41 – La tendencia que subraya el ascetismo, el silencio y la penitencia es una desviación que se ha difundido incluso en la Compañía

“Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos” (Mt 7, 18), dice Jesús en el Evangelio. Seguramente sería señalado como loco el botánico se atreviera a decir que un árbol es malo mientras ve que da frutos excelentes, sabrosos y de comprobado valor nutritivo. Le tomarían por un charlatán, por exponer semejante opinión sin fundamento.

Es más o menos lo que pasa en el jardín espiritual de la Iglesia. A lo largo de los siglos, muchos árboles –las distintas escuelas de espiritualidad– fueron plantados en su suelo y produjeron magníficos y variados frutos. Algunos de ellos, además de alimentar a los miembros de las respectivas fundaciones, extendieron sus beneficios a otras familias religiosas o incluso a los fieles laicos, que así pudieron beneficiarse de la savia sagrada de la gracia, la cual, en cualquiera de sus variadas presentaciones, estimula los hombres a buscar la perfección de la caridad, esto es, la santidad.

Uno de esos árboles generosos, especialmente privilegiado, es el que plantó en su día San Ignacio de Loyola con los Ejercicios Espirituales. Basta dar una ojeada en el santoral de los últimos cinco siglos para ver cuáles fueron los frutos de ese método que le valió al fundador de la Compañía de Jesús el título de Patrono de los Ejercicios Espirituales.

Ahora bien, ¿qué debemos pensar de las palabras de Francisco acerca del modo tradicional y consagrado de hacer los Ejercicios espirituales?

Francisco

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Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores
 

I– El valor del ascetismo, del silencio y de la penitencia en los Ejercicios Espirituales
II– El valor de la ascesis en la Iglesia

I– El valor del ascetismo, del silencio y de la penitencia en los Ejercicios Espirituales 

San Ignacio de Loyola

Razones por las cuales se debe hacer penitencia externa durante los Ejercicios
La ascesis en las importantes adiciones de San Ignacio para mejor hacer los Ejercicios
El sentire cum Ecclesia no sólo pide hacer penitencia, sino también alabarla

Pío XI

El retiro en los Ejercicios es el mejor remedio para curar la ligereza e irreflexión
El método ignaciano, príncipe entre todos los demás ejercicios espirituales

Pío XII

La perseverancia del pueblo español durante la guerra se explica, en parte, con los Ejercicios
Los Ejercicios son eficaces cuando existe fidelidad al espíritu y al método ignaciano

Pío XI

El método ignaciano reforma el hombre y lo hace obediente a Dios

Pío XII

El deseo de mayor mortificación es uno de los efectos de los Ejercicios

Juan Pablo II

Espiritualidad que ha resistido a la prueba de los siglos y aún demuestra vitalidad

Pío XI

Los Ejercicios practicados en secreto son preferibles a los practicados públicamente

Congregación para la Doctrina de la Fe

La libertad positiva no es posible sin ascesis

Pío IX

Los que hacen los Ejercicios deben estar libres de ocupaciones exteriores

León Magno

La penitencia libera de la concupiscencia carnal y favorece la meditación

Juan Pablo II

El Espíritu Santo actúa en aquel que está en silencio y se mortifica
La falta de silencio compromete la paz interior

Pío XI

El retiro atrae los hombres tanto más cuanto los tiempos son más borrascosos

Benedicto XVI

Es necesario educar los fieles en el valor del silencio y del recogimiento

II– El valor de la ascesis en la Iglesia

Concilio Vaticano II

Las almas que se dedican a la penitencia son gala de la Iglesia

Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica

La ascésis es necesaria para vivir los consejos evangélicos

Pío XI

Para vencer los efectos del pecado original es imprescindible la lucha
Nadie está exento del deber de expiación de los pecados

Concilio de Trento

Quien fue perdonado debe crecer en virtud por medio de la mortificación

Catecismo Romano

Sin mortificación no se alcanza la corona incorruptible

Juan XXIII

Peligra gravemente la salvación eterna del que no busca la mortificación
El Evangelio exige de los cristianos intensa mortificación de las pasiones

Juan Pablo II

Para ordenar su interior, el hombre necesita una voluntad ejercitada en la penitencia
Cada fiel debe buscar formas de penitencia conformes con sus necesidades
El silencio y la soledad son elementos de formación sacerdotal permanente

Pablo VI

El sacerdote está obligado a una ascética viril

Pío XI

El Poverello de Asís fue uno de los más grandes penitentes

León XIII

Los que buscan una vida más confortable no tienen la benevolencia de la Iglesia

Pío XI

Para vencer el mal que hoy atormenta el mundo, se necesita una cruzada de oración y penitencia

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