104 – Los cristianos y los musulmanes comparten la misma fe

A finales del siglo XVI Valencia conoció un Arzobispo que marcó su historia y la de la Iglesia, siendo elevado a los altares en 1960 por Juan XXIII. San Juan de Ribera fue un verdadero buen Pastor que no se contentaba con cuidar de los fieles que vivían en su diócesis sino que iba en busca de nuevas ovejas. Uno de sus más grandes preocupaciones fue convertir a los seguidores de Mahoma a la fe católica, y después de convertidos, que fueran bien instruidos. Consciente de que Nuestro Señor murió en la cruz por todos, no quiso que hubiera almas bajo su custodia que no fuesen bañadas por la Preciosa Sangre del Redentor. Y tan importante era esta misión para él que, a pesar de las numerosas responsabilidades inherentes a su cargo, él mismo iba todos los domingos a predicar a los moros convertidos. En su catecismo escrito específicamente para uso de los sacerdotes que instruían a esos conversos explica:

“Se tratan todas las materias necesarias para instruir un infiel a la Fe del Evangelio; y particularmente el que hubiere seguido la secta de Mahoma. Porque no sólo muestra con razones y conveniencias naturales y morales la pureza y hermosura de nuestra santa Fe; pero hace demonstraciones de la torpeza, y desatinos que hay en la secta de Mahoma. Y en lo uno y en lo otro procede con tanta claridad de razones y conceptos, y con tan llano estilo, que se conoce bien el cuidado y diligencia que puso en conmensurar y acomodar la escritura al talento de los que habían de ser enseñados. Pero de tal manera hace esto, que también los doctos hallarán ahechadas las verdades de nuestra sancta religión, y probadas con lugares de la Sancta Escritura, y de los Santos Padres que la declararon”. (Catecismo. Carta del Patriarca y Arzobispo de Valencia Don Juan de Ribera a los rectores, predicadores, y confesores de su Arzobispado, fols. 2-3vº)

En la vida y escritos del santo arzobispo no encontramos palabras que puedan interpretarse como deseo de “compartir de la fe” con los musulmanes. Por lo contrario, la sed de almas, el sincero amor al hermano y la seriedad con que se tomaba su vocación pastoral tornaron patente la necesidad de demonstrar la “torpeza y desatino que hay en la secta de Mahoma”. ¿Habría actuado mal? ¿Podemos deducir que el deseo de salvar a los otros hizo que no viese las “convicciones comunes” entre los seguidores de Mahoma y los de Jesucristo? La enseñanza del Papa Pablo VI hecha 300 años después nos permite comprender mejor la actuación del santo: “Nuestra religión instaura efectivamente una relación auténtica y viviente con Dios, cosa que las otras religiones no lograron establecer, por más que tienen, por decirlo así, extendidos sus brazos hacia el cielo.” (Pablo VI. Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, n. 53, 8 de diciembre de 1975)    

¿Encontramos semejanzas entre esta doctrina y las enseñanzas de Francisco? ¿Estará verdaderamente trabajando por la salvación de los seguidores de la “secta de Mahoma”… y por el bien de la Iglesia?

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
I – La fe católica es única y no se comparte con otras religiones
II –
Diferencia entre la virtud sobrenatural de la Fe infundida por Dios y las creencias religiosas
III –
Las oraciones y costumbres de los musulmanes no son agradables a Dios
IV –
Algunas particularidades del Islam

I – La fe católica es única y no se comparte con otras religiones

1) Sólo la Religión Católica es la verdadera

Pío XI

Sólo una religión puede ser verdadera: la revelada por Dios

León XIII

Por la razón y naturaleza se reconoce en la Iglesia Católica la única religión verdadera
Abrir los brazos a cualquier religión es arruinar a la Católica

Congregación para la Doctrina de la Fe

La Iglesia verdadera no es una especie de suma o síntesis de las otras confesiones denominadas cristianas

2) Aclaración doctrinal sobre la virtud infusa de la fe

  Compartir incluso la propia fe, pues Dios es uno solo: el mismo.Francisco

Nota del Denzinger-Bergoglio: Compartir la fe con los musulmanes presupone reconocer que ellos tienen fe. Es necesario recordar que la fe es una virtud sobrenatural infundida por Dios con la gracia santificante

 Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

La fe es una virtud sobrenatural mediante la cual uno cree en lo revelado por Dios

Catecismo de la Iglesia Católica

La fe es una virtud sobrenatural infundida por Dios y para creer en la verdad es necesaria la gracia de Dios

Santo Tomás de Aquino

Las virtudes sobrenaturales exceden la naturaleza del hombre y lo hacen partícipe de la naturaleza divina
La virtud infusa de la fe está encima de la naturaleza del hombre…
…y basada en Dios, Verdad Primera
Basado en la Verdad Primera, la virtud infusa de la fe no puede recaer en la falsedad
La virtud infusa de la fe es más cierta que las cosas humanas
La falta de fe es un pecado cuando nace no sólo de la ignorancia, sino en oposición a la fe y a causa del orgullo
La falta de fe es el mayor de los pecados
El resultado de la falta de fe es una opinión falsa de Dios
Los que no tienen fe no pueden hacer actos meritorios para la vida eterna, aunque puedan hacer actos naturales buenos
Nota del Denzinge-Bergoglio: Habiendo aclarado lo que es la virtud sobrenatural de la fe y que ella nos hace creer en lo revelado por Dios, preguntamos si se puede decir que “compartimos la fe con los islámicos”. Ellos no son bautizados y por lo tanto la gracia santificante y las virtudes infusas no habitan sus almas. Incluso algunas de sus creencias constituyen una oposición frontal a la Fe Católica. Niegan la Trinidad, la Divinidad del Verbo Encarnado, el valor salvífico de la cruz. En lo que creen que no se opone frontalmente a nuestra fe, como la existencia de un sólo Dios, la verdad histórica de Jesucristo, la Virgen Madre María, encontramos que tienen una visión corrompida. Por lo tanto, todo esto hace con que no sea posible abrazar el Islamismo sin aceptar graves errores ipso facto en lo que se refiere a la fe y, en consecuencia, al plano moral. Incluso si en algunos individuos podemos encontrar virtudes naturales, y en este caso, a pesar del Islam, la globalidad de los islámicos carece de virtudes. Esto porque les falta el auxilio de la gracia. Luego ni la globalidad de los individuos musulmanes posee las virtudes naturales, ni un individuo podría practicarlas en su totalidad.

II – Diferencia entre la virtud sobrenatural de la Fe infundida por Dios y las creencias religiosas

Congregación para la Doctrina de la Fe

La fe teologal cristiana y la creencia en las otras religiones no se identifican

Concilio de Éfeso (III Ecuménico)

Todos los herejes corrompen las verdaderas expresiones del Espíritu Santo

Pablo VI

Las otras religiones no logran establecer una relación auténtica con Dios

Congregación del Santo Oficio

Los hombres no pueden salvarse de igual modo en cualquier religión

Pío XI

Rechaza la verdadera religión el que opina que otras son buenas y laudables

Juan Pablo II

No hay camino de salvación en una religión diferente de la fundada por Cristo

La fe católica no tiene convicciones comunes con el Islam

Juan Pablo II

La teología y la antropología del Islam están muy lejos de la cristiana
Nota del Denzinger-Bergoglio: San Juan Damasceno escribe sobre los islamitas con conocimiento de causa. Él, talvez el mayor Padre de la Iglesia Oriental, conoció de cerca el Islam cuando Damasco pasó del Imperio Bizancio al Califato de los mahometanos.

San Juan Damasceno

Tenemos los profetas que anunciaron a Cristo, pero los infieles no tienen testigos, y Mahoma recibió su libro “santo” mientras dormía…
Nota del Denzinger-Bergoglio: Canonizado por Juan XXIII, San Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, trabajó durante 42 años en su diócesis para llevar a buen camino el rebaño que le había sido confiado. Entre otros escritos suyos escribió un catecismo para los musulmanes convertidos

San Juan Ribera

El Islam no merece nombre de religión

V Concilio de Letrán (XVIII Ecuménico)

Los mahometanos tratan la cruz y la salvación con absoluto desprecio

III – Las oraciones y costumbres de los musulmanes no son agradables a Dios

“Es admirable ver cómo jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos”. Francisco

Nota del Denzinger-Bergoglio: Hemos visto en estudio anterior que una oración hecha sin invocar a Jesús no es agradable a Dios. Y en el Evangelio encontramos Nuestro Redentor diciendo: “Cuando oráis, no habéis de ser como los hipócritas, que de propósito se ponen a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres.” La costumbre de los mahometanos de invocar a “Alá y su profeta” cinco veces al día se parece más al tipo de oración que Jesús censura. ¿Esto es digno de nuestro respeto y aprobación?

