130 – La moral de la Iglesia se encuentra –pienso– en este punto ante una perplejidad: ¿Es el quinto o el sexto mandamiento? A mí no me gusta bajar a reflexiones tan casuísticas, cuando la gente muere por falta de agua y por el hambre, por el hábitat…

En esta vida terrenal todo pasa, porque está sujeto al tiempo. Desde las criaturas minerales, pasando por los vegetales y los animales, todo pasa inevitablemente. Sin embargo, el hombre ―cuya parte material también pasa, para después volver―, cuando cruza los umbrales del fin del tiempo, ya no pasará, sea para vivir en la felicidad o en la perdición eterna. Para recibir el premio de esta felicidad que ya no terminará, dice Jesús en el Evangelio que no basta con llamarlo “Señor”, sino que hay que hacer la voluntad del Padre: “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (Mt 7, 21) Y para hacer la voluntad de Dios es preciso poner en práctica las enseñanzas perennes de Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Mt 24, 35) Ahora bien, toda la enseñanza de Jesús se basa en hacer el bien y nunca el mal, es decir, en cumplir los mandamientos, como le dijo al joven rico: “si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. (Mt 19, 17) Por lo tanto, su enseñanza puede ser considerada como un código de ética cristiana, fundado en la moral eterna. Esta moral es la que está grabada en el corazón del hombre, como dice el Apóstol a los romanos: “tienen escrita en sus corazones la exigencia de la ley” (Rom 2, 14), y no puede cambiar con el tiempo o con las circunstancias. Fue justamente lo que condenó Jesús a los fariseos: su conducta hipócrita, pues no cumplían la ley de Moisés, adaptando la letra a sus intereses y situaciones, criando una falsa moral propia. Y Él deja claro que no ha cambiado en nada la ley de Dios: “No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud”. (Mt 5, 17) Fariseo es, por lo tanto, el que no cumple la ley verdadera y no aquel que la cumple… Tal es la enseñanza de la Iglesia a lo largos de los siglos: ¡lo que hiere la ley de Dios es pecado en todos los tiempos! Por consiguiente, las sociedades humanas serán justas o injustas dependiendo de la conducta justa o injusta de sus integrantes: los hombres. No podemos hablar de un “pecado social” en detrimento de los pecados personales, pues aquellos son consecuencia de éstos, que no son mera casuística. La moral es perenne y no existe una “moral de situación”, como veremos en este estudio.

Francisco

Papa-Conferencia-Prensa-AFR-RM-960

Cita A

Enseñanzas del Magisterio

Entra en las diversas partes de nuestro estudio

ContenidoI – Aclaración previa: sobre el sábado y cierto género de fariseísmoII – Moral católica perenne: aclaraciones doctrinales

I – Aclaración previa: sobre el sábado y cierto género de fariseísmo
A – Nuestro Señor Jesucristo contestó la doctrina de los fariseos porque ellos no cumplían la ley y erigían preceptos humanos en lugar de los mandamientos de Dios
B – El descanso del sábado, instituido para abstenerse de las obras serviles y alabar mejor a Dios, fue deturpado por los fariseos según sus criterios humanos
C – Jesús no abolió el precepto sabático, pues substituyó el sábado por el verdadero descanso: el domingo, Día del Señor. Nadie está dispensado de la obligación de honrar a Dios y evitar el pecado
D – Fariseísmo es establecer otras leyes ―socioeconómicas, políticas, ideológicas― en lugar de la salvífica ley de Dios

II – Moral católica perenne: aclaraciones doctrinales
A – La moral católica es la misma de siempre, independiente de las circunstancias, y erran los que defienden una moral de situación
B – La gravedad del pecado se mide por lo personal, antes que por lo social
C – Para resolver las cuestiones sociales ―que son morales― es preciso hacer cumplir la moral personal

I – Aclaración previa: sobre el sábado y cierto género de fariseísmo

A – Nuestro Señor Jesucristo contestó la doctrina de los fariseos porque ellos no cumplían la ley y erigían preceptos humanos en lugar de los mandamientos de Dios

 Sagradas Escrituras

Ninguno de vosotros cumple la ley
Recibisteis la ley y no la habéis observado
Juzgan según la ley y actúan contra la ley…
Quebrantaban el mandato de Dios en nombre de su tradición
La doctrina que enseñan son preceptos humanos
Por fuera los fariseos parecían justos, por dentro estaban repletos de hipocresía y crueldad
Parecían justos delante los hombre y eran abominables ante Dios

B – El descanso del sábado, instituido para abstenerse de las obras serviles y alabar mejor a Dios, fue deturpado por los fariseos según sus criterios humanos

 Sagradas Escrituras

Se debía observar el sábado para santificarlo
El sábado era consagrado al Señor: no se debía trabajar para santificarlo
Jesús corrige la falsificación farisaica: hacer el bien en sábado es alabar a Dios
¿Y no habéis leído en la ley?...

San Beda

La ley únicamente manda abstenerse de los trabajos serviles en el sábado, o sea, de las malas acciones

San Cirilo de Alejandría

Los fariseos querían ignorar las Sagradas Escrituras para conspirar contra Jesús y los suyos

San Ambrosio de Milán

Jesús acusa a los que defienden la ley de ignorarla…

C – Jesús no abolió el precepto sabático, pues substituyó el sábado por el verdadero descanso: el domingo, Día del Señor. Nadie está dispensado de la obligación de honrar a Dios y evitar el pecado

 Santo Tomás de Aquino

¿Por qué el sábado fue introducido en el Decálogo?
El precepto del sábado se refiere a la obligación moral de honrar a Deus: en cuanto a la fijación del tiempo, es mero aspecto ceremonial
El precepto del sábado como ceremonial es cambiado al domingo, Día del Señor, pues la prefigura da lugar al figurado: Cristo
¿Cómo debe el cristiano guardar el sábado?
¿Qué se debe evitar en el sábado?
¿Qué se debe hacer en sábado?

