74 – Laudato si’ (I): Consideraciones colaterales: Qué es una encíclica, qué es la doctrina social de la Iglesia y, en fin, cómo debe ser una encíclica social

Pocas imágenes reflejan con tanta autenticidad y poesía la relación entre Dios y los hombres como el pastoreo. “Yo soy el Buen Pastor. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Jo 10, 14.27). Inolvidables palabras del Pastor Eterno que llenan de confianza y seguridad a sus ovejas a lo largo de los siglos. Sí, en todos los siglos, pues el “eco” de la voz del Pastor se hace siempre oír de distintas maneras a los fieles. Una forma privilegiada es, sin duda, el Magisterio de la Iglesia que a través del munus de enseñar prolonga la voz del Divino Maestro por todos los tiempos, conduciendo su rebaño a praderas fértiles y defendiéndolo contra los lobos feroces. Y hasta hoy las “ovejas” saben reconocer quién les habla…

No hace muchos días el Papa Francisco publicó su segunda encíclica. La expectativa que la precedió es clarísimo síntoma del mencionado anhelo por encontrar allí el “eco” de la voz de Jesucristo cuidando su rebaño en los agitados días que vivimos. Venida a luz, “Laudato si’” –que Francisco desea incorporar a la doctrina social de la Iglesia– ha despertado una tan profusa como efímera reacción en los más diversos ámbitos, desde grupos ambientales radicales, hasta dirigentes políticos y sectores religiosos: simpatías, reservas, preocupaciones…

Así pues, delante de la importancia de este documento, el Denzinger-Bergoglio presenta un estudio más minucioso que los habituales, con una estructura conforme su presentación de siempre, pero con algunos elementos nuevos que ayuden al lector a conocer mejor los meandros poco comentados de la Encíclica y a emitir un juicio de valor razonable sobre el mismo, siempre de acuerdo con la doctrina inmutable de la Santa Iglesia.

En esta primera entrega, pareció oportuno hacer unas consideraciones colaterales, pues muchos no tiene claro algunos presupuestos esenciales al leer un documento pontificio, máxime como el que será objeto de nuestro análisis.

Los católicos, ¿cómo debemos considerar esta encíclica? ¿Encontraremos en ella un auténtico eco de la voz del Buen Pastor para aclarar las cuestiones sociales de la actualidad? Dejemos que el mismo Magisterio nos responda.

Francisco

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoI- Una cuestión preliminar: ¿cuál debe ser el grado de adhesión de los fieles a los documentos del Magisterio?II – “Laudato si’” y la doctrina social de la Iglesia: ¿mismas finalidades, objetos y fundamentos?III – En el marco de la doctrina social de la Iglesia, la legítima preocupación ecológica debe ser considerada en función de Dios y de la salvación eterna del hombre

I – Una cuestión preliminar: ¿cuál debe ser el grado de adhesión de los fieles a los documentos del Magisterio?

II – “Laudato si’” y la doctrina social de la Iglesia: ¿mismas finalidades, objetos y fundamentos?

1 – La finalidad de la doctrina social de la Iglesia es la salvación sobrenatural del hombre, preocupación que no se ve en “Laudato si’”

2 – En cuanto documento más autorizado del Magisterio ordinario, las encíclicas suelen tratar de los temas prioritarios para la Iglesia en determinada coyuntura histórica. En las encíclicas sociales el tema prioritario es la persona humana, imagen y semejanza de Dios, y no las algas, los gusanos y reptiles

3 – La doctrina social de la Iglesia forma parte de la teología moral; ofrece principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción, y no soluciones técnicas

4 – La doctrina social de la Iglesia saca sus principios de la Revelación y de su comprensión por parte de la Iglesia a lo largo de los siglos. A esta fuente no pertenecen patriarcas ortodoxos, musulmanes sufíes y menos aún documentos panteístas como la “Carta de la Tierra”

5 – Para aclarar el actuar moral, la doctrina social se basa en las verdades eternas y no en la contingente autoridad humana como son las discutibles investigaciones científicas sobre el calentamiento global o el efecto invernadero, cuyas causas humanas no han sido comprobadas y son puestas en duda en muchos ámbitos

III – En el marco de la doctrina social de la Iglesia, la legítima preocupación ecológica debe ser considerada en función de Dios y de la salvación eterna del hombre

1 – La cuestión ecológica puede tener implicaciones morales serias, pero no puede desviar al hombre de su verdadero fin que es Dios y la patria eterna. La salvación de un alma vale más que toda la creación.

2 – El cuidado por la creación exige una constante referencia a las verdades soteriológicas y escatológicas de la fe y al mismo Dios; sólo así será efectivo

3 – San Francisco de Asis, ¿un ecologísta en pleno Medioevo? ¿Cómo entender el amor del Poverello por la creación?

I – Una cuestión preliminar: ¿cuál debe ser el grado de adhesión de los fieles a los documentos del Magisterio?

