139 – La predicación moral cristiana no es un catálogo de pecados y errores. El Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva. Si esa invitación no brilla no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, el mensaje dejará de tener “olor a Evangelio”

Los preceptos negativos tienen gran papel en la formación moral del hombre. Sirven para recordarle que es finito, contingente y pecador, hecho para obedecer amorosamente a un Ser absoluto que lo creó y gobierna según designios insondables. El humilde reconocimiento de esta condición evita al hombre cualquier sobresalto cuando una autoridad religiosa o aquellos que le son superiores le indican en nombre de Dios normas que deben ser cumplidas, lo cual es natural para quien comprende esta verdad y se sabe necesitado de auxilio para no caer en errores. Cerrar los ojos a esta ley de la condición humana es concebir la existencia de manera equivocada: “Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres.” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 407)

¡No! Esta corta palabra que los humildes oyen como normal se hace muy dura a los orgullosos, aunque les sea dicha por un motivo justo. Nuestro siglo intenta de todas formas difundir la idea que la felicidad es imposible con normas morales severas como son las de la Iglesia, que incluso alguien ha llamado recientemente “ética estoica” y “catálogo de pecados y errores”, además de otros calificativos que demuestran muy poca consonancia con la enseñanza católica sobre el actuar humano.

Sin embargo, el Papa Juan Pablo II dejó las cosas muy claras en la Encíclica Veritatis splendor, n. 13: “El ‘no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio’, son normas morales formuladas en términos de prohibición. Los preceptos negativos expresan con singular fuerza la exigencia indeclinable de proteger la vida humana, la comunión de las personas en el matrimonio, la propiedad privada, la veracidad y la buena fama. Los mandamientos constituyen, pues, la condición básica para el amor al prójimo y al mismo tiempo son su verificación. Constituyen la primera etapa necesaria en el camino hacia la libertad”.

Lo importante en este tema es comprender que la enseñanza inmutable de la Iglesia con respecto a la moral no es equiparable a “acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”. Mucho más que eso, son leyes basadas en la enseñanza de Jesús: “En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo del pecado” (Jn 8, 34), y en la profunda comprensión de la necesidad de la gracia para rescatar al hombre de sus propias miserias.”

Si hoy está de moda querer las cosas “con olor a Evangelio”, entonces es muy oportuno recordar en que consiste este perfume: sin duda, en el cumplimiento de la ley por el amor, sea ella positiva o negativa, como enseña Santo Tomás en su magnífico comentario al Decálogo: “Es doble el orden de los divinos mandatos. En efecto, algunos son afirmativos, y la caridad los cumple, porque la plenitud de la ley que consiste en los mandamientos, es el amor, por el cual se les observa. Otros son prohibitivos, y también éstos los cumple la caridad, porque, como dice el Apóstol en I Cor 13, 4, no obra ella falsamente”.

Francisco

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Cita A

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – Los acentos doctrinales y morales también forman parte de la evangelización. Omitirlos significa hacer que el Evangelio pierda su frescura y “olor”
II – ¿Qué papel tienen los preceptos negativos en el anuncio del Evangelio?
III – Jesucristo es la piedra de escándalo recriminada por todos. Para los epicúreos Él es estoico. Para los Estoicos Él es glotón y amigo de pecadores. Fariseos y saduceos se alían entre sí, y con herodianos y romanos, contra el Hijo de Dios
IV – ¿En qué consiste el “olor a Evangelio”? Comprendamos la virtud de la caridad

I – Los acentos doctrinales y morales también forman parte de la evangelización. Omitirlos significa hacer que el Evangelio pierda su frescura y “olor”

Santo Tomás de Aquino

Es doble el orden de los divinos mandatos: son afirmativos y prohibitivos
Evitar totalmente el pecado: así se cumple el precepto del amor
Es necesario que todos los actos que repugnan a la justicia hayan de ser prohibidos en el Evangelio del reino

San Juan Crisóstomo

Ni las antiguas leyes son crueles, ni las nuevas molestas y pesadas
Cuando nuestras obras son por amor a Cristo, lo pesado se hace dulce

Pío XI

Incomparable escuela de disciplina orgánica, de vigorización moral y de formación del carácter

Benedicto XVI

Aunque a primera vista puedan parecer un conjunto de prohibiciones, los mandamientos son reglas esenciales

Sagradas Escrituras

Para entrar en el Cielo hay que guardar los mandamientos
Sigue los mandamientos del Señor y estarás libre de las maldiciones

Pío X

El principal ministerio de cuantos ejercen el gobierno de la Iglesia es enseñar a los fieleslas cosas sagradas

II – ¿Qué papel tienen los preceptos negativos en el anuncio del Evangelio?

Juan Pablo II

Los mandamientos son normas formuladas en términos de prohibición pero constituyen la primera etapa en el camino hacia la libertad

Pablo VI

Hay sistemas morales basados en la errónea convicción de que es sólo por la fe y la gracia somos salvados

Pío XII

Es doctrina engañosa romper los mandamientos para sustituirlos con otras normas

Pío X

Los que enseñan en la Iglesia deben exhortar a huir de los vicios y a practicar la virtud

Congregación para el Clero

El más grande obstáculo que tiene el hombre para adherir a la obra de la salvación es el pecado
Violación consciente y libre de la ley moral
La realidad del pecado constituye un aspecto fundamental de la fe cristiana que no puede ser callado
La docilidad al Espíritu Santo conlleva la fidelidad a los mandamientos de Dios

Sagradas Escrituras

La voluntad de Dios es que andéis lejos de la fornicación, avaricia y palabras torpes

III – Jesucristo es la piedra de escándalo recriminada por todos. Para los epicúreos Él es estoico. Para los estoicos Él es glotón y amigo de pecadores. Fariseos y saduceos se alían entre sí, y con herodianos y romanos, contra el Hijo de Dios

Sagradas Escrituras

Los fariseos y maestros de la ley no se contentan con lo que Dios les prepara
Los que siguen a Cristo no pueden agradar al mundo
Como ovejas entre lobos
El mundo no ama los cristianos porque odia a Cristo

Juan Pablo II

La heredad de Dios crece con rechazos, incomprensiones y luchas

San Juan Crisóstomo

El que se empeña en ser santo no tendrá muchos amigos
No es tiempo de coronas y de premios, sino de luchas

IV – ¿En qué consiste el “olor a Evangelio”? Comprendamos la virtud de la caridad

Juan Pablo II

Fuente de serenidad es el cumplimiento de los mandamientos del Señor

Benedicto XVI

El cristianismo no es el camino de la comodidad, sino una escalada exigente

Congregación para el Clero

Al encontrar a Jesucristo el hombre ve colmadas sus aspiraciones más hondas

San Agustín de Hipona

Sé inmaculado e poseerás la felicidad
Nota doctrinal: ¿Es posible amar a Dios sin observar los mandamientos? ¿La caridad se pierde por el pecado mortal? – Si es cierto que “el Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva”, hay que tener cuidado de nunca ofenderle, sino “el edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes”

Santo Tomás de Aquino

La caridad es susceptible de ser perdida por el pecado
Es esencial a la caridad amar a Dios de tal manera que se le quiera estar sujeto y seguir en todo la regla de sus mandamientos

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