D – Fariseísmo es establecer otras leyes ―socioeconómicas, políticas, ideológicas― en lugar de la salvífica ley de Dios

 Santo Tomás de Aquino

No se puede dispensar precepto alguno del Decálogo en nombre del “bien común”
¿La dispensa del sábado entre los Macabeos prueba que los preceptos del Decálogo pueden ser dispensados?

Pío XII

Las bases del orden social deben estar de acuerdo con el orden inmutable de la ley de Dios

Juan XXIII

Al no reconocer los hombres una única ley de justicia con valor universal, no pueden llegar en nada a un acuerdo pleno y seguro

Catecismo de la Iglesia Católica

Cuando la Iglesia emite un juicio sobre materias socioeconómicas es con un fondo moral, es decir, con fundamento en la ley de Dios

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia

La Iglesia no tiene leyes ideológicas sino que sus parámetros socioeconómicos pertenecen al ámbito de la teología moral para orientar la conducta cristiana

II – Moral católica perenne: aclaraciones doctrinales

A – La moral católica es la misma de siempre, independiente de las circunstancias, y erran los que defienden una moral de situación

 Santo Tomás de Aquino

Los actos humanos son voluntarios, por eso tienen dimensión moral, sean los actos exteriores o su finalidad interior
Todo acto del hombre que procede de la razón deliberativa, considerado individualmente, es bueno o malo

Catecismo de la Iglesia Católica

La moral juzga los actos del hombre individualmente
Las circunstancias agravan o disminuyen la bondad o la malicia moral de los actos humanos y no pueden de suyo modificar la calidad moral de los actos

San Juan Crisóstomo

El premio es dado por la intención buena o mala con que se obra

Pío XII

La Iglesia se preocupa con circunstancias económicas y sociales aplicándoles la perenne moral cristiana
La moral de situación no se basa en las leyes morales universales de los diez mandamientos, sino sobre las condiciones o circunstancias concretas en las que ha de obrar, según las cuales la conciencia individual tiene que juzgar y elegir
La moral de situación desplaza a Dios como fin último de los actos humanos
Las obligaciones fundamentales de la ley moral están basadas en la esencia, en la naturaleza del hombre y en sus relaciones esenciales, y valen en todos los lugares donde se encuentre el hombre
El cristiano debe asumir el grave y grande cometido de hacer valer en todos los campos de su vida personal ―profesional, social y pública― la verdad, el espíritu y la ley de Cristo
Sería erróneo fijar para la vida real normas que se apartaran de la moral natural y cristiana y a las que se llamara de buen grado con la palabra “ética personalista”

Congregación para la Doctrina de la Fe

Condenación oficial de la “moral de situación” por el Magisterio

B – La gravedad del pecado se mide por lo personal, antes que por lo social

 Santo Tomás de Aquino

El pecado se da porque uno hace voluntariamente lo que no debe, o por no hacer lo que debe
Pecado es el acto humano que hiere la regla de la voluntad humana, es decir, la ley eterna, que rige la razón humana

San Alfonso de Ligorio

Al pecar, el hombre dice a Dios: “No serviré”

Catecismo de la Iglesia Católica

El pecado es un acto o deseo contrario a la ley eterna
La raíz del pecado está en el corazón del hombre, en su libre voluntad
Las llamadas “estructuras de pecado” son consecuencia de los pecados personales

Juan Pablo II

En cada hombre no existe nada tan personal e intransferible como el mérito de la virtud o la responsabilidad de la culpa
La repercusión que tiene todo pecado en el conjunto eclesial y en la familia humana es lo que da al pecado individual un carácter social
No es legítimo ni aceptable un significado de pecado social que al oponerlo al pecado personal casi lo borra para admitir únicamente culpas y responsabilidades sociales
La Iglesia, cuando denuncia situaciones de pecados sociales, sabe y proclama que estos casos son el fruto, la acumulación y la concentración de muchos pecados personales

C – Para resolver las cuestiones sociales ―que son morales― es preciso hacer cumplir la moral personal

 Sagradas Escrituras

Quien busca la santidad recibe lo demás por añadidura

Pío XI

Obedeciendo a la ley de Dios, los fines particulares, tanto individuales como sociales, quedan perfectamente encuadrados en el orden de los fines

Pío XII

El uso de bienes materiales en la sociedad debe basarse en el cumplimento de los deberes morales

Juan XXIII

Las relaciones sociales deben moverse en el ámbito moral para que la convivencia entre los hombres atienda a los derechos y obligaciones de la vida social
La causa de los problemas sociales de nuestro tiempo es que muchos niegan la existencia de una ley moral objetiva, absolutamente necesaria y universal, e igual para todos
El alma humana exige una ley moral basada en la religión, la cual posee capacidad impar para resolver todos los problemas de la vida individual y social

Juan Pablo II

No existe verdadera solución para la “cuestión social” fuera del Evangelio
El Magisterio siempre ha propuesto una enseñanza moral sobre los múltiples y diferentes ámbitos de la vida humana, sea a nivel personal o social
Hoy se creó una nueva situación dentro de la misma comunidad cristiana que se opone a la verdad de constituir la ley moral los cimientos de las relaciones humanas y la vida social
Los mandamientos están destinados a tutelar el bien de la persona humana, y sus relaciones sociales: sin su observancia no se ama a Dios ni al prójimo

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