142 – La misericordia sobrepasa los confines de la Iglesia y nos relaciona con el judaísmo y el islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios

Los hombres de espíritu limitado, cuando leen las Sagradas Escrituras, muchas veces concluyen que Dios en el Antiguo Testamento era sólo justicia. Un Dios Todopoderoso que hace temblar el Sinaí (Ex 19, 18), que abre la tierra para exterminar los rebeldes (Num 16, 1-35), un Dios de venganzas (Sl 94, 1) que hiere de muerte a Uzá por haber tocado con su mano el Arca de la Alianza cuando ésta se resbaló (2 Sam 6, 1-9).

Al revés, cuando se detienen en el Nuevo Testamento enmarcan a Dios en su misericordia, bondad, longanimidad… y sólo se acuerdan de las bellas páginas del Evangelio en que Jesús curó leprosos, ciegos, paralíticos y perdonó a los pecadores… y por supuesto siempre tienen a mano la más extraordinaria parábola de Jesús: el hijo prodigo.

En realidad, se comprende perfectamente que la contemplación de Dios misericordioso sea más agradable. Del profundo abismo de nuestras miserias ¿cuántas veces nos sentimos en el lugar del hijo que abandona al Padre para gozar los placeres del mundo? Y también ¿cuantas otras nos sentimos emocionados al recordar que después de haber caminado por senderos oscuros volvemos al Padre, confesamos nuestros pecados y nos sentimos abrazados por Él mismo? Pero el hecho de que nos agraden más estos recuerdos no justifican una visualización de Dios en una dimensión apenas: justiciero en el Antiguo Testamento y misericordioso en el Nuevo.

Sí, en el Antiguo Testamento también están relatados pasajes de bondad, misericordia y perdón. Del mismo modo, en el Nuevo están descritas escenas de justicia y hasta mismo de santa cólera, ¡no nos olvidemos de los diálogos de Jesús con los fariseos, ni, sobre todo, de las expulsiones de los mercaderes del Templo! No podemos dividir, ni facetar a Dios, haciéndolo del tamaño de nuestra pequeñez. Él es justicia y misericordia y en Él estos atributos no pueden estar disociados.

Según el Doctor Angélico la justicia de Dios es verdadera en el hecho de que da a cada uno lo que le corresponde según su dignidad, y que mantiene la naturaleza de cada uno en su lugar y con su poder correspondiente. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.1). Además, “la obra de la justicia divina presupone la obra de misericordia, y en ella se funda. […] en cualquier obra de Dios aparece la misericordia como raíz”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4). Hasta con los “condenados aparece la misericordia no porque les quite totalmente el castigo, sino porque se lo alivia, ya que no los castiga como merecen”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4, ad 1) y “también en el hecho de que los justos sufran en este mundo aparece la justicia y la misericordia. Pues por tales sufrimientos se les limpian pequeñas manchas, y el corazón, dejando lo terreno, se orienta más a Dios”. (Suma Teológica, I, cuestión 21, a.4, ad 3)

Y ¿qué viene a ser misericordia? “Misericordia viene del latín, formado de miser (miserable, desdichado) y cor, cordis (corazón). Esta palabra se refiere a la capacidad de sentir la desdicha de los demás” (etimologías). En las bellas palabras de San Agustín: “¿qué es la misericordia sino cierta compasión de nuestro corazón por la miseria ajena, que nos fuerza a socorrerlo si está en nuestra mano? Este movimiento está subordinado a la razón si se ofrece la misericordia de tal modo que se observe la justicia, ya sea socorriendo al necesitado, ya perdonando al arrepentido.” (Ciudad de Dios, IX, 5)

Dios es misericordia, Él se compadece de los miserables, desdichados que son los pecadores; Él no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta para que tenga vida (Ez 33,11). Por lo tanto, para que uno sea objeto de la misericordia de Dios es elemento necesario el arrepentimiento de sus faltas, el deseo de no volver a ofenderlo y un verdadero cambio de vida.

La misericordia en Dios, como todo en Él, es infinita, pero el pecador que se niega a reconocerlo, que no quiere abrazar las verdades que Él nos dejó y que le da la espaldas con su vida, edifica por sí mismo los obstáculos para que Dios no le trate con misericordia y acumula brasas para ser quemado por la justicia de Dios. En esta o en la otra vida…

 

Francisco

Cita ACita B

Enseñanzas del Magisterio

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ContenidoAutores

I – Dios es misericordia, pero también es justicia y en Él estos dos atributos no se contradicen
II – La alianza de misericordia con el pueblo elegido es herencia de la Iglesia Católica. Los que Dios espera de los judíos es la conversión
III – El verdadero amor al prójimo no excluye odio al pecado y a la impiedad
IV – ¿Quién es el Alá “misericordioso y clemente”?
V – ¿Cuál es el principal objetivo de un Año Jubilar? ¿Sincera conversión o sincretismo religioso?

