100 – La vida es compleja, está hecha de gracia y de pecado. Si uno no peca, no es hombre

Imaginemos una persona que se pone gravemente enferma y después de muchas tentativas de curarse encuentra por fin un médico que le receta un medicamento eficaz. Después de algunos días de tratamiento, está curada. Naturalmente, la gratitud le hará dar a conocer a tantos cuantos pueda la competencia del facultativo y la eficacia de la fórmula que éste le prescribió, resaltando lo grave que era la enfermedad de la cual la han salvado. Su testimonio, además de ensalzar al médico, servirá para experiencias ulteriores sobre esa molestia y animará a cuantos la padezcan a esperar la curación. ¡Evidentemente, nadie pensará que esta propaganda acarrea una apología de la triste condición de enfermo…

Algo parecido pasa en el plano espiritual. Todos los hombres estamos contagiados de una misma enfermedad ―el pecado― y tenemos necesidad de ejemplos vivos que nos incentiven a alcanzar la perfección, pues aunque parezca difícil, basta con que recurramos al Divino Médico y nos beneficiemos de su gracia que esto será posible. El mismo Dios cuidó de designar a algunos hombres y mujeres con la especial vocación de servir como testimonio de santidad para los demás. Son aquellos que abrazan los consejos evangélicos como medio de conquistar la perfección de la caridad. Su vida debe ser una continua manifestación del poder del Dios amoroso, que se hizo hombre como nosotros para librarnos del pecado. ¿Qué pensar, pues, de un religioso que no refleja en su vida ese poder divino, contentándose en enorgullecerse de que es pecador como los demás?

Francisco

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Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
I – ¿El pecado hace el hombre o lo corrompe?
II –
La gracia que Cristo trajo al mundo con la Redención lleva a los hombres a abandonar el pecado
III –
El estado religioso es un estado de perfección: el religioso debe combatir el pecado más que los laicos
IV –
¿Cuál es el testimonio que el pueblo cristiano debe recibir de los religiosos?

I – ¿El pecado hace el hombre o lo corrompe?

Catecismo de la Iglesia Católica

El Creador hizo al hombre sin pecado
Al pecar, el hombre obró contra las exigencias de su estado de criatura

Concilio Vaticano II

El pecado no tiene origen en el Creador e impide al hombre lograr su propia plenitud

Juan Pablo II

El pecado es contrario a la dignidad humana

San Bernardo de Claraval

El libre albedrío fue concedido al hombre para que tuviese la gloria de no pecar

Juan Pablo II

Reconocerse pecador es el primer paso para volver a Dios

Concilio Vaticano II

Cristo es el hombre perfecto, en quien la naturaleza humana ha sido elevada a dignidad sin igual

Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesiásticas

En María se realiza la imagen perfecta de la mujer

Juan Pablo II

La vocación del hombre es ser divinizado

II – La gracia que Cristo trajo al mundo con la Redención lleva a los hombres a abandonar el pecado

Sagradas Escrituras

El mandato de Cristo

Juan Pablo II

Para el cristiano, no pecar es un mandato, no una invitación
La impecabilidad no es connatural al hombre, pero se puede obtener por la acción de Dios

San Agustín de Hipona

Quien reconoce el propio pecado y lo condena, obtiene el perdón de Dios

San Juan de Ávila

Los que gozan de perfecta limpieza de los pecados engrandecen la honra de Dios
Jesús tiene el poder de librar al hombre no sólo de la condenación, sino del mismo pecado

III – El estado religioso es un estado de perfección: el religioso debe combatir el pecado más que los laicos

Juan Pablo II

La vida religiosa es camino expreso de una perfección que es preciso lograr
La más completa realización de la misión de santificar

Concilio Vaticano II

Cuánto más los religiosos se entregan a Dios, más exuberante es la Iglesia

Código de Derecho Canónico

Totalmente dedicados a Dios, prenuncian la gloria celestial

Juan Pablo II

Seguir a Cristo con todo el corazón y conformar con Él toda la existencia

Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares

Signo de atracción que incita a revisiones profundas de vida y de valores
Lo que más cuenta no es lo que hacen los religiosos, sino lo que son como personas consagradas

Santa Teresa de Jesús

La falta de perfección de los religiosos es causa de muchos males en la Iglesia

IV – ¿Cuál es el testimonio que el pueblo cristiano debe recibir de los religiosos?

Pío IX

Insignes en la doctrina, ornados por las virtudes, encendidos de amor de Dios y de los hombres

Concilio Vaticano II

Símbolo que atrae todos los fieles a cumplir los deberes cristianos

Juan Pablo II

Testimonio de valor incalculable para la Iglesia y de eficacia inigualable para los que buscan a Dios
El estado religioso siempre ha dado sabrosos frutos de santidad
Los religiosos avivan en la conciencia de los fieles la llamada a la santidad

Pío XII

La historia de la santidad y del apostolado católico va unida a la historia de la vida religiosa

Congregación para el Clero

Un don para los fieles, que nunca será suplido por los sacerdotes y laicos

Pablo VI

El testimonio de virtud de los religiosos es primordial en la evangelización
El mundo necesita ver en los religiosos la fe y el amor sin límites a Jesucristo

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