Congregación para la doctrina de la fe

El munus de enseñar fue confiado por Cristo al Magisterio de la Iglesia, que debe predicar las verdades de la fe con vistas a la salvación sobrenatural de todos los hombres
Para el cumplimiento de esta misión, Cristo promete a su Iglesia la asistencia del Espíritu Santo, pero ésta comporta grados

Pontificio Consejo Justicia y Paz

Lo mismo se aplica a la doctrina social de la Iglesia

Congregación para la doctrina de la fe

Se debe adhesión al Magisterio infalible, sea cuanto el Romano Pontífice define ex cathedra una verdad, sea por medio del magisterio ordinario y universal cuando, en materia de fe y moral y en continuidad con la tradición de la Iglesia, propone como definitiva una doctrina
Un ejemplo de magisterio ordinario y universal infalible, y en consecuencia vinculante, en la “Instrucción Donum vitae” de la Congregación para la doctrina de la fe: el Magisterio no ofrece opiniones ni propone líneas de diálogo, sino que, por la autoridad de la Iglesia, define la verdadera doctrina o su aplicación respecto al problema planteado

Concilio Vaticano II

Adhesión a los documentos no infalibles del Magisterio: religioso obsequio

Congregación para la doctrina de la fe

¿Entonces nunca se puede cuestionarlos? Las intervenciones en asuntos discutibles – como son las teorías científicas y modelos económicos y sociales – no siempre estuvieron exentas de carencia, y es lícito hacer preguntas sobre su oportunidad, forma y contenido

II – “Laudato si’” y la doctrina social de la Iglesia: ¿mismas finalidades, objetos y fundamentos?

1 – La finalidad de la doctrina social de la Iglesia es la salvación sobrenatural del hombre, preocupación que no se ve en “Laudato si’”

Juan Pablo II

El principal deber de los Pastores es el de ser maestros de la verdad divina y no políticos, científicos o técnicos

Catecismo de la Iglesia Católica

La Iglesia tiene una misión distinta de las autoridades políticas, pues se ocupa de temas temporales a causa de su ordenación a Dios y cuando lo exige el bien de las almas

Juan XXIII

Su doctrina social tiene por principio el hombre elevado a un orden sobrenatural

Pontificio Consejo Justicia y Paz

Su fin primordial y único es ayudar al hombre a alcanzar la salvación

2 – En cuanto documento más autorizado del Magisterio ordinario, las encíclicas suelen tratar de los temas prioritarios para la Iglesia en determinada coyuntura histórica. En las encíclicas sociales el tema prioritario es la persona humana, imagen y semejanza de Dios, y no las algas, los gusanos y reptiles

Pontificio Consejo Justicia y Paz

El objeto de la doctrina social es el hombre, confiado por Cristo a la Iglesia

Juan Pablo II

La trama y guía de la doctrina social es la persona humana, hecha a imagen y semejanza de Dios

Catecismo de la Iglesia Católica

Por ser imagen de Dios, un hombre vale más que muchos pajaritos y ovejas

Benedicto XVI

El hombre tiene una dignidad incomparable, pues por él fue entregado el propio Hijo de Dios
Más que defender la tierra, el agua y el aire, la Iglesia debe defender al hombre contra la destrucción de sí mismo

Concilio Vaticano II

En nuestros días es la persona humana la que hay que salvar

Juan Pablo II

Salvaguardar la vida natural y moral del hombre es más urgente que preservar el medio ambiente y las especies animales amenazadas de extinción

3 – La doctrina social de la Iglesia forma parte de la teología moral; ofrece principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción, y no soluciones técnicas

Pontificio Consejo Justicia y Paz

La doctrina social es de naturaleza teológico-moral
La doctrina social de la Iglesia no pertenece al ámbito de ideologías ni se pronuncia según parámetros socioeconómicos

Juan Pablo II

La doctrina social es un instrumento de evangelización que anuncia la salvación en Cristo y bajo esta perspectiva se ocupa de lo demás

Pontificio Consejo Justicia y Paz

La misión de la Iglesia no es de orden político, económico o social

Pío XI

El ámbito específico del Magisterio son las consecuencias morales de las cuestiones sociales. No busca interponer su autoridad en materias técnicas, que no son de su competencia

Pablo VI

La tarea de la Iglesia en el campo social es ayudar a descubrir la verdad y el recto camino a seguir

Pío XII

La Iglesia debe formar las conciencias de los que están llamados a buscar las soluciones prácticas para los problemas sociales conforme a las leyes divinas

Juan Pablo II

Para eso ofrece principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción

4 – La doctrina social de la Iglesia saca sus principios de la Revelación y de su comprensión por parte de la Iglesia a lo largo de los siglos. A esta fuente no pertenecen patriarcas ortodoxos, musulmanes sufíes y menos aún documentos panteístas como la “Carta de la Tierra”

Pontificio Consejo Justicia y Paz

Las raíces de la doctrina social están en la Sagrada Escritura y Tradición

Benedicto XVI

La doctrina social está construida sobre el fundamento de los Apóstoles
La aportación cristiana es iluminada por la divina Revelación y Tradición