I – Dios es misericordia, pero también es justicia y en Él estos dos atributos no se contradicen

San Agustín de Hipona

Dios perdona para que el pecador se corrija, no para que permanezca en la iniquidad
En Dios ni la justicia cierra el camino a la misericordia, ni la misericordia es impedimento para la justicia
No podemos desear que Dios sea misericordioso dejando de ser justo

Pío IX

En el Cielo entenderemos cuán unidas son en Dios la justicia y la misericordia

Santo Tomás de Aquino

La misericordia divina no se extiende a aquellos que se hicieron indignos de ella

Gregorio I Magno

La dureza e impenitencia del pecador atesoran la ira de Dios
Cuando Dios tolera por largo tiempo los pecados de los delincuentes, tomará cuentas muy estrechas

Juan Pablo II

Dios es juez justo: premia el bien y castiga el mal

Catecismo Romano

Los que entristecieron conscientemente el Espíritu Divino son recibidos de forma diferente a los que pecaron por ignorancia

Benedicto XVI

El amor al pecador está en encuentra su recto equilibrio también mediante el castigo
A través de los castigos Dios tiene un plan de misericordia

Juan Pablo II

Dios castiga aquellos que se hicieron sordos a sus llamadas

Juan Pablo I

Las verdades de la fe son de dos clases: unas agradables, otras duras

Pío XII

Cuando Dios castiga, un activo amor es siempre su guía e impulso

Pío XI

En el poder de juzgar que el Padre concedió al Hijo está también el derecho de premiar y castigar a los hombres

San Alfonso de Ligorio

Soportar al pecador que abusa de la misericordia de Dios para ofenderle no sería misericordia, sino injusticia

II – La alianza de misericordia con el pueblo elegido es herencia de la Iglesia Católica. Los que Dios espera de los judíos es la conversión

Sagradas Escrituras

San Pedro dice a los israelitas: “arrepentíos y convertíos”
La alianza con el pueblo elegido fue sustituida por la Nueva Alianza
Cristo declaró abolido el primer régimen para establecer el segundo
La Nueva Alianza es más gloriosa y permanece por siempre

Pío XII

Con la muerte de Jesús quedó abolida la Antigua Alianza

Concilio de Florencia (XVII Ecuménico)

Aquel que quiera observar los preceptos legales de la Antigua Alianza peca mortalmente

Benedicto XIV

Observar las derogadas ceremonias de la ley mosaica es pecado

Santo Tomás de Aquino

Después de la Pasión de Cristo es pecado mortal observar los ritos antiguos
Los preceptos judiciales de la Antigua Ley fueron abrogados después de Cristo

Concilio de Florencia (XVII Ecuménico)

Nadie, ni siquiera los judíos, puede salvarse fuera de la Iglesia

San Agustín de Hipona

Se debe invitar a los judíos a la conversión, resistiendo continuarán pecadores

San Juan Crisóstomo

Los judíos no serán perdonados ni por la circuncisión ni por otras normas, sino por el bautismo
Amados en atención a sus padres, la virtud de éstos les es inútil, si no creen

San Bernardo de Claraval

La oración por los judíos no es inútil… ¡para que se conviertan!

Santo Tomás de Aquino

La misericordia que se dará en virtud de la Nueva Alianza

San Agustín de Hipona

Sin reconocer en Cristo el Señor, los judíos están ciegos

III – El verdadero amor al prójimo no excluye odio al pecado y a la impiedad

Santo Tomás de Aquino

¿Cómo amar al prójimo? No por encima de Dios, ni para pecar, porque así se pierde a Dios
El amor al prójimo implica odiar el pecado que él comete
Por la culpa que sitúa los pecadores en oposición a Dios, han de ser odiados todos
Disimular las injurias que los malos cometen contra Dios es demasiado impío

San Agustín de Hipona

Ningún pecador debe ser amado en cuanto es pecador

IV – ¿Quién es el Alá “misericordioso y clemente”?

Benedicto XVI

Según el Islam, Alá no estaría obligado a revelar la verdad

San Juan Damasceno

Alá permite la poligamia y el concubinato
Alá aconseja el adulterio

Corán

Alá odia a todos aquellos que no practican el Islam
En la ley de talión está la vida
Aquellos que temen a Alá tal vez serán dichosos
¡Matadles! ¡Expulsadles!
Solamente Alá sabe lo que conviene
A quien Alá maldice, no encuentra auxilio en nadie
A quien Alá desvía, no encuentra salvación
Alá es violento en el castigar a los que se oponen a él
¡Matad! Alá es misericordioso...
Alá no es interrogado por lo que hace

V – ¿Cuál es el principal objetivo de un Año Jubilar? ¿Sincera conversión o sincretismo religioso?

Pío XI

En el Año Santo los fieles viven el deseo de tener sus almas purificadas

Juan Pablo II

Para la indulgencia son necesarias nuestra aceptación y nuestra correspondencia
Las indulgencias no son un descuento con respecto al compromiso de conversión
Para vivir bien un Año Santo hay que reconciliarse con Dios
El Año jubilar es un tiempo de sincera conversión

Comité Central para el Jubileo Año 2000

El Jubileo se destina a promover la santidad de vida

Pablo VI

Renovación y reconciliación con Dios son clave para un Año Santo
Reconciliación con Dios a través de una ruptura con el pecado

Juan Pablo II

El Año Santo es una llamada a la conversión
El arrepentimiento es necesario para participar en la gracia de la Redención
Tiempo de purificación

Penitenciaría Apostólica

El arrepentimiento, la confesión de los pecados y la penitencia son importantes requisitos para lucrar las indulgencias plenarias del Año Santo

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