62 – ¡La Virgen seguramente tendría ganas de decir al Ángel: “¡Mentiroso! ¡Me has engañado!”

La advocación de la Virgen Dolorosa es la referencia más significativa para el pueblo cristiano cuando reza delante de la cruz. En ella contemplamos a la que, como nos dice la Escritura, permaneció de pie al lado de Cristo mientras los Apóstoles huían y lo traicionaban, por lo lejos que estaban de comprender la profundidad del misterio del Gólgota. Esa presencia de María, plenamente unida a la Pasión de su Hijo para consolarlo, adorarlo y reparar el desprecio de los que más deberían darle muestras de fidelidad en esa hora suprema, conmovió a las almas verdaderamente cristianas a lo largo de los siglos.

Estas consideraciones tienen un fondo teológico que las justifica: la Santísima Virgen está unida a la obra de la redención en los planes de Dios. El sacrificio de Jesús y su misión salvífica estuvieron desde el principio asociados a la figura de María, a quien la Trinidad miró con predilección.

Por eso, atribuir a la Madre Dolorosa reacciones incompatibles con la perfección de su caridad agrede nuestra piedad mariana y contradice la propia doctrina católica que debería guiar las consideraciones a respecto de la Madre de Dios. Por eso, nos parece indispensable recordar el Magisterio Pontificio y la doctrina de los Padres y Doctores.

Francisco

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Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – La Virgen María, entre todos la más unida a la obra redentora de Cristo
II –
Plena conformidad de María a los designios del Padre sobre su Hijo
III – Ante la cruz la Virgen da su entero consentimiento al sacrificio de Cristo

I – La Virgen María, entre todos la más unida a la obra redentora de Cristo

Juan Pablo II

Aceptando y asistiendo al sacrificio de su Hijo María es aurora de la Redención

Pablo VI

La cooperación libre y perfectamente dócil de Maria

San Alfonso María de Ligorio

Jesús y María ofrecieron un mismo sacrificio

Concilio Vaticano II

Con la obediencia María cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador
Mientras llevaba en este mundo una vida igual que la de los demás, estaba constantemente unida con su Hijo

Pío X

Unión de sufrimientos y propósitos entre Cristo y María

Juan Pablo II

Para nuestra reconciliación con todos ofrece la hostia santa, agradable a Dios

Pío IX

Así como Cristo, la Santísima Virgen triunfa de la serpiente

León XIII

Más poderosa que los hombres y los ángeles en virtud de su papel en la salvación de la humanidad

II – Plena conformidad de María a los designios del Padre sobre su Hijo

San Ambrosio

En pie ante la cruz María conforma su corazón con el del Salvador

San Buenaventura

La Santísima Virgen estuvo presente como mujer fuerte ante la Cruz

San Alfonso María de Ligorio

Con todo su corazón, ofreció y consintió que su Hijo muriera para salvarnos

San Gregorio Nacianceno

Unida a Cristo en las prosperidades y en los dolores

Juan Pablo II

María resplandeciente de esperanza en la hora dramática del Calvario

III – Ante la cruz la Virgen da su entero consentimiento al sacrificio de Cristo

San Juan Crisóstomo

Los mismos símbolos de la derrota ahora son causa de nuestro triunfo

Pío XII

María ofreció el holocausto de sus derechos maternos por todos los hijos de Adán
Nuestra redención se cumplió según una cierta “recapitulación”: sometido a la muerte por causa de una virgen el género humano se salva también por medio de una virgen

Pío X

No limitándose a contemplar el cruel espectáculo, María se alegraba por la salvación del género humano

León XIII

Lo ofreció voluntariamente a la divina justicia

Concilio Vaticano II

Ante la cruz María consentía amorosamente en la inmolación de la Víctima

Juan Pablo II

En la cruz hay dos altares: uno en el corazón de María, otro en el cuerpo de Cristo
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