Juan Pablo II

La verdadera visión moral del mundo se basa en convicciones religiosas sacadas de la Revelación

Benedicto XVI

Fuera de la perspectiva de la fe apostólica, la doctrina social se reduce a datos sociológicos

5 – Para aclarar el actuar moral, la doctrina social se basa en las verdades eternas y no en la contingente autoridad humana como son las discutibles investigaciones científicas sobre el calentamiento global o el efecto invernadero, cuyas causas humanas no han sido comprobadas y son puestas en duda en muchos ámbitos

 Juan Pablo II

No existe solución para la cuestión moral fuera del Evangelio, donde ellas encuentran su debido planteamiento moral
Para conocer al hombre es necesario conocer a Dios

Juan XXIII

La base única de los preceptos morales es Dios y no conceptos humanos divergentes entre sí

Pío XII

Es necesario tener cautela con las hipótesis de las ciencias humanas

Pontificio Consejo Justicia y Paz

Las circunstancias de incertidumbre no comportan aplicaciones prácticas

III – En el marco de la doctrina social de la Iglesia, la legítima preocupación ecológica debe ser considerada en función de Dios y de la salvación eterna del hombre

1 – La cuestión ecológica puede tener implicaciones morales serias, pero no puede desviar al hombre de su verdadero fin que es Dios y la patria eterna. La salvación de un alma vale más que toda la creación

Pontificio Consejo Justicia y Paz

El fin del hombre trasciende el universo creado, pues es Dios mismo

Pablo VI

El hombre está obligado a orientar su vida hacia Dios, el bien supremo

Pío XI

Los fines particulares, como lo es el cuidado por la naturaleza, deben estar subordinados al fin supremo

León XIII

El hombre no tiene residencia permanente en esta tierra. El cuidado por la “casa común” sólo es posible en función de la “Casa del Padre”
La vida mortal es camino de perfeccionamiento del alma, la que lleva impresa la imagen y semejanza de Dios

Pío XI

¿Qué son los desastres naturales comparados con la ruina de las almas?

Santo Tomás de Aquino

La justificación del impío es una obra más excelente que la creación del cielo y la tierra
El bien de la gracia de un solo individuo es superior al bien natural de todo el universo

San Juan Crisóstomo

El hombre, solo, merece mayor consideración que el resto de la creación visible

2 – El cuidado por la creación exige una constante referencia a las verdades soteriológicas y escatológicas de la fe y al mismo Dios; sólo así será efectivo

 Pío XII

La harmonía de la relación entre el hombre y la creación viene de su común origen divino, sublimado por la Encarnación

Catecismo de la Iglesia Católica

La creación encuentra su sentido y cumbre en la Redención

Pío XII

Jesucristo vence al pecado, raíz de la desarmonía entre el hombre y la naturaleza

Juan XXIII

La doctrina de Cristo une el cielo y la tierra, la vida terrena y la eterna

Juan Pablo II

El futuro depende de la concepción del hombre acerca de su destino final, y esta es la contribución específica de la Iglesia

Benedicto XVI

Quien no conoce el juicio de Dios, el inferno, el purgatorio y el paraíso no trabaja bien por la tierra
La relación con el medio ambiente deriva de la relación con Dios

Pontificio Consejo Justicia y Paz

Sin relación con Dios, la naturaleza pierde su significado profundo

Juan Pablo II

La solución del problema ecológico está en referir toda la creación a Dios

Benedicto XVI

La creación espera hijos de Dios que la miren y traten desde Él

3 – San Francisco de Asis, ¿un ecologísta en pleno Medioevo? ¿Cómo entender el amor del Poverello por la creación?

Congregación para la doctrina de la fe

El los siglos XII y XIII, la herejía de los cátaros revivió las doctrinas dualistas gnósticas, que consideraban malo todo el universo material, causando muchos males a la Iglesia

Benedicto XVI

Las órdenes mendicantes fueron llamadas a afrontar tal herejía por su adhesión a la doctrina de la Iglesia. En este contexto, la admiración de San Francisco por la naturaleza puede ser entendida como un testimonio de la bondad de la creación

San Buenaventura

La consideración de las criaturas era para San Francisco ocasión de aumentar el amor a Dios que abrasaba su corazón, sirviéndose de ellas para subir hasta su Amado

Benedicto XVI

Su mirada a la naturaleza es una contemplación del Creador; entenderlo de otra forma es hacer irreconocible a San Francisco
Antes de ser una invitación a respectar la creación, el “Cántico de las criaturas” es una alabanza dirigida a Dios. En el himno franciscano, de clara inspiración bíblica, el bien supremo no es la protección del medio ambiente, sino su Creador

San Francisco de Asís

Fragmentos del “Cántico de las criaturas” omitidos en “Laudato si’”: a Dios todas las alabanzas; consideraciones sobre la muerte, el pecado y la salvación eterna

San Buenaventura

La piedad que lo llevaba a amar todas las criaturas, le inclinaba sobre todo hacia la salvación de las almas redimidas por la sangre de Cristo
Print Friendly, PDF & Email