseo de muerte a los infieles, al odio, a la superioridad de todos los musulmanes sobre los no musulmanes, y ¿qué decir de la moral?, pues aquí no recogimos citas sobre ese particular por razones de pudor.

III – Las referencias a Jesús y María en el Corán

No necesitamos entrar en demasiados detalles, sobre todo por ser esta una materia ofensiva al Hijo de Dios y de su Madre Inmaculada. Incluimos aquí apenas una pequeña cita de la obra "Sobre las herejías" de San Juan Damasceno, Padre de la Iglesia, uno de los más considerados en el tema, ya que conoció de cerca el islamismo por haber vivido en la ciudad de Damasco, perteneciente al califato. Si alguien desea comprobar la veracidad de sus palabras puede seguir los enlaces para el texto del Corán:

San Juan Damasceno

¿Veneración a Jesús y a María en el Islam?

Hasta los tiempos de Heraclio fueron grandes idólatras [los ismaelitas]. A partir de ese tiempo hasta el presente un falso profeta llamado Mahoma ha aparecido en medio de ellos. Este hombre, después de haber tropezado con el Antiguo y Nuevo Testamento, y de igual manera, al parecer después de haber conversado con un monje arriano, ha ideado su propia herejía. […] Él dice que hay un solo Dios, creador de todas las cosas, que ni ha sido engendrado ni ha engendrado [112:3]. Él dice que Cristo es la Palabra de Dios [3,45; 4:171] y de su Espíritu, pero una criatura [3:59] y un siervo [4:172; 19:30; 43:59], y que fue engendrado, sin semilla [3:47; 19:19-22; 21:91], de María[2:87,253; 3:45; 4:157; 61:6, etc], la hermana de Moisés y Aarón [19:28]. Porque, él dice, que la Palabra y Dios y el Espíritu entraron en María [4:171; 21:91; 66:12], y dio a luz a Jesús, que fue un profeta [3:39, 19:30; etc.] y siervo de Dios. Y dice que los judíos querían crucificarlo [3:54] por violación de la ley, y que se apoderaron de su sombra y la crucificaron [4:157]. Sin embargo, el mismo Cristo no fue crucificado, dice, ni tampoco murió [4:157], porque Dios por Su amor por Él, lo llevó consigo al Cielo [4:158]. Y dice esto, que cuando Cristo hubo ascendido al Cielo, Dios le preguntó: “Oh Jesús, ¿No has dicho ‘Yo soy el Hijo de Dios y Dios’?” Y Jesús, él dice, le respondió: “Ten misericordia de mí, Señor. Tú sabes que yo no he dicho esto y que no desdeño ser tu siervo. Pero los pecadores han escrito que hice esta declaración, y han mentido sobre mí y han caído en el error” [5:116; 19:88‑91; 39:4; 112:3, etc.]. Y Dios respondió según Mahoma: “Yo sé que tú no dijiste esas palabras”. (San Juan Damasceno. Sobre las herejías, n. 101: PG 94, 766)

Sorprende que sea considerado profundamente respetuoso por Francisco:
a- Negar su divinidad al Verbo de Dios;
b- Decir que el mismo lo niega;
c- Ponerlo como un siervo;
d- Negar su dolorosísima Pasión, padecida por amor a los hombres;
e- Negar su muerte redentora;
f- Decir que tiene un lugar ordinario en el cielo;
g- Negar que volverá para juzgar los vivos y los muertos;
h- Falsear la historia y la vida de su Madre, María, Reina del cielo y de la Tierra.
Tampoco nos debe sorprender que el Corán adopte elementos cristianos puesto que la religión de Mahoma nació seis siglos después de la expansión de la Iglesia, arrebatando a hierro y fuego muchos territorios en los cuales el suave jugo de Cristo ya reinaba antes. Sin embargo, tales elementos existen sosteniendo al lado herejías arrianas, paganas y zoroastranas.

IV – Sobre la “profunda veneración” tributada a Jesús y a María por los musulmanes

Aquí el Denzinger-Bergoglio se siente en la contingencia de declarar su insuficiencia: no hay nada el en Magisterio, ni en los anales de la Historia que se equipare a esta disparatada afirmación de Francisco. Pero recordemos algunas citas muy importantes: 

V Concilio de Letrán (XVIII Ecuménico)

La cruz y la salvación son objeto de profundo desprecio en el Islam

[…] los turcos y otros infieles […]. Tratan el camino de la verdadera luz y salvación con absoluto desprecio y ceguera totalmente inflexible; atacan la cruz de vida en la que nuestro Salvador quiso aceptar la muerte, para que al morir pudiera destruir la muerte y, por el misterio inefable de su vida santísima, pudiera restituir la vida. Ellos se hacen odiosos enemigos de Dios y los perseguidores más acérrimos de la religión cristiana. Fortalecidos por defensas no sólo espirituales, sino también temporales, podemos ser capaces, bajo la guía y favor de Dios, de oponernos a los amargos y frecuentes embates mediante los cuales, con rabia atroz, se solazan salvajemente en medio de sangre cristiana. (V Concilio de Letrán. Sesión XII, Contra los que atacan las casas de los cardenales, 16 de marzo de 1517)

Pablo VI

No podemos compartir las expresiones religiosas de la religión musulmana

Evidentemente no podemos compartir estas variadas expresiones religiosas [judaísmo, religión musulmana y afroasiáticas] ni podemos quedar indiferentes, como si todas, a su modo, fuesen equivalentes y como si autorizasen a sus fieles a no buscar si Dios mismo ha revelado una forma exenta de todo error, perfecta y definitiva, con la que Él quiere ser conocido, amado y servido; al contrario, por deber de lealtad, hemos de manifestar nuestra persuasión de que la verdadera religión es única, y que esa es la religión cristiana; y alimentar la esperanza de que como tal llegue a ser reconocida por todos los que verdaderamente buscan y adoran a Dios. (Pablo VI. Encíclica Ecclesiam suam, n. 40, 6 de agosto de 1964)

Santo Tomás de Aquino

Ningún oráculo de los profetas da testimonio de Mahoma

Ningún oráculo divino de los profetas que le precedieron da testimonio de él (Mahoma); antes bien, desfigura totalmente los documentos del Antiguo y Nuevo Testamento, haciéndolos un relato fabuloso, como se ve en sus escritos. Por esto prohibió astutamente a sus secundes la lectura de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, para que no fueran convencidos por ellos de su falsedad. Y así, dando fe a sus palabras, creen con facilidad. (Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles, Lib. I, cap. 6)

Seducir a los pueblos bajo la promesa de los deleites carnales

Así sucede con Mahoma, que sedujo a los pueblos prometiéndoles los deleites carnales, a cuyo deseo los incita la misma concupiscencia. En conformidad con las promesas, les dio sus preceptos, que los hombres carnales son prontos a obedecer, soltando las riendas al deleite de la carne. (Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles, Lib. I, cap. 6)

San Alfonso de Ligorio

El paraíso carnal

El paraíso de los mahometanos, sin embargo, sólo es apto para bestias; pues el asqueroso placer sensual es todo que el creyente debe esperar allí. (San Alfonso de Ligorio. The History of Heresies and their Refutations, p. 93)


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