30 – La Iglesia se vuelve farisaica cuando quiere adueñarse de las conciencias de las personas

La conciencia es aquel lugar sagrado en cuyo interior nos encontramos a solas con Dios y nos jugamos el negocio más importante de la existencia: la salvación o la perdición nuestras almas. Y tenemos obligación de orientarla siempre en el mejor sentido, pues, de lo contrario, podemos comprometer culpablemente en un fugaz instante la amistad con Él y la vida de la gracia que nos concede. Sin embargo, tan errante es la condición humana, que tan sólo en la enseñanza inmortal de la Iglesia podemos encontrar esa seguridad.

La educación de las conciencias es una de las más bellas misiones confiadas por el Redentor a la Santa Madre Iglesia. Misión que llamaríamos angélica, sino fuera porque es divina… ¡Ojalá todos pensaran así!

Francisco

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Y también hoy es un día para rezar por nuestra madre Iglesia, por tantas esterilidades en el pueblo de Dios. Esterilidad de egoísmos, de poder… cuando la Iglesia cree que puede todo, que se adueña de las conciencias de la gente, de ir por el camino de los fariseos, de los saduceos, por el camino de la hipocresía, ¡eh!, la Iglesia es estéril. Rezar. Que nuestra Iglesia abierta al don de Dios lo haga en esta Navidad, que se deje sorprender por el Espíritu Santo y que sea una Iglesia que haga hijos, una Iglesia madre. Madre. Tantas veces yo pienso que la Iglesia en algunos lugares, más que madre es una empresaria. (Homilía en Santa Marta, 19 de diciembre de 2014)

Enseñanzas del Magisterio

Tabla de contenido

Concilio Vaticano II
-Las conciencias deben ser formadas según la doctrina de la Iglesia

Pío X
-A los obispos cabe formar la conciencia del pueblo

Pío XII
-La Iglesia: inagotable en su fecundidad e incontaminada en sus leyes

Juan Pablo II
-Frente al relativismo, hay que formar las conciencias

Pío XII
-La conciencia encuentra la certeza moral en la Iglesia, que, cuando es preciso, debe intervenir autoritariamente en cuestiones morales

Juan XXIII
-La luz de la Iglesia ilumina, enciende, inflama y amonesta
-La Iglesia alimenta el sensus fidei por la enseñanza de la verdad

Juan Pablo II
-En materias delicadas, corresponde a la Iglesia formar las conciencias
-Por voluntad de Cristo la Iglesia Católica es maestra de la verdad
-La esfera de los corazones humanos necesita la orientación de la Iglesia

Benedicto XVI
-Formar conciencias receptivas a las exigencias de la justicia

Congregación para el Clero
-El sacerdote debe practicar el ministerio de la formación de la conciencia

Juan Pablo II
-Contestar la verdad del Magisterio es rechazar la conciencia moral

San Agustín
-La inteligencia humana necesita del recurso de la autoridad

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica
-La Iglesia transforma la vida moral en un culto espiritual
-Es necesario esforzarse para corregir la conciencia de sus errores

Catecismo de la Iglesia Católica
-Somos guiados por la enseñaza de la Iglesia
-La conciencia de cada uno no puede encerrarse en una consideración individual

 Concilio Vaticano II

  • Las conciencias deben ser formadas según la doctrina de la Iglesia

Los fieles, en la formación de su conciencia, deben prestar diligente atención a la doctrina sagrada y cierta de la Iglesia. Pues por voluntad de Cristo la Iglesia Católica es la maestra de la verdad, y su misión consiste en anunciar y enseñar auténticamente la verdad, que es Cristo, y al mismo tiempo declarar y confirmar con su autoridad los principios de orden moral que fluyen de la misma naturaleza humana. (Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis Humane, n. 14, 7 de diciembre de 1965)

Pío X

  • A los obispos cabe formar la conciencia del pueblo

Vosotros, Venerables Hermanos, proseguid activamente la obra del Salvador de os hombres con la imitación de su mansedumbre y de su energía. Inclinaos a todas las miserias, ningún dolor escape a vuestra solicitud pastoral, ninguna queja os halle indiferentes. Pero predicad también denodadamente a grandes y pequeños sus deberes; a vosotros toca formar la conciencia del pueblo y de los poderes públicos. La cuestión social estará muy cerca de su solución cuando unos y otros, menos exigentes de sus derechos, cumplan exactamente sus deberes. (Pío X, Notre charge apostolique, n. 39, de 23 de agosto, 1910)

Pío XII

  • La Iglesia: inagotable en su fecundidad e incontaminada en sus leyes

Y, ciertamente, esta piadosa Madre brilla sin mancha alguna en los sacramentos, con los que engendra y alimenta a sus hijos; en la fe, que en todo tiempo conserva incontaminada; en las santísimas leyes, con que a todos manda y en los consejos evangélicos, con que amonesta; y, finalmente, en los celestiales dones y carismas con los que, inagotable en su fecundidad, da a luz incontables ejércitos de mártires, vírgenes y confesores. Y no se le puede imputar a ella si algunos de sus miembros yacen postrados, enfermos o heridos, en cuyo nombre pide ella a Dios todos los días: Perdónanos nuestras deudas, y a cuyo cuidado espiritual se aplica sin descanso con ánimo maternal y esforzado. (Pío XII, Encíclica Mystici Corporis Christi, n. 30, 29 de junio de 1942)

Juan Pablo II

  • Frente al relativismo, hay que formar las conciencias

Mientras el relativismo y el subjetivismo se difunden de modo preocupante en el campo de la doctrina moral, la Iglesia en América está llamada a anunciar con renovada fuerza que la conversión consiste en la adhesión a la persona de Jesucristo, con todas las implicaciones teológicas y morales ilustradas por el Magisterio eclesial. Hay que reconocer, “el papel que realizan, en esta línea, los teólogos, los catequistas y los profesores de religión que, exponiendo la doctrina de la Iglesia con fidelidad al Magisterio, cooperan directamente en la recta formación de la conciencia de los fieles”. (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Ecclesia in America, n. 53, 22 de enero de 1999)

Pío XII

  • La conciencia encuentra la certeza moral en la Iglesia, que, cuando es preciso, debe intervenir autoritariamente en cuestiones morales

Es menester partir de algunos conceptos fundamentales de la doctrina católica para comprender debidamente que la conciencia puede y debe ser educada.
El Salvador divino ha traído al hombre ignorante y débil su verdad y su gracia: la verdad, para indicarle el camino que lo conduce a su fin; la gracia, para darle la fuerza de poderlo alcanzar. […] Mas ¿dónde podrán encontrar el educador y el educando, concretamente y con facilidad y certeza, la ley moral cristiana? En la ley del Creador, impresa en el corazón de cada uno (cf. Rom 2, 14-16), y en la revelación; es decir, en el conjunto de verdades y de preceptos enseñados por el divino Maestro. Ambas, lo mismo la ley escrita en el corazón que es la ley natural, que las verdades y preceptos de la revelación sobrenatural, las ha dejado Jesús Redentor, como tesoro moral de la humanidad, en las manos de su Iglesia, para que ella las predique a todas las gentes, las explique y las transmita intactas y libres de toda contaminación y error de generación en generación. […] Conscientes, por lo tanto, del derecho y de la obligación de la Sede Apostólica de intervenir, cuando sea necesario, autoritativamente en las cuestiones morales, Nos en el discurso del 29 de octubre del pasado año Nos propusimos iluminar las conciencias en lo referente a los problemas de la vida conyugal. Con la misma autoridad declaramos hoy a los educadores y a la misma juventud: el mandamiento divino de la pureza del alma y del cuerpo vale también sin disminución para la juventud de hoy. Ella del mismo modo tiene la obligación moral, y con la ayuda de la gracia, la posibilidad de conservarse pura. (Pío XII, Radiomensaje sobre la conciencia y la moral, 23 de marzo de 1952)

Juan XXIII

  • La luz de la Iglesia ilumina, enciende, inflama y amonesta

Se trata, en efecto, de la doctrina de la Iglesia católica y apostólica, madre y maestra de todos los pueblos, cuya luz ilumina, enciende, inflama; cuya voz amonestadora, por estar llena de eterna sabiduría, sirve para todos los tiempos; cuya virtud ofrece siempre remedios tan eficaces como adecuados para las crecientes necesidades de la humanidad y para las preocupaciones y ansiedades de la vida presente. (Juan XXIII, Encíclica Mater et Magistra, n.262, 15 de mayo de 1961)

  • La Iglesia alimenta el sensus fidei por la enseñanza de la verdad

A esta Iglesia, columna y fundamente de la verdad (1 Tim 3,15), confió su divino fundador una doble misión, la de engendrar hijos para sí, y la de educarlos y dirigirlos, velando con maternal solicitud por la vida de los individuos y de los pueblos, cuya superior dignidad miró siempre la Iglesia con el máximo respeto y defendió con la mayor vigilancia. (Juan XXIII, Encíclica Mater et Magistra, n. 1, 15 de mayo de 1961)