Concilio de Vienne (XV Ecuménico)

Permitir la invocación pública del nombre de Mahoma es una vergüenza y disgusta a la majestad divina

Congregación para la Doctrina de la Fe

Los ritos no cristianos son obstáculo para la salvación

Pío XI

El culto verdadero se conserva únicamente en la Iglesia Católica

Catecismo de la Iglesia Católica

El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre

Pablo VI

No podemos compartir las expresiones religiosas no cristianas

Pío X

Según las teorías modernistas las experiencias religiosas islámicas son verdaderas

Juan Pablo II

Los hombres no pueden entrar en comunión con Dios sino por medio de Cristo

León XIII

Formas de culto distintas no pueden ser igualmente aceptables para Dios

Catecismo Romano

La costumbre de orar en espíritu de ninguna manera la observan los infieles

Santo Tomás de Aquino

La oración no es meritoria sin la gracia santificante

IV – Algunas particularidades del Islam

1. Las “revelaciones” posteriores a Cristo alegadas por el Islam

Nota del Denzinger-Bergoglio: Además de ciertos elementos judeocristianos, el Islam admite revelaciones posteriores a Cristo. A este respecto hay que decir:

Catecismo de la Iglesia Católica

Es un agravio a Dios aceptar otra revelación después de Cristo

Concilio Vaticano II (XXI Ecuménico)

No hay que esperar ninguna revelación pública antes de la gloriosa manifestación de Cristo

San Juan Damasceno

Fue “revelado” a Mahoma que Jesús negó ser el Hijo de Dios

2. Los elementos judeocristianos en el Islam

Nota del Denzinger-Bergoglio: Además de lo visto, conviene recordar que en su tratado Suma contra los gentiles, escrito para ayudar a sus hermanos dominicos en contacto con los musulmanes, Santo Tomás de Aquino presentó al Islam como un rechazo completo del Nuevo y Antiguo Testamento: “Algunos de ellos, por ejemplo, los mahometanos y paganos, no convienen con nosotros en admitir la autoridad de alguna parte de la Sagrada Escritura” (lib. I, cap. 2).

Santo Tomás de Aquino

Mahoma deformó el Antiguo y Nuevo Testamento y prohibió su lectura

3. Sobre los atributos del Creador y la consideración de la misericordia de Alá

Nota del Denzinger-Bergoglio: A través de toda la hermosura del universo, con sus diversidades y orden, la Iglesia enseña que Dios es conocido por el hombre justo. Pero para los seguidores del Islam, Alá es tan transcendente que no cabe en las categorías humanas. “No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya” (Corán. Sura 5: 116)

Concilio Vaticano I (XX Ecuménico)

Dios se hace conocer a través del universo creado

Catecismo de la Iglesia Católica

Dios nos habla a través de la sabiduría y orden con que hizo el universo

Sagradas Escrituras

Que los justos encuentren a Dios en la hermosura del universo
Lo invisible de Dios es perceptible a partir de la creación
Nota del Denzinger-Bergoglio: Dios es Padre. Uno de las mayores consolaciones y fuente de esperanza que los cristianos tienen está en el hecho de que Dios es nuestro Padre, verdaderamente Padre amoroso y de quien nosotros somos verdaderamente hijos. En el Islam, Alá tiene más de 90 nombres, pero ninguno de ellos es “Padre”, y nunca Alá llama hijos a sus seguidores (Corán. Sura 7: 180).

