67 – Los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. Así que cuando hablan, se les podría decir: vosotros sois cristianos

Hace un siglo el mundo se vio sumergido en el más terrible caos. Todas las batallas vividas hasta entonces por la humanidad parecían de juguete en comparación con la dinámica bélica del siglo XX. Y no apenas por el aparato militar, sino también por la saña doctrinal utilizada para oprimir la humanidad.

Cuantas veces encontramos en la raíz de estos desmanes las ideas que Karl Marx había lanzado en el siglo XIX, difundidas por toda la tierra bajo los más falaces disfraces. Muchos de los que vivían entonces no supieron tener la vigilancia que nos ordenó el Divino Maestro (cf. Mt 26, 41) y, olvidándose de que a los hijos de la luz es necesaria la astucia de la serpiente (cf. Mt 10, 16), vieron como, según había previsto la Virgen en Fátima, Rusia esparció sus errores por el mundo.

Cien millones de muertos, la mayor parte de ellos pobres, fue el siniestro impuesto pagado por la falta de previsión ante el mal que avanzaba… Entre ellos, se destaca la interminable lista de sacerdotes, religiosos, religiosas, hombres del pueblo, madres de familia, niños, ancianos, etc., que, de forma anónima o iluminando con su ejemplo las generaciones venideras, sufrieron atroces persecuciones sobre todo y especialmente por profesar la Religión Católica.

Ahora, ¿acaso un cristiano puede encontrar algo bueno en una doctrina comunista “intrínsecamente perversa” que además de ir directamente contra las enseñanzas de Jesús, persigue acabar con el derecho natural, cosa que ni las más decadentes de las civilizaciones antiguas intentó? ¿Es comparable esta funesta doctrina con las obras de misericordia que la Iglesia realiza hace siglos? ¿Qué “beneficios” trajo el comunismo al mundo, aparte de los dudosos de ateísmo y pobreza generalizada? ¿La supuesta bandera de los pobres enarbolada por los comunistas (¡¡sic!!) significa lanzar en la pobreza a todos aquellos que gimen bajo el yugo marxista? Debe ser que para ayudar a los pobres, el comunismo se preocupa de que estén más acompañados…

Hace un siglo, decíamos arriba, empezaron las persecuciones, pero no nos olvidemos que la teoría surgió muchas décadas antes… Una lección que no se puede olvidar para el futuro de una humanidad en cuyo centro, desgraciadamente, no está Dios todopoderoso.

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – La funesta doctrina comunista versus la divina doctrina cristiana
II – Sistema intrínsecamente perverso condenado por la Iglesia
III – Los sofismas del comunismo tienen por finalidad engañar a los católicos
IV – La “apertura” comunista a los cristianos es persecución inhumana
V – Socorrer a los pobres no es una bandera ideológica, sino una característica normal de la caridad de la Iglesia

I – La funesta doctrina comunista versus la divina doctrina cristiana

León XIII

Comunismo: mortal pestilencia que quiere derrumbar las leyes humanas y divinas

Pío IX

Doctrina funesta contraria al derecho natural
Hombres falaces que quieren eliminar la doctrina e influencia de la Iglesia

Pío XI

Comunismo, ruina de la sociedad
El socialismo es incompatible con los dogmas y la verdad cristiana
Pestífero mal que promueve satánica guerra contra Dios
Rechazo de la sabiduría del Evangelio y resucitador del paganismo
Peligro amenazador que pretende derrumbar el orden social cristiano
El comunismo despoja al hombre de su libertad, dignidad y moralidad
Materialismo evolucionista de Marx y aniquilamiento de todo lo que le es contrario
Lucha fría e cuidadosamente preparada contra todo lo que es divino
El terrorismo comunista pretende destruir el sentimiento moral

Pío XII

Arrancar de las almas la noción de Dios, objetivo del comunismo

León XIII

Suprime el temor de Dios y el respeto por las leyes divinas provocando trastornos universales

II – Sistema intrínsecamente perverso condenado por la Iglesia

Pío XI

El sistema comunista, sus autores y defensores están condenados
El comunismo es intrínsecamente perverso y no se puede colaborar con él en ningún terreno

Congregación para la Doctrina de la Fe

Prohibición formal de cooperar con partidos comunistas. Excomunión latae sententiaea

Juan XXIII

La oposición entre comunismo y cristianismo es radical. Los católicos no pueden de forma alguna aprobar el socialismo moderado

III – Los sofismas del comunismo tienen por finalidad engañar a los católicos

Sagradas Escrituras

El lobo con piel de oveja
Los falsos profetas

Pío XI

La Religión Católica es el único y verdadero obstáculo del comunismo
Un sistema subversivo del orden social, lleno de errores y sofismas, contrario a la razón y a la revelación divina
Partes de la verdad expuestas arteramente para disimular errores intrínsecos
El comunismo es aceptado sin examen a causa del abandono religioso y moral
Una doctrina adaptada hábilmente a las condiciones de cada pueblo
La prensa no católica silencia los horrores del comunismo para lograr su rápida difusión
El comunismo cambia de táctica y atrae las muchedumbres ocultando sus verdaderas intenciones
El comunismo se infiltra entre los católicos a través del campo humanitario y de la caridad

Congregación para la Doctrina de la Fe

El comunismo: la vergüenza de nuestro tiempo. Pretendiendo aportar la libertad mantiene naciones enteras en la esclavitud

IV – La “apertura” comunista a los cristianos es persecución inhumana

Pío XI

Para perseguir a Dios y a la Iglesia, los comunistas llegan hasta la monstruosidad atroz e inhumana
La secta del comunismo sostienen por todo el orbe el odio contra Jesucristo
La persecución comunista, nuevo capítulo del martirologio
Dentro de la Iglesia, asesinatos y persecuciones inhumanas
Destrucción, odio, barbarie y ferocidad jamás antes vista
Una moral feroz de una salvaje barbarie es el fruto natural del comunismo
Todo el pueblo cristiano es puesto en el trance de apostatar de la fe o de padecer muerte crudelísima

Juan Pablo II

Fidelidad a Cristo del pueblo ucraniano frente al comunismo
Un valioso testimonio durante la persecución comunista

Benedicto XVI

Las heridas del comunismo aún no han cicatrizado
Un régimen cruel pero que no pudo doblegar a la Iglesia

V – Socorrer a los pobres no es una bandera ideológica, sino una característica normal de la caridad de la Iglesia

León XIII

Los socialistas manipulan el Evangelio para engañar a los incautos

Pío XI

El comunismo no hubiera existido si los gobernantes fueran fieles a la Iglesia
Caridad sin justicia no pasa de un mero simulacro de caridad

Juan Pablo II

Proclamar la misericordia forma parte de la vida de la Iglesia

Benedicto XV

La Iglesia cura las heridas de la humanidad porque es heredera del espíritu de Jesucristo

Congregación para los Obispos

Los obispos deben promover cada vez más el crecimiento de las obras de caridad

Sagradas Escrituras

Colecta para los pobres en la Iglesia primitiva


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