Juan Pablo II

  • En materias delicadas, corresponde a la Iglesia formar las conciencias

En efecto, corresponde a la misión de la Iglesia formar las conciencias y ofrecer criterios en materias tan delicadas que inciden de modo relevante en el comportamiento y en los principios morales de las personas, sobre todo de los niños y los jóvenes. (Juan Pablo II, Discurso al Señor Manuel Antonio Hernández Gutiérrez, embajador de Costa Rica ante la Santa Sede, 19 de noviembre de 1991) 

  • Por voluntad de Cristo la Iglesia Católica es maestra de la verdad

Los cristianos tienen —como afirma el Concilio— en la Iglesia y en su Magisterio una gran ayuda para la formación de la conciencia: ‘Los cristianos, al formar su conciencia, deben atender con diligencia a la doctrina cierta y sagrada de la Iglesia. Pues, por voluntad de Cristo, la Iglesia católica es maestra de la verdad y su misión es anunciar y enseñar auténticamente la Verdad, que es Cristo, y, al mismo tiempo, declarar y confirmar con su autoridad los principios de orden moral que fluyen de la misma naturaleza humana’. (Juan Pablo II, Encíclica Veritatis Splendor, n. 64, 6 de agosto 1993) 

  • La esfera de los corazones humanos necesita la orientación de la Iglesia

El cometido fundamental de la Iglesia en todas las épocas y particularmente en la nuestra es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo, ayudar a todos los hombres a tener familiaridad con la profundidad de la Redención, que se realiza en Cristo Jesús. Contemporáneamente, se toca también la más profunda obra del hombre, la esfera —queremos decir— de los corazones humanos, de las conciencias humanas y de las vicisitudes humanas. (Juan Pablo II, Encíclica Redemptor Hominis, n. 10, 4 de marzo de 1979)

Benedicto XVI

  • Formar conciencias receptivas a las exigencias de la justicia

Sin embargo, una de las tareas de la Iglesia en África consiste en formar conciencias rectas y receptivas a las exigencias de la justicia, para que sean cada vez más los hombres y mujeres comprometidos y capaces de realizar ese orden social justo por medio de su conducta responsable. (Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Africae Munus, n. 22, 19 de noviembre 2011)

Congregación para el Clero

  • El sacerdote debe practicar el ministerio de la formación de la conciencia

La reconciliación sacramental restablece la amistad con Dios Padre y con todos sus hijos en su familia, que es la Iglesia. Por lo tanto, ésta se rejuvenece y se construye en todas sus dimensiones: universal, diocesana y parroquial.
A pesar de la triste realidad de la pérdida del sentido del pecado muy extendida en la cultura de nuestro tiempo, el sacerdote debe practicar con gozo y dedicación el ministerio de la formación de la conciencia, del perdón y de la paz. (Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, n. 51, 31 de marzo de 1994)

Juan Pablo II

  • Contestar la verdad del Magisterio es rechazar la conciencia moral

Ya que el Magisterio de la Iglesia ha sido instituido por Cristo el Señor para iluminar la conciencia, apelar a esta conciencia precisamente para contestar la verdad de cuanto enseña el Magisterio, comporta el rechazo de la concepción católica del Magisterio y de la conciencia moral. Hablar de la inviolable dignidad de la conciencia sin ulteriores especificaciones, conlleva el riesgo de graves errores. (Juan Pablo II, Discurso, a los Participantes en el II Congreso Internacional de Teología Moral, 12 de noviembre de 1988)

San Agustín

  • La inteligencia humana necesita del recurso de la autoridad

¿En qué me apoyaré primero, en la razón o en la autoridad? El orden natural es que, cuando aprendemos alguna cosa, la autoridad preceda a la razón. La razón, en efecto, descubre su debilidad, en que, después de haber caminado sola, tiene necesidad del recurso a la autoridad como confirmación de lo que ella ha establecido. La inteligencia humana, obscurecida por las tinieblas que como un velo la ciegan en la noche de los vicios y pecados, e incapaz de contemplar con firmeza la claridad y pureza de la razón, necesita el salubérrimo recurso de la autoridad, como sombreada con ramos de humanidad, para fijar la mirada débil e insegura del alma en la luz de la verdad (San Agustín, De las costumbres de la Iglesia católica y de las costumbres de los Maniqueos, Libro I, II, 3)

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica

  • La Iglesia transforma la vida moral en un culto espiritual

¿Cómo nutre la Iglesia la vida moral del cristiano?
La Iglesia es la comunidad donde el cristiano acoge la Palabra de Dios y las enseñanzas de la “Ley de Cristo” (Ga 6, 2); recibe la gracia de los sacramentos; se une a la ofrenda eucarística de Cristo, transformando así su vida moral en un culto espiritual; aprende del ejemplo de santidad de la Virgen María y de los santos.
¿Por qué el Magisterio de la Iglesia interviene en el campo moral?
El Magisterio de la Iglesia interviene en el campo moral, porque es su misión predicar la fe que hay que creer y practicar en la vida cotidiana. Esta competencia se extiende también a los preceptos específicos de la ley natural, porque su observancia es necesaria para la salvación. (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 429-430)

  • Es necesario esforzarse para corregir la conciencia de sus errores

¿Cómo se forma la conciencia moral para que sea recta y veraz?
La conciencia recta y veraz se forma con la educación, con la asimilación de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. Se ve asistida por los dones del Espíritu Santo y ayudada con los consejos de personas prudentes. Además, favorecen mucho la formación moral tanto la oración como el examen de conciencia.
¿Puede la conciencia moral emitir juicios erróneos?
La persona debe obedecer siempre al juicio cierto de la propia conciencia, la cual, sin embargo, puede también emitir juicios erróneos, por causas no siempre exentas de culpabilidad personal. Con todo, no es imputable a la persona el mal cometido por ignorancia involuntaria, aunque siga siendo objetivamente un mal. Es necesario, por tanto, esforzarse para corregir la conciencia moral de sus errores. (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 374 y 376) 

Catecismo de la Iglesia Católica

  • Somos guiados por la enseñaza de la Iglesia

En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es necesario también examinar nuestra conciencia en relación con la Cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos de otros y guiados por la enseñanza autorizada de la Iglesia. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1785)

  • La conciencia de cada uno no puede encerrarse en una consideración individual

Los ministerios deben ejercerse en un espíritu de servicio fraternal y de dedicación a la Iglesia en nombre del Señor (cf. Rm 12, 8.11). Al mismo tiempo, la conciencia de cada uno en su juicio moral sobre sus actos personales, debe evitar encerrarse en una consideración individual. Con mayor empeño debe abrirse a a la consideración del bien de todos según se expresa en la ley moral, natural y revelada, y consiguientemente en la ley de la Iglesia y en la enseñanza autorizada del Magisterio sobre las cuestiones morales. No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2039)


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One thought on “30 – La Iglesia se vuelve farisaica cuando quiere adueñarse de las conciencias de las personas

  1. ¡Gracias por la explicación! Ya he leído algo muy interesante de la congregación para la doctrina de la Fe. Sigue:
    “Sin embargo, hoy en día, cada vez más frecuentemente, se pregunta acerca de la legitimidad de proponer a los demás lo que se considera verdadero en sí, para que puedan adherirse a ello. Esto a menudo se considera como un atentado a la libertad del prójimo. Tal visión de la libertad humana, desvinculada de su inseparable referencia a la verdad, es una de las expresiones «del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión»[9]. En las diferentes formas de agnosticismo y relativismo presentes en el pensamiento contemporáneo, «la legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas. Este es uno de los síntomas más difundidos de la desconfianza en la verdad que es posible encontrar en el contexto actual. No se sustraen a esta prevención ni siquiera algunas concepciones de vida provenientes de Oriente; en ellas, en efecto, se niega a la verdad su carácter exclusivo, partiendo del presupuesto de que se manifiesta de igual manera en diversas doctrinas, incluso contradictorias entre sí»[10].

    Hoy, sin embargo, «el perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto en peligro por teorías de tipo relativista, que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio)»[30]. Desde hace mucho tiempo se ha ido creando una situación en la cual, para muchos fieles, no está clara la razón de ser de la evangelización[31]. Hasta se llega a afirmar que la pretensión de haber recibido como don la plenitud de la Revelación de Dios, esconde una actitud de intolerancia y un peligro para la paz.
    Quién así razona, ignora que la plenitud del don de la verdad que Dios hace al hombre al revelarse a él, respeta la libertad que Él mismo ha creado como rasgo indeleble de la naturaleza humana: una libertad que no es indiferencia, sino tendencia al bien. Ese respeto es una exigencia de la misma fe católica y de la caridad de Cristo, un elemento constitutivo de la evangelización y, por lo tanto, un bien que hay que promover sin separarlo del compromiso de hacer que sea conocida y aceptada libremente la plenitud de la salvación que Dios ofrece al hombre en la Iglesia.

    http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20071203_nota-evangelizzazione_sp.html#_ftnref49

Dentro de la gravedad del momento presente, el "Denzinger-Bergoglio" es consciente de la importancia de oír y dar voz al Pueblo de Dios mediante los comentarios contenidos en esta página. No significa, sin embargo, que todos ellos expresen nuestras ideas. De forma diferente a otras páginas que censuran las intervenciones de sus lectores, queremos dar libertad para que cada uno opine sobre la actual situación de la Iglesia. Pero, dado el caráter peculiar de nuestra página debemos evitar los foros paralelos.

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