Catecismo Mayor de San Pío X

Dios es Padre de los justos

Juan Pablo II

El verdadero nombre de Dios es Padre
Nota del Denzinger-Bergoglio: Dios no puede hacer sufrir a las criaturas sin razón. Él no es cruel, Él siempre saca un bien de cualquier mal, mientras que a Alá no le importan los sufrimientos que pueden padecer sus criaturas, e incluso parece que se degusta con ellos, pues está escrito: “El Enviado de Allah [Sâlih] les previno: No matéis la camella de Allah [enviada como un milagro] y dejadla beber. Pero le desmintieron y la mataron. Entonces, su Señor les destruyó a todos por lo que cometieron y a Allah no Le importó la magnitud de su castigo” (Corán. Sura 91:13-15).

Santo Tomás de Aquino

De los males que nos oprimen, Dios saca un bien

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica

Dios no permitiría el mal si no hiciera salir el bien del mal mismo
Nota del Denzinger-Bergoglio:Se puede esperar de Dios que premie o castigue con justicia, pues es un juez justo. Alá sin embargo no está “impedido” de tratar a la personas según su comportamiento —por eso, tanto puede castigar quien se comportó bien como premiar al malvado…. “No sois sino como el resto de la humanidad que Él ha creado. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere” (Corán. Sura 5: 18).

Santo Alfonso de Ligorio

Los cristianos tienen razón en confiar en Dios, al contrario de los seguidores de Mahoma

Sagradas Escrituras

Dios premia a la justa Susana y castiga los ancianos malvados
Los castigos de Dios son siempre justos
Nota del Denzinger-Bergoglio: Dios ama la pureza, la virginidad y promete un cielo con paz y alegría en el Espírito Santo. San Ambrosio en su tratado sobre la virginidad declara que “Dios amó tanto a esta virtud que no quiso venir al mundo sino acompañado de ella, naciendo de un Madre virgen”. Gran número de los primeros santos alcanzaron la palma del martirio por no manchar en lo más mínimo su pureza. En sentido contrario, para hombres viles e impuros Alá crea un “cielo” hediondo y voluptuoso, prometiéndoles deleites propios de animales. “En los Jardines de las Delicias […] tendrán lechos recamados con oro y piedras preciosas, y se recostarán en ellos, unos enfrente de otros. Circularán entre ellos sirvientes eternamente jóvenes, con vasos, jarros y una copa de vino extraída de un manantial [que fluirá permanentemente], […] Habrá para ellos huríes de hermosos ojos, como si fuesen perlas ocultas. Ésta será la recompensa que recibirán por sus obras” (Sura 3: 15-24. 34-37)

Santo Tomás de Aquino

El Islam permite todo tipo de impureza

San Alfonso de Ligorio

El Islam promete un paraíso carnal

Sagradas Escrituras

En el cielo los hombres y mujeres serán como Ángeles
La impureza atrae el castigo de Dios

San León I Magno

Nunca una vida manchada podrá contemplar a Dios
Nota del Denzinger-Bergoglio: El universo es un reflejo de Dios creado por Él según su sabiduría y bondad. Por lo tanto hay cosas intrínsecamente buenas y otras malas. En sentido opuesto, para los seguidores de Mahoma el universo podría haber sido creado al contrario de lo que es. El bien y el mal dependen de la voluntad de Alá. Lo que es bueno puede dejar de ser si Alá lo quiere, pues está escrito… “Pero Allah hace lo que Le place” (Sura 2. 253)

Santo Tomás de Aquino

Uno de los erros de los sarracenos es creer que las cosas responden a un querer no razonado de Dios

Catecismo de la Iglesia Católica

La creación está ordenada según la sabiduría de Dios
Nota del Denzinger-Bergoglio: El Concilio Vaticano II reafirma lo que la Iglesia siempre enseñó desde siempre, según aquello de San Pablo: “Dios ama a todos los hombres y quiere la salvación de todos” (cf. Concilio Vaticano II, Dignitatis Humanae, n. 14). Sin embargo, los musulmanes creen que Alá tan sólo ama los Islamistas: “Allah recompensará a quienes hayan creído y obrado rectamente con Su gracia. Él no ama a los incrédulos”. (Corán. Sura 30:45)

Sagradas Escrituras

Dios quiere la salvación de todos

Juan Pablo II

Dios ama a todos los hombres y mujeres de la